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Informe Digital hace 12 horas 4 min de lectura

El Namib y su niebla diaria explican por qué es un desierto único - Informe Digital

Su antigüedad sigue en debate, pero la niebla costera y la aridez sostenida lo volvieron un ecosistema extremo y singular.

El Namib y su niebla diaria explican por qué es un desierto único - Informe Digital
Foto: Informe Digital

El desierto del Namib, sobre la costa atlántica del sudoeste de África, vuelve a quedar en el centro de la discusión científica por una razón doble: su larga persistencia árida y la niebla diaria que sostiene vida en un ambiente extremo. Esa combinación lo distingue de otros grandes desiertos del planeta.

Distintas investigaciones sostienen que la región mantuvo condiciones áridas o semiáridas durante decenas de millones de años, aunque su antigüedad exacta sigue en debate. Un estudio especializado publicado en 2023 reconstruyó la evolución del área durante los últimos 55 millones de años, un lapso clave para entender por qué el Namib ocupa un lugar central entre los desiertos antiguos.

La idea de antigüedad no remite aquí a una fecha única de origen, sino a la persistencia de un régimen seco a escala geológica. Esa continuidad lo diferencia de otros ambientes áridos que alternaron fases húmedas y secas con mayor intensidad.

Qué hace antiguo al Namib y por qué su edad sigue en debate

El Namib no es solo un mar de arena. El sistema incluye campos de dunas, planicies de grava, montañas aisladas y cauces estacionales que solo llevan agua de manera ocasional.

Se extiende a lo largo de cerca de 1.600 kilómetros sobre la costa de Namibia, y su continuidad ambiental puede llegar a 2.000 kilómetros si se suma el ambiente desértico que se prolonga hacia el sur de Angola y el noroeste de Sudáfrica.

El nombre también da una pista sobre su escala: Namib proviene de la lengua nama y suele traducirse como enorme o lugar vasto. La definición encaja con la diversidad de formas del terreno que conviven dentro del mismo sistema desértico.

La niebla como fuente de agua: el rol de la corriente de Benguela

La aridez del Namib depende de una combinación de factores atmosféricos y oceánicos. Entre ellos sobresale la corriente fría de Benguela, que fluye hacia el norte a lo largo de la costa suroeste africana y enfría el aire húmedo sobre el Atlántico.

Esa interacción favorece la formación de bancos de niebla que avanzan tierra adentro y cubren sectores del desierto durante las primeras horas del día. En las áreas hiperáridas, esa humedad oceánica puede ser decisiva para la supervivencia de especies adaptadas a captar agua en condiciones extremas.

Según Atmospheric Research, la niebla es un componente central del sistema climático y ecológico del Namib. Su variabilidad interanual se asocia con procesos oceánicos como el afloramiento costero y con cambios en la temperatura superficial del mar.

Ese peso climático también aparece en el reconocimiento internacional del área. La UNESCO inscribió el Namib Sand Sea como Patrimonio Mundial el 21 de junio de 2013 y destacó su condición de desierto costero influido por la niebla, además de su sistema extenso de dunas.

Animales adaptados al Namib: del órix a los escarabajos que cosechan niebla

Aunque a primera vista puede parecer un paisaje vacío, el Namib alberga especies que evolucionaron para resistir el calor, la arena y la escasez de agua. Entre los animales más conocidos figura el órix, o gemsbok, un gran antílope que obtiene parte del agua que necesita de los vegetales que consume.

En las planicies también habitan avestruces, chacales, invertebrados y reptiles que se refugian bajo la arena durante las horas más calurosas. Ese comportamiento les permite evitar temperaturas extremas y conservar humedad.

Uno de los casos más estudiados es el de los escarabajos vinculados con la captura de agua a partir de la niebla. Trabajos científicos citados por Nature analizan cómo aprovechan el viento cargado de humedad para condensar gotas en el cuerpo, y examinan la eficiencia de recolección, la textura de las superficies corporales y la conducta conocida como exposición deliberada a la niebla.

Esas investigaciones también discuten qué especies realizan activamente ese comportamiento y cómo pequeñas diferencias de geometría, postura o textura modifican el rendimiento de captación de agua. En conjunto, esos mecanismos muestran que la vida en el Namib se organiza alrededor de una disponibilidad hídrica irregular que muchas veces depende de un fenómeno tan sutil como la niebla costera.

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