Así es Piti, la boa de más de tres metros que buscan en Colegiales y pone en alerta al barrio
Aunque se trata de una especie no venenosa y, en general, poco agresiva hacia las personas, los especialistas recomiendan no intentar capturarla ni acorralarla
Así es Piti, la boa de más de tres metros que buscan en Colegiales y pone en alerta al barrio
Aunque se trata de una especie no venenosa y, en general, poco agresiva hacia las personas, los especialistas recomiendan no intentar capturarla ni acorralarla
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La desaparición de Piti, una boa de más de tres metros que escapó de una terraza en el barrio porteño de Colegiales, puso en primer plano a un animal que pocas veces aparece en ámbitos urbanos y sobre el que abundan mitos y temores. Mientras continúa la búsqueda del ejemplar que fue visto por última vez el jueves, surgen preguntas sobre las características de esta especie, el riesgo que puede representar y cómo actuar ante un eventual encuentro.
La serpiente buscada es una boa de las vizcacheras (Boa constrictor occidentalis), también conocida como lampalagua. Se trata de una especie típica del Chaco seco que habita regiones de Paraguay y del norte y centro de la Argentina, cuyas poblaciones se encuentran en retroceso debido al avance de los desmontes.
A diferencia de las serpientes venenosas, las boas no inoculan toxinas. Son serpientes constrictoras: capturan a sus presas envolviéndolas con su cuerpo y ejerciendo presión hasta impedir la respiración. Ese mecanismo de caza suele estar dirigido a mamíferos medianos, aves y otros vertebrados.
Las hembras son considerablemente más grandes que los machos y pueden alcanzar hasta cuatro metros de longitud. En estado silvestre se alimentan de vizcachas, lagartos y otros pequeños mamíferos. Aunque pasan gran parte del tiempo en tierra, también pueden trepar árboles en busca de refugio o alimento.
Los especialistas coinciden en que las boas no suelen atacar a los seres humanos ni los consideran presas. Sin embargo, se trata de animales grandes y con una fuerza considerable, por lo que pueden defenderse si se sienten amenazados, son manipulados o quedan acorralados.
En el caso de Piti, sus dueños aseguraron que es un ejemplar acostumbrado al contacto humano, dócil y criado en cautiverio desde hace años. También señalaron que se encontraba castrado y que habitualmente permanecía en el balcón de la vivienda.
Aun así, los expertos recomiendan actuar con prudencia. Cualquier serpiente de gran tamaño puede provocar lesiones mediante mordidas defensivas o por la fuerza que ejerce con su cuerpo durante un intento de captura.
Qué hacer si se encuentra una boa
La principal recomendación es mantener la distancia. Si una persona observa un ejemplar, lo aconsejable es:
- No intentar atraparlo.
- No tocarlo ni manipularlo.
- No acorralarlo.
- Mantener alejados a niños y mascotas.
- Dar aviso inmediato a las autoridades competentes o a la Patrulla Ambiental.
- Informar con precisión el lugar donde fue visto por última vez.
Los especialistas también recuerdan que muchas veces estos animales buscan refugio en jardines, galpones, vehículos, terrenos con vegetación abundante o espacios oscuros y tranquilos.
La boa de las vizcacheras es considerada una especie de valor para la conservación de la biodiversidad argentina. La pérdida de hábitat y la captura ilegal afectaron a sus poblaciones durante décadas.
Por esa razón, además del riesgo para las personas que intentan manipularla sin conocimientos adecuados, existe otra recomendación central: no dañarla. Ante cualquier avistamiento, la prioridad debe ser permitir que personal capacitado intervenga para garantizar tanto la seguridad de los vecinos como el bienestar del animal.
La búsqueda de Piti en la zona de Céspedes y Zapiola, en Colegiales. Las autoridades y sus dueños insisten en el mismo mensaje: mantener la calma, no acercarse al ejemplar y comunicar cualquier información que pueda ayudar a encontrarlo.