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El Litoral hace 12 horas 4 min de lectura

Por qué duele tanto perder una final del Mundial, según una psicóloga

Agustina Sacco explicó cómo se construye la frustración colectiva tras un evento de alto impacto, qué ocurre en el plano emocional y cuándo conviene buscar ayuda profesional.

Por qué duele tanto perder una final del Mundial, según una psicóloga
Foto: El Litoral

Por qué duele tanto perder una final del Mundial, según una psicóloga

Agustina Sacco explicó cómo se construye la frustración colectiva tras un evento de alto impacto, qué ocurre en el plano emocional y cuándo conviene buscar ayuda profesional.

La tristeza tras la final se vivió en hogares de todo el país.

La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial frente a España dejó una imagen que se repitió en todo el país: personas con lágrimas en los ojos, silencio en las calles, reuniones familiares que terminaron con abrazos y una sensación difícil de explicar. Aunque se trató de un evento deportivo, el impacto emocional trascendió ampliamente los noventa minutos de juego.

Para la psicóloga Agustina Sacco (matrícula 9697), este tipo de reacciones son completamente normales y tienen una explicación desde la psicología. La profesional sostuvo que el Mundial moviliza emociones que van mucho más allá del fútbol y que, en Argentina, la Selección representa un fenómeno social capaz de unir a millones de personas alrededor de un mismo objetivo.

"La derrota generó una tristeza que trascendió lo deportivo porque no se trataba solamente de un partido. Los argentinos llegábamos a esta final con una enorme ilusión, sostenida por el recuerdo de haber sido campeones del mundo en 2022 y por todo lo que ese logro significó para el país", explicó.

Según Sacco, entre 2022 y 2026 se consolidó un vínculo muy fuerte entre la Selección y la sociedad. Durante el Mundial fue habitual ver personas de todas las edades usando la camiseta argentina, reuniéndose para ver los partidos y compartiendo la expectativa de volver a levantar la Copa del Mundo. Incluso quienes no suelen seguir el fútbol terminaron involucrándose emocionalmente.

La frustración colectiva tiene una explicación psicológica.

"Las emociones también se viven de manera colectiva. Cuando una ilusión es compartida por millones de personas, la frustración también adquiere una dimensión social", señaló la especialista.

Un vacíoque tieneexplicación

Otro de los fenómenos que aparece después del Mundial es la sensación de vacío o desmotivación que muchas personas manifiestan en los días posteriores al torneo.

Sacco explicó que, durante varias semanas, el organismo permaneció sometido a un nivel de activación emocional muy alto. Cada partido despertó ansiedad, expectativa, alegría, alivio y euforia, especialmente por los encuentros cargados de dramatismo que disputó la Selección durante el campeonato.

Cuando esa intensidad termina de forma repentina, el cerebro necesita un tiempo para adaptarse nuevamente a la rutina. "No necesariamente se trata de un problema psicológico, sino de la manera en que nuestras emociones procesan el final de una experiencia colectiva tan intensa", afirmó.

La especialista brindó claves para procesar la desilusión.

La psicóloga aclaró que es esperable sentir tristeza, desilusión o menos entusiasmo durante algunos días. En ese sentido, recomendó no intentar negar esas emociones ni obligarse a "estar bien" inmediatamente.

"Permitirse sentir, hablar sobre lo ocurrido y retomar la rutina de manera progresiva son formas saludables de elaborar la frustración", indicó.

Sin embargo, también marcó un límite importante. Si ese malestar se prolonga durante varias semanas, afecta el trabajo, el estudio, las relaciones personales o impide disfrutar actividades que antes resultaban placenteras, puede ser una señal de que la derrota deportiva está funcionando como disparador de un problema emocional más profundo.

En esos casos, recomendó consultar con un profesional de la salud mental.

Aprendera perder

La profesional también se refirió al impacto que la derrota puede tener en los niños. Consideró que el Mundial no solamente fue fútbol, sino también encuentros familiares, emociones compartidas y momentos que fortalecieron vínculos.

Por eso, explicó que los adultos tienen un rol importante a la hora de acompañar a los más chicos.

"Es importante validar sus emociones y no minimizar lo que sienten con frases como 'es solo un partido'. Para ellos esa tristeza es real", sostuvo.

Al mismo tiempo, señaló que esta experiencia puede convertirse en una oportunidad para enseñar valores como el trabajo en equipo, la perseverancia, la resiliencia y la tolerancia a la frustración.

Luego, afirmó que una de las principales enseñanzas que deja este Mundial es comprender que el esfuerzo no siempre garantiza el resultado esperado.

"La Selección llegó a la final después de un gran torneo, mostró compromiso, trabajo en equipo y capacidad para sobreponerse a la adversidad. Nadie puede decir que le faltó esfuerzo. Sin embargo, eso no alcanzó para levantar la copa. Esa es una enseñanza tan valiosa como incómoda: a veces uno hace todo lo que está a su alcance y, aun así, el resultado no es el esperado", reflexionó.

Y concluyó: "El legado de esta Selección no se reduce a un partido perdido. Deja años de trabajo, una identidad de juego, un grupo humano que volvió a unir al país detrás de un mismo objetivo y millones de personas que compartieron esperanza y orgullo. Esa construcción colectiva permanece, independientemente del resultado de una final".

El Litoral Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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