El petróleo volvió a superar los u$s 90: qué impacto puede tener en los combustibles
La escalada entre Estados Unidos e Irán llevó al Brent a su nivel más alto en un mes y volvió a poner en alerta al mercado energético. Para la Argentina, un crudo más caro puede mejorar los ingresos por las exportaciones de Vaca Muerta, pero también
La renovada escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a disparar el precio internacional del petróleo y abrió un escenario de efectos contrapuestos para la Argentina. Por un lado, la suba mejora el valor de las exportaciones de crudo y favorece a las provincias productoras. Por otro, aumenta la presión sobre los precios de la nafta y el gasoil en el mercado interno.
El barril de Brent, referencia utilizada en la Argentina, superó este lunes los u$s 91 y alcanzó su valor más alto desde el 11 de junio. Más tarde moderó el avance y operaba con una suba del 0,6%, a u$s 88,59.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, se ubicaba en u$s 82,47 por barril.
Los precios del crudo acumularon una suba cercana al 16% durante la última semana, después de que se quebrara la tregua entre Washington y Teherán. El temor del mercado es que la continuidad del conflicto afecte el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía por la que antes de la guerra circulaba alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo.
La presión sobre las naftas en la Argentina
Una suba sostenida del Brent modifica la ecuación de costos que utilizan las petroleras para definir el precio de los combustibles. Aunque las naftas y el gasoil no se ajustan automáticamente con cada movimiento internacional, un barril más caro aumenta la distancia entre los precios internos y los valores de referencia externos.
Esa diferencia puede derivar en una mayor presión para aplicar aumentos en los surtidores, especialmente si el encarecimiento internacional se combina con una suba del tipo de cambio, modificaciones impositivas o mayores costos de refinación y logística.
El efecto sobre el mercado local no es inmediato ni lineal. Las compañías también consideran la evolución del dólar, los biocombustibles, los impuestos y la estrategia comercial de la petrolera estatal YPF, que suele funcionar como referencia para el resto del sector.
Sin embargo, si el Brent permanece cerca o por encima de los u$s 90, será más difícil sostener una política de estabilidad o reducción de los precios internos. El nuevo escenario internacional aleja, al menos mientras continúe la tensión, la posibilidad de que una baja del crudo habilite recortes en las estaciones de servicio.
El principal riesgo para la economía argentina es el impacto que un eventual aumento de los combustibles puede generar sobre el índice de precios.
La nafta y el gasoil tienen una incidencia directa en el gasto de los hogares, pero también un efecto indirecto sobre toda la cadena productiva. El encarecimiento del transporte de cargas puede trasladarse al precio de los alimentos, los productos industriales y los servicios.
Los combustibles también impactan sobre taxis, remises, transporte de pasajeros, distribución urbana y actividades agropecuarias. Por eso, una suba sostenida puede interrumpir o, al menos, volver más lento el proceso de desaceleración inflacionaria.
Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell, advirtió a la agencia AFP que el regreso del petróleo a valores superiores a los u$s90 vuelve a colocar los temores inflacionarios sobre la mesa.
El interrogante central es cuánto durará el shock. Un aumento puntual podría tener consecuencias acotadas, pero una cotización elevada durante varios meses podría trasladarse con mayor fuerza a los precios y reducir el poder adquisitivo.
El efecto positivo para Vaca Muerta
El encarecimiento del petróleo no representa solamente un problema para la Argentina. Como productora y exportadora de hidrocarburos, el país también puede beneficiarse con una mejora de los precios internacionales.
Un Brent más alto eleva el valor de las exportaciones de crudo de Vaca Muerta y puede fortalecer el ingreso de dólares del sector energético. También mejora la rentabilidad de los proyectos petroleros y los ingresos por regalías de provincias como Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
Este escenario podría reforzar el aporte de la energía al superávit comercial y acelerar decisiones de inversión vinculadas con la producción, el transporte y la capacidad exportadora.
La contracara es que un precio internacional demasiado elevado también encarece las importaciones de combustibles o productos energéticos que el país todavía necesita realizar en determinados momentos del año.
El saldo final dependerá de la cantidad exportada, las necesidades de importación y la política de precios internos. En términos generales, la mayor producción de Vaca Muerta permite que la Argentina enfrente un shock petrolero desde una posición más favorable que en años anteriores, aunque no la deja aislada de sus consecuencias inflacionarias.
La señal que llegó desde los surtidores estadounidenses
Reuters muestra en un cable con fecha actual que el movimiento internacional ya comenzó a trasladarse a los consumidores. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos volvió a superar los u$s4 por galón, luego de aumentar más de 30% desde el inicio de los ataques contra Irán, a fines de febrero.
El dato estadounidense funciona como una señal de la velocidad con la que una escalada del crudo puede llegar a los surtidores. No implica que la Argentina vaya a replicar ese mismo recorrido, porque el mercado local tiene una estructura diferente, pero muestra la presión que enfrentan las refinadoras cuando aumenta su principal costo.
También influyeron los bajos inventarios estadounidenses y la pérdida de capacidad de refinación de Rusia, afectada por la intensificación de los ataques ucranianos contra su infraestructura energética.
El petróleo redujo parte de las ganancias después de que Irán informara que continúa intercambiando mensajes con Estados Unidos por medio de países mediadores.
Hemos recibido mensajes, sin entrar en detalles, pero el punto principal es que el aparato diplomático ha estado activo en los últimos días y ciertos mediadores nos han transmitido ideas, afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei.
La continuidad de las gestiones diplomáticas disminuyó parcialmente la prima de riesgo incorporada por los mercados. Sin embargo, mientras persistan los ataques y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz, los precios podrían mantenerse elevados y reaccionar con fuerza ante cualquier nuevo episodio.
Para la Argentina, la evolución del conflicto será determinante. Un petróleo más caro puede generar más dólares y actividad en Vaca Muerta, pero también presionar sobre las naftas, el transporte y la inflación. El resultado será una pulseada entre el beneficio exportador y el costo que finalmente llegue a los consumidores.
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