A los 81 años ganó el primer premio del pan: la historia de Irma que resume la Fiesta del Mate en Las Ovejas
Las Ovejas reunió a niños de 10 años y abuelos en torno al pan casero y el mate. Con 5 millones en premios, el certamen se consolidó como faro cultural del norte neuquino.
Las Ovejas reunió a niños de 10 años y abuelos en torno al pan casero y el mate. Con 5 millones en premios, el certamen se consolidó como faro cultural del norte neuquino.
En el norte neuquino las tradiciones no se cuentan. Se amasan. Se ceban. Se bailan. En Las Ovejas siguen vivas, como el fuego del horno de barro que nunca se apaga del todo. El 18 de julio, en el polideportivo municipal, se escribió una nueva página de oro. Fue la primera edición con carácter Provincial de la Fiesta del Mate y el Pan Casero, un encuentro que nació en 2019 como fiesta regional y que el pueblo hizo crecer a fuerza de harina, leña y comunidad.
Allí se mezcló todo: el pan, el mate, la música, la cueca y el baile. Pero sobre todo se mezcla-ron las generaciones. Niños de 10 años ceban-do mate al lado de abuelas de 81 que aún ama-san como les enseñaron sus madres. Sin alcohol, con recetas, con gustos y con mucha alegría.
"Las fiestas populares llevan la impronta de los lugares donde se desarrollan", dijo Gustavo Coatz, secretario del Interior de Provincia, quien acompañó a la intendenta Marisa Antiñir. Las Ovejas se ha consolidado como un faro cultural donde lo ancestral y lo campero se mezcla en un blend equilibrado con las formas de los más jóvenes". Y en ese blend, una historia resumió todo.
Irma Canale: el pan, los 81 años y el sueño del gas
María Irma Canale tiene 81 años. Las manos curtidas y una sonrisa tranquila. Vive en Villa Nahueve y toda su vida estuvo ligada al campo. Se casó en Zapala con Juan Ramón Herrera, luego llegaron a esta parte del norte provincial. Juntos hicieron trashumancia, tuvieron verana-da en Los Columpios (cerca de las Lagunas de Epulauquen) y criaron cuatro hijos: Juan Luis (ya fallecido), Ceferino, Ramón y Sebastiana.
Cuando enviudó le tocó sola. Para criar a sus hijos lavaba ropa ajena. "Me crié con mucho sacrificio y gracias a Dios pude salir adelante y darles un futuro a los míos", contó. Después llegó la jubilación. Hoy hace huerta cuando puede y desde la casa sigue amasando.
El pan que presentó a concurso lo hizo el jue-ves a la tarde. "Hice la levadura con tiempo y amor, la dejé un rato descansar". Lo cocinó en horno de cocina a leña. Vino a participar con fe: "Si voy, gano. Si no, no voy", expresó en medio de risas compartidas.
Y ganó. Se llevó el primer puesto en Pan Tradicional y $400.000. El jurado se conmovió por sus palabras, por su forma de ver la vida y por su forma de hacer docencia a partir de la experiencia. Sin embargo, lo que más emocionó vino después. Le preguntaron en qué iba a gastar el premio. Irma no lo dudó: en poner el gas en su casa.
"Estamos luchando para que me pongan el gas. Algunos sí tienen, a otros nos falta", señaló. Después de años de leña y frío, ese premio le da la posibilidad de tener un poco de comodidad. "Algo lindo me voy a comprar, para la obra de gas", admitió con felicidad.
A su lado siempre estuvo Karina Rodríguez, del grupo de adultos mayores de Villa Nahueve. "Estoy muy orgullosa. El mejor pan del norte neuquino en este momento quedó en nuestro lugar", remarcó la joven. Con Irma también participó "Lolito", que se llevó una mención en la categoría mate.
En Irma se juntan el sacrificio de la trashumancia, la fuerza de criar sola y la esperanza de una abuela que a los 81 todavía sueña.
