El Día del Amigo y una pregunta incómoda: ¿tenés a quién llamar un martes a las 3 de la mañana?
La amistad no solo fortalece los vínculos sociales: también puede ser un factor de protección para la salud mental. El sociólogo Sebastián Fonseca advierte sobre un fenómeno silencioso: la pérdida progresiva de las redes de apoyo entre los hombres.
Días atrás, una pregunta comenzó a circular con fuerza en las redes sociales: «¿A quién llamarías un martes a las tres de la mañana si realmente necesitaras ayuda?». La consigna, compartida por miles de usuarios, puso sobre la mesa una inquietud que va mucho más allá de las redes. En el Día del Amigo, especialistas invitan a mirar un fenómeno menos visible: muchos varones llegan a la adultez con vínculos cada vez más débiles y menos personas en quienes apoyarse cuando atraviesan una crisis.
Nadie decide quedarse solo
En Argentina, ocho de cada diez personas que mueren por suicidio son varones, una proporción que en Río Negro asciende a nueve de cada diez, según datos oficiales. Para el sociólogo Sebastián Fonseca, especialista en políticas de cuidado con perspectiva de género, esas cifras no deberían leerse como un dato aislado. «El problema es cómo leemos ese número. Lo tratamos como un final, cuando en realidad es la última escena de una película larguísima. Antes del desenlace hay años de algo más difícil de medir: un varón que se fue quedando sin nadie con quien hablar», plantea.
Para Fonseca, el aislamiento no aparece de un día para otro. «Nadie decide quedarse solo«, sostiene. Y explica que suele tratarse de un proceso lento: «A los veinte tenés un grupo. A los treinta los ves en los cumpleaños. A los cuarenta te enterás de que un amigo la está pasando mal por un mensaje reenviado«.
El especialista considera que muchos hombres crecieron bajo la idea de que mostrar vulnerabilidad era incompatible con la masculinidad. «Nos educaron para el aguante y crecimos entendiendo que eso equivale a ser varón«, afirma.
Esa forma de construir los vínculos también condiciona las conversaciones cotidianas. «Cuando nos juntamos, la charla está armada para que el otro no vea cómo estás. Hablamos de fútbol o de laburo. De cualquier cosa que no sea lo que nos duele«, señala.
Fortalecer redes de apoyo requiere políticas públicas
Según el sociólogo, la mediana edad suele ser un momento especialmente sensible porque coinciden cambios laborales, familiares y personales. Si durante años no se cultivaron amistades profundas o espacios donde expresar emociones, la sensación de soledad puede intensificarse.
Por eso considera que el consejo de «pedir ayuda» muchas veces resulta insuficiente. «Hay una imagen que ordena todo esto: el varón en crisis no tiene a quién llamar. Esa agenda vacía no apareció de un día para el otro. Se fue vaciando durante años, sin que él lo notara«, reflexiona.
Fonseca también sostiene que fortalecer las redes de apoyo requiere políticas públicas que amplíen el acceso a la salud mental y a espacios comunitarios de encuentro, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.
Pero, mientras tanto, propone recuperar un gesto cotidiano que puede parecer pequeño y, sin embargo, tener un gran valor. «Este Día del Amigo, además del meme, llamá a ese amigo del que no sabés nada hace meses. Preguntale cómo está de verdad y bancate la respuesta«, invita.
La amistad no reemplaza la atención profesional cuando alguien atraviesa un problema de salud mental, pero sí puede convertirse en una de las primeras redes de contención. En tiempos donde las agendas se llenan de obligaciones y los encuentros parecen cada vez más difíciles de sostener, un llamado o una conversación sincera pueden ayudar a que nadie tenga que atravesar solo un momento difícil.
Días atrás, una pregunta comenzó a circular con fuerza en las redes sociales: "¿A quién llamarías un martes a las tres de la mañana si realmente necesitaras ayuda?". La consigna, compartida por miles de usuarios, puso sobre la mesa una inquietud que va mucho más allá de las redes. En el Día del Amigo, especialistas invitan a mirar un fenómeno menos visible: muchos varones llegan a la adultez con vínculos cada vez más débiles y menos personas en quienes apoyarse cuando atraviesan una crisis.