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Primera Edicion hace 13 horas 4 min de lectura

El fin del Mundial y el vacío emocional: qué explica la psicología

Tras el cierre del Mundial, muchas personas experimentan nostalgia y un vacío emocional. La psicóloga Macarena Koderer explica qué ocurre.

El fin del Mundial y el vacío emocional: qué explica la psicología
Foto: Primera Edicion

El último partido del Mundial se jugó ayer y, más allá del resultado, dejar atrás un evento que movilizó a todo el país durante un mes puede llevar más tiempo: con el cierre del evento hay que despedirse de las semanas de partidos y de los festejos que inundaron la rutina de muchos.

La psicóloga Macarena Koderer analizó este cierre de etapa en entrevista con PRIMERA EDICIÓN y explicó que después de varias semanas de mucha expectativa y emoción, es normal sentir un pequeño vacío o nostalgia. Es parecido a lo que ocurre cuando termina un viaje o un proyecto que disfrutamos mucho, aseguró.

Después del Mundial, queda atrás la efervescencia y vuelve la rutina, a veces con preocupaciones de la mano, pero la psicóloga aclaró que ese mes de pausa dejó su impacto positivo en términos de salud mental y bienestar emocional: mucha gente volvió a encontrarse cara a cara y a compartir una alegría común.

De hecho, Koderer destacó el rasgo de que el Mundial movilice tanto en Argentina: Habla de una sociedad donde el sentido de pertenencia es muy importante, donde compartir una pasión común genera identidad y hace que, por un momento, las diferencias queden en un segundo plano, aseguró la especialista.

Un antídoto compartido para el estrés

Detrás de los partidos y los resultados, Koderer recordó que hay un trasfondo emocional: el Mundial se vive desde lo deportivo, pero también a nivel psicológico y emocional. Cuando reímos, lloramos o abrazamos a alguien, el cerebro libera oxitocina y dopamina, que favorecen el bienestar y fortalecen el vínculo con los demás, indicó.

Por eso, cada duelo de Argentina sirvió de paréntesis en la rutina, porque permitió dejar las preocupaciones, por un rato, en un segundo plano.

Fue una forma natural de darle un descanso a la mente. Los momentos de disfrute y desconexión ayudan a regular el estrés. No resuelven los problemas, pero permiten recuperar energía emocional para enfrentarlos después con mayor claridad, analizó la psicóloga.

Leyendo ese fenómeno a la luz de la época, donde los indicadores preocupantes sobre salud mental son noticia e incluso muchas familias sienten que cada uno vive en su pantalla, la psicóloga consideró que el Mundial fue una de esas oportunidades para volver a conectar cara a cara, compartir una experiencia en tiempo real favorece el contacto y la cercanía emocional.

Y completó el balance con un antecedente importante. Después de experiencias como la pandemia y del ritmo acelerado en el que vivimos, las personas valoran mucho más estos espacios donde pueden encontrarse, compartir emociones y sentirse parte de algo más grande que ellas mismas. Eso tiene un impacto muy positivo en la salud mental, evaluó.

El recuerdo de la alegría común

El Mundial también es un terreno especialmente fértil para crear recuerdos que perduran. Combina emoción, sorpresa y experiencias compartidas. Esos tres elementos son clave para que un recuerdo permanezca en el tiempo, señaló Koderer.

Eso explica que quienes ya tienen Mundiales en el historial los recuerden con una precisión que no tienen para otros momentos de la misma época. Probablemente recuerden más el contexto que el resultado: quién los abrazó, dónde estaban o cómo festejaron. Esas experiencias ayudan a construir la historia personal y familiar, indicó la psicóloga.

Tanto para ellos,como para los más chicos, que con este Mundial crearon sus propias experiencias mundialistas, la operación es la misma: La memoria guarda mejor los acontecimientos que tienen una carga emocional intensa. No recordamos solo el partido, sino cómo nos sentimos y con quién lo compartimos, precisó.

A eso se sumó el momento de los festejos, otro ritual clave para construir comunidad y reducir sentimientos de aislamiento. Koderer explicó que, en cada salida, la gente encontró conexión con familiares, amigos e incluso desconocidos, porque en ese contexto de alegría compartida, las diferencias pasaron a un segundo plano, las emociones positivas se potencian cuando se comparten, dijo.

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