El reconocido actor Samuel L. Jackson acusó a Argentina de ser uno de los países más racistas del planeta | El Dia
Samuel L. Jackson, una de las figuras más reconocidas de Hollywood, compartió durante las últimas horas en sus redes una publicación que calificó a Argentina como uno de los países más racistas, si no el más racista, del mundo.El mensaje, originalm
Samuel L. Jackson, una de las figuras más reconocidas de Hollywood, compartió durante las últimas horas en sus redes una publicación que calificó a Argentina como uno de los países más racistas, si no el más racista, del mundo.
El mensaje, originalmente publicado por la organización SEC Black Alumni Network, estaba dirigido a la comunidad negra y pedía expresamente que no alentara a la Selección argentina durante el Mundial 2026.
Allí, para acompañar el texto, la organización utilizó una imagen del propio Jackson interpretando a Stephen, su personaje en la película Django sin cadenas, vestido con la camiseta albiceleste.
Por favor, no alienten ni apoyen a Argentina para ganar la Copa Mundial de la FIFA, comenzaba la publicación. Luego avanzaba con una acusación mucho más grave: Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas, si no el más racista, del mundo.
Las palabras no fueron redactadas originalmente por Samuel L. Jackson, pero el actor decidió compartirlas desde su cuenta personal.
Allí, con esa acción no solo amplificó el contenido ante sus millones de seguidores, sino que también contribuyó a instalar una acusación generalizada contra un país entero.
La publicación compartida por Samuel L. Jackson coloca bajo la misma acusación a más de 45 millones de argentinos, sin establecer diferencias ni aportar datos que permitan sostener que Argentina es el país más racista del mundo.
Aún, Cancillería argentina no ha difundido una respuesta pública ante el mensaje compartido por Samuel L. Jackson.
Vale destacar que, la publicación difundida por Samuel L. Jackson no fue un episodio aislado.
Así, durante el Mundial 2026 se multiplicaron los videos, mensajes y comentarios de influencers de Francia, España y otros países europeos que buscaron instalar a Argentina como una sociedad esencialmente racista.
La reiteración de la misma acusación, expresada casi siempre en términos absolutos y sin pruebas comparativas, terminó construyendo una imagen internacional profundamente injusta. Ya no se cuestionaba una conducta particular ni se señalaba a una persona determinada: se condenaba directamente a un país entero y a todos sus habitantes.
También circularon contenidos falsos que contribuyeron a alimentar esa narrativa.
Uno de los casos más graves se produjo durante el partido entre Francia y Senegal, cuando se viralizó un video manipulado con inteligencia artificial que atribuía a un relator argentino una expresión racista que jamás había pronunciado. La grabación fue reproducida por medios europeos antes de que se comprobara el engaño, y Le Parisien terminó retirando la información y ofreciendo disculpas.
El episodio dejó en evidencia la facilidad con la que una acusación contra Argentina podía recorrer el mundo sin que antes se verificara su autenticidad.
Pese a la desmentida, influencers, medios y cuentas de gran alcance continuaron difundiendo durante el torneo mensajes que describían al país como racista, hasta convertir una imputación sin sustento en una etiqueta repetida internacionalmente.
En ese contexto, la decisión de Samuel L. Jackson de compartir ese contenido resulta todavía más grave. No se trata de una persona desconocida ni de una cuenta marginal, sino de una de las estrellas más influyentes de Hollywood, con una audiencia mundial y una capacidad enorme para legitimar un mensaje. Al compartir que Argentina es "uno de los países más racistas, si no el más racista, del mundo", utilizó su alcance para descalificar a toda una nación.
recordemos que, dicha acusación no presenta estudios, estadísticas ni comparaciones históricas que permitan sostener semejante afirmación.
Por otra parte, no distingue entre personas, instituciones o conductas concretas.
Coloca a millones de argentinos bajo una misma condena y presenta al país ante el mundo mediante una caracterización extrema, ofensiva y carente de fundamentos.
No es una crítica deportiva ni una opinión menor publicada durante la euforia del Mundial. Es una afrenta contra Argentina, su historia y su sociedad.