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La Provincia
DiarioWeb hace 15 horas 9 min de lectura

El don de la visión y la fortaleza de una misión sacerdotal

Una nueva entrega de este recorrido por la vida y la labor evangelizadora del padre Pedro Fils Pierre, que lo llevó a ser capellán de cárceles, a acompañar a los moribundos y a luchar contra el demonio.

El don de la visión y la fortaleza de una misión sacerdotal
Foto: DiarioWeb

(padre Pedro Fils Pierre)

Un día, estaba por dar misa y su secretaria recibió un llamado al teléfono; cuando se acercó a él, Fils Pierre, sin dejarle decir una palabra, le dijo: Ya sé qué me vas a decir. Había fallecido su madre, y pidió que no dijera a nadie para que no trascendiera. Tenía un don poderoso de que sabía de las cosas o intuía, quizás. Era realmente un don, relató Lucía Luci Ledesma, quien fue su secretaria durante varios años en la Parroquia Cristo Rey. Luego de esa noticia, decidió tomarse unos minutos a solas para rezar y pedir por el descanso de su madre, que había ido a ver en algunos viajes. Pero que era consciente, como sacerdote, de que su misión estaba en Santiago del Estero.

Eso y mucho más era el padre Pierre. Su vida dedicada a ayudar a los demás estaba marcada para siempre, lo que lo inmortalizó en gran parte de la comunidad santiagueña. Su sotana gris, su porte y su vestimenta en el día a día, ya siendo sacerdote, lo definían como tal. El padre Pedro Fils Pierre tenía un fuerte compromiso con su misión sacerdotal; su trabajo evangelizador y su fuerza pastoral lo convirtieron en alguien cercano a muchos.

En estos informes especiales, vamos a recorrer su vida, desde su formación como sacerdote, su gestión como tal en distintas parroquias de Santiago del Estero hasta su fallecimiento, y el legado que dejó. Hasta el momento, con los testimonios que fuimos desandando, conocimos cómo fue su llegada a la primera comunidad como sacerdote, la de Cristo Rey (en ciudad de La Banda), y cómo fue su labor allí. Sobre ello y más detalles que nunca antes se contaron, abordaremos en esta serie de informes, con testimonios de personas que estuvieron cerca de él y que lo conocieron como nadie.

Recapitulación

Pedro nació en un lugar llamado Gonaïves, Haití, el 11 de febrero de 1937. Estudió la primaria y el nivel secundario en el Colegio de los Hermanos del Sagrado Corazón. Se graduó como ingeniero civil en la Universidad Estatal de Puerto Príncipe. Luego de ejercer su profesión en dependencias públicas, realizó un curso de perfeccionamiento en París y se trasladó a África, donde sirvió de profesor en Matemáticas, Física, Topografía y Cómputos. Cumplida su labor allí, en 1965 viajó a Argentina y realizó estudios de posgrado en Hidráulica Sanitaria en la UBA (Universidad de Buenos Aires).

En 1966 llegó a Santiago del Estero porque fue designado jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio Provincial de Agua Potable en la Corporación del Río Dulce. Este trabajo lo puso en contacto con la gente del interior; la humildad, el sufrimiento y la necesidad de los marginados lo acercaron a su don de ayudar a los demás. Allí, poco a poco, despertaría su vocación sacerdotal. Ya radicado en la provincia, decidió consagrarse al sacerdocio. En 1968 y 1974 desarrolló sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Conciliar Metropolitano de San Miguel de Tucumán. Y en enero de 1974 fue ordenado por monseñor Manuel Tato en la Catedral Basílica, donde prestó sus primeros servicios.

En 1979 fue designado como párroco de Cristo Rey en la ciudad de La Banda. En 12 años de misión sacerdotal, dotó a la ciudad de un templo de grandes características, un jardín de infantes para niños del barrio (1990) y creó una escuela primaria, transformando el salón parroquial en dos aulas. En 1994 creó el Bachillerato Humanístico.

Una fuerza inquebrantable

Yo lo conocí cuando fue designado como sacerdote en la parroquia de Cristo Rey (que hoy en día sigue ubicada sobre calle España entre Laprida y Rivadavia, en ciudad de La Banda) y yo formaba parte del grupo de Acción Católica. Él tenía secretaria y un día mi hermano me dijo que el padre quería que ella fuera su secretaria. Fui a consultarle a mis padres. Mi padre me dijo que me organizara con los horarios, que era algo importante, pero que no descuidara mis estudios; Y mi madre estaba mucho más contenta, porque ella era mujer muy cercana a la iglesia. Yo en ese momento estaba cursando el profesorado de Francés y estaba empezando el profesorado para docente. Acepté y él (Fils Pierre) me llamó para que nos organicemos y me explicó cuáles iban a ser mis funciones, empezó con su relato Lucía Ledesma Azar, es licenciada en Educación y en Turismo. Ella fue durante varios años la secretaria del sacerdote, y le ayudó mucho en su función el hecho de que sabía francés.

Cuando yo iba a rendir, él me ayudaba y me enseñaba. Por eso, muchas veces yo me destacaba en el día a día, al hablarnos en francés. Hizo mucho por la Parroquia Cristo Rey, luego con la escuela y con el tema de educación. Tenía muchos contactos, vínculos importantes. Anduvo mucho por el interior, tras su trabajo de ingeniero civil en la Corporación Río Dulce. Y cuando decidió dedicarse totalmente a su misión sacerdotal, era un profesional de consulta permanente de ingenieros. Le traían planos, con gráficos y cálculos, y él estaba ahí, siguió Luci. A su vez, enfatizó que a él no le interesaba el horario si se trataba de ir a ver a un enfermo. Fue capellán de cárceles, de hospitales, ayudaba a todos y sin distinciones.

