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San Juan 8 hace 16 horas 4 min de lectura

En tiempos de pantallas y apuros, ¿cómo cuidamos los vínculos que importan?

En la previa del 20 de julio, la licenciada en Comunicación Social y psicóloga social Gabriela Castro invita a reflexionar sobre el verdadero valor de la amistad.

En tiempos de pantallas y apuros, ¿cómo cuidamos los vínculos que importan?
Foto: San Juan 8

"Los contactos necesitan un dispositivo frío y una red de wifi fría. En cambio, para la amistad lo que necesitamos son vínculos", explicó.

La amistad se construye

Para la psicóloga social, uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es creer que los vínculos pueden sostenerse solos. La amistad, dice, necesita tiempo, presencia y escucha.

"La psicología social hace mucho hincapié no tanto en el individuo, sino en el individuo en relación con el otro. El vínculo se construye y necesita tiempo", señaló.

Si bien reconoce que la tecnología permite acercarnos a personas que viven lejos y sostener relaciones a la distancia, advierte que ninguna aplicación puede reemplazar la profundidad de una conversación cara a cara.

"Ya no necesitamos conversar. Mandame dos palabras que yo ya entiendo y sigo. Y así no se construye ninguna amistad", afirmó.

En muchos encuentros entre amigos ocurre algo que resulta cada vez más habitual: el tiempo compartido se utiliza para ponerse rápidamente al día con las novedades de la vida cotidiana. Hijos, trabajo, obligaciones y problemas ocupan gran parte de la conversación, dejando poco espacio para profundizar sobre cómo nos sentimos realmente.

"¿Cuándo me sostenés? Cuando profundizo, cuando me mirás y sabés que estoy ahí", reflexionó.

Los amigos también construyen nuestra identidad

Lejos de ser un simple complemento social, la amistad cumple un rol fundamental en nuestra construcción personal.

"Mi amigo construye parte de mi identidad. Yo soy en tanto él es", expresó Castro.

Por eso, considera que la amistad es una herramienta de crecimiento personal y emocional. "En la amistad aprendés, crecés y te transformás", aseguró.

Tener amigos implica también pertenecer, sentirse acompañado y encontrar espacios seguros donde mostrarse vulnerable, compartir preocupaciones y celebrar los logros propios y ajenos.

"El amigo es ese otro con el que yo puedo construir un vínculo. Tengo intimidad, confianza y me siento segura con él", explicó.

El compromiso de cuidar los vínculos

Consultada sobre si existe alguna fórmula para sostener las amistades en estos tiempos tan acelerados, Gabriela Castro eligió una palabra que resume gran parte de su mirada: compromiso.

"Comprometete con el otro, con ese que querés", sostuvo.

No se trata necesariamente de verse todas las semanas ni de organizar grandes reuniones. El compromiso puede expresarse en una llamada telefónica, un café compartido o simplemente en hacerse un lugar para estar presente cuando el otro lo necesita.

La especialista advierte que, si dejamos de construir amistades profundas, podemos caer en una realidad cada vez más frecuente: sentirnos solos aun estando rodeados de personas.

"Podemos estar juntos y solos, totalmente solos", afirmó.

Las mujeres y el desafío de hacerse un lugar para la amistad

Durante la charla también surgió un aspecto que atraviesa especialmente a muchas mujeres: la tendencia a postergarse.

Trabajo, maternidad, responsabilidades familiares y obligaciones cotidianas hacen que, muchas veces, las amistades queden relegadas al último lugar de la lista.

"No nos damos el espacio a nosotras mismas y por eso no le damos el espacio a la amistad", reflexionó.

Para Castro, compartir tiempo con amigos no es un lujo ni una pérdida de tiempo. Por el contrario, es una forma de cuidado emocional y una herramienta fundamental para la salud mental.

"La amistad es un regalo para nosotros mismos. Es la construcción de nosotros con un otro", señaló.

Estamos a tiempo

En una sociedad que nos empuja a producir más, hacer más y correr más rápido, detenernos para cuidar nuestros vínculos puede parecer un acto menor. Sin embargo, quizás sea uno de los más importantes.

"Estamos a tiempo. Recuperemos lo que es la amistad", fue el mensaje final de la especialista.

Porque un verdadero amigo no es quien aplaude todo lo que hacemos, sino quien se anima a acompañarnos, cuestionarnos cuando es necesario y permanecer a nuestro lado en las distintas etapas de la vida.

¿Por qué se celebra el Día del Amigo el 20 de julio?

El Día del Amigo se celebra en Argentina cada 20 de julio gracias a la iniciativa del odontólogo y filósofo argentino Enrique Ernesto Febbraro. La fecha fue elegida en homenaje a la llegada del hombre a la Luna en 1969, un acontecimiento que consideró un símbolo de unión y amistad entre los pueblos del mundo.

Convencido de que aquel logro científico representaba un triunfo compartido por toda la humanidad, Febbraro envió más de mil cartas a distintos países proponiendo instaurar el Día del Amigo. Su iniciativa fue ampliamente aceptada y, con el tiempo, la celebración se convirtió en una tradición profundamente arraigada en la cultura argentina.

Más de cinco décadas después, el 20 de julio sigue siendo una excusa perfecta para recordar que los vínculos verdaderos necesitan algo que ninguna tecnología puede reemplazar: tiempo, presencia y compromiso.

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