El pan y la creatividad
La fiesta también tuvo lugar para la creatividad. Alba Rosa Guerrero, de la categoría Pan Tradicional, presentó dos panes con forma de pelota de fútbol y uno con la forma de la Copa del Mundo. Siguiendo el espíritu mundialista.
El año pasado ya había sorprendido con un pan en forma de extraterrestre, por la veta ufológica de Las Ovejas. "Primero la harina, la levadura, una pizca de sal... y un secreto de mi mamá Celestina de la Vega: un poquito de azúcar y miel. Tiene otro saborcito", contó.
Del otro lado, Dagoberto Méndez, de 62 años, de Tierras Blancas. Campero de toda la vida, se anotó en Mate Dulce con un vasito de yogurt. "Me comí el yogur y dejé el vaso pal mate", explicó con gracia. En el campo se improvisa. Su preparado le valió una mención especial. Dos formas distintas de entender el norte: inventar y resolver con lo que hay.
Música, cueca y baile: el otro sabor de la fiesta
La parte musical tampoco estuvo ausente. El conjunto de Guille Quiroz, de Zapala, puso el ritmo y tuvo su punto más alto cuando entonó en forma conjunta con el público "Neuquén Trabun Mapu", haciendo vibrar y emocionar el polideportivo.
Después llegó Lorena Riquelme y Los Merengüetos desde Neuquén, quien invitó a bailar la tradicional cueca neuquina. Fue muy celebrada y bailada por los presentes. Abuelos, jóvenes y niños se sumaron a las rondas, demostrando que en Las Ovejas la tradición también se baila.
De 10 a 81 años: el carácter federal de Las Ovejas
Para la intendenta Marisa Antiñir eso es lo central: "Esto puede pasar solamente en la fiesta provincial del mate y el pan casero: ver las distintas generaciones participar".
Puso el ejemplo de Alexander Parada, de 10 años, que preparó mate dulce sin vergüenza delante de todo el público. "Él ya mamó esa tradición y hoy la enseña", resaltó.
Y del otro lado Irma. "Una abuela que aprendió de su madre y sus abuelos, y hoy les da el ejemplo a todos", valoró,
"No importa la edad. Un mate, un pan, es el ca-riño que heredamos. Nuestras madres amasa-ban para familias numerosas. Eso se transmitió", reflexionó Antiñir.
También hubo torta al rescoldo, pan con chicharrón y pan saborizado. "Gracias a Dios aún no se ha perdido en Las Ovejas estas tradiciones ancestrales", celebró la intendenta. La fiesta se transmitió por YouTube para que el mundo sepa cómo vive sus costumbres el norte neuquino.
Los ganadores y los 5 millones
En el marco de esta fiesta se destinaron 5 millones de pesos en premios.
El esquema fue el siguiente: primer puesto 400 mil pesos, segundo puesto 300 mil pesos, tercer puesto 200 mil pesos y mención especial 100 mil pesos. Todo esto por cada categoría.
Pan tradicional: 1º María Irma Canale. 2º Rosa Elena Merino. 3º Lucinda Sepúlveda. Mención especial María Avelina Ibarra.
Pan dulce: 1º Benita Parada. 2º Valeria del Carmen Aravena. 3º Filomena del Carmen Hernández. Mención especial Juan Ramón Muñoz.
Pan saborizado: 1º Juana de la Cruz Merino. 2º Ailén Parada Vásquez. 3º Marisol Candia.
Mate dulce: 1º Antonio Torres. 2º Claudio Merino. 3º Alexander Parada. Mención especial Dagoberto Méndez.
Mate amargo: 1º Elisabeth Castillo. 2º Marité Almendra. 3º Ramiro Contreras. Mención especial Dalma De la Costa.
Las Ovejas demostró que el pan y el mate no son solo alimento. Son memoria, son identidad, son futuro.
Son una abuela de 81 años que quiere gas para su casa. Son un nene de 10 años que pierde el miedo y ceba. Son un vasito de yogurt que se vuelve mate. Son una cueca bailada entre generaciones.
Son tradiciones que siguen vivas. Y que, con cada amasada y cada guitarra, se perpetúan en el tiempo.