El padre Pierre abrazó con pasión el Movimiento Católico de la Renovación Carismática. Precisamente, su carisma lo llevó por el camino de la sanación que poseen las personas que se dedican al ministerio de los enfermos. Su abnegada entrega por ayudar a los que sufren le mereció el respeto y el reconocimiento de miles de fieles. La creación de las Ligas Eucarísticas le permitió a Pierre mantener a los grupos en permanente oración, como un compromiso para toda la vida.

Un hombre que, al responder al llamado de Dios, entregó su vida al servicio de sus hermanos y se olvidó de sí mismo para trabajar incansablemente en una admirable tarea evangelizadora. Predicó y enseñó con el ejemplo, el perdón y la oración. Fue uno de los pilares de la organización del Congreso Eucarístico Nacional en 1994.

Un don y una responsabilidad

Según el relato de Luci, el sacerdote tenía una agenda, donde anotaba los nombres de las personas que necesitaban su ayuda, de los enfermos, y él cada viernes iba a verlos. Tenía mucha convicción con su misión y su ayuda a los enfermos. Él decía que la fe era muy importante. Y tenía un ritual que a las 5 de la mañana ya estaba despierto, comenzaba con sus oraciones hasta las 6 de la mañana. Y desde las 6 otra actividad y así sucesivamente. Impresionante lo que él hacía. También los horarios en los que iba a atender a las personas, explicó.

Era una buena persona. No sabía cómo hacer para llegar a más personas, a los que lo necesitaban y a los que necesitaban la palabra de Dios. Se autoexigía en ese camino, pero nunca bajaba los brazos. Porque ese amor que consiguió a través de Dios, ese conocimiento, luchaba para que la gente tenga presente a Dios. Porque existe el bien, existe el mal. Ha luchado por su visión y por el bien de los demás, definió Héctor Ruiz, que fue presidente de la Junta Parroquial y una de las personas cercanas a Pierre.

Admiraba mucho su sabiduría de vida, era por su nivel de espiritualidad y su carisma con las personas. Él no se negaba a ayudar a nadie, al contrario, la persona que llegaba en busca de él podía estar tranquila, que encontraba en Pierre un amigo, un ser único. Estaba al servicio de la comunidad, agregó Ruiz.

Al seguir con su relato, Luci recordó cómo era Pierre en la cotidianeidad: Era simpático, abierto; cuando te tenía que retar, te retaba, pero era un padre dialoguista. Tenía una fuerte presencia, muy seguro de su trabajo y su misión. Y siempre con la frase: ´Vamos para adelante´. Y cuando él estaba, llegaba o pasaba, se notaba porque su perfume era inconfundible, incluso.

Su poder y convicción

Tenía una fuerte convicción y misión, sostuvo Luci. Al recordar una anécdota fuerte, contó que un día llegó a la mañana temprano y estaba cerrado. Era extraño, me pareció raro porque ya eran más de las 6 de la mañana. Entonces, cuando dudé unos minutos en abrir, él salió y me dijo que no tocara nadie su sotana, que estaba empapada. Parecía que la hubiera metido en un tacho con agua. Y cuando le pregunté, me dijo: ´Estuve toda la noche peleando con el demonio´.

Hoy, al repasar los orígenes del Padre Pedro Fills Pierre, se comprende que su llegada a Santiago del Estero no fue una mera casualidad geográfica, sino el diseño de un plan superior. Aquel niño lejano ya contenía, en la pureza de sus primeros años, al pastor incansable que las comunidades de la provincia adoptarían para siempre como un hijo propio. El recorrido en estos informes a través de estas páginas invita a recorrer, domingo a domingo, la huella imborrable de un hombre que transformó el amor en acción y la fe en un legado eterno.

Saltó a la trascendencia pública e histórica en febrero de 1984, cuando llevó a cabo un exorcismo en la parroquia Cristo Rey que conmocionó a la sociedad santiagueña y aún hoy es recordado. El padre Pierre fue reconocido por su postura cautelosa ante estos fenómenos, exigiendo siempre estudios médicos para descartar problemas nerviosos o clínicos antes de intervenir espiritualmente.

Su impacto en La Banda sigue vigente, dando nombre al Colegio Secundario Presbítero Pedro Fils Pierre, una institución educativa ubicada en la Avenida Belgrano Centro.

Los testimonios siguen y cada vez desvelamos más aristas y fracciones de la vida de Pierre que se encontraban dormidas, olvidadas o incluso, resguardadas y que nunca nadie había tratado de conocer. En informes venideros seguiremos hablando con más personas que estuvieron cerca de él, y que por ello, vivieron momentos que cambiaron su vida y su forma de ver la existencia humana y espiritual, para siempre.

Desde su misión evangelizadora, su lucha inigualable contra el mal en un exorcismo que conmocionó a la provincia y hasta su eterno legado. Todo eso y detalles que nunca antes fueron contados, ni publicados, abordaremos en estos informes. Incluso eso, será poco para conocer y abarcar la figura que significa aún hoy Pierre, desde la mirada de los otros.

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