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Sociedad
La Union Digital hace 19 horas 4 min de lectura

Día del Amigo: ¿es Argentina donde se celebra con más sentimiento esta fecha?

Cada 20 de julio, millones de argentinos se reúnen para celebrar la amistad en una fecha inspirada en la llegada del hombre a la Luna. La iniciativa fue creada por el odontólogo Enrique Ernesto Febbraro, quien impulsó la conmemoración como un símbolo

Día del Amigo: ¿es Argentina donde se celebra con más sentimiento esta fecha?
Foto: La Union Digital

El Día del Amigo ocupa un lugar especial en el calendario argentino. Aunque también se celebra en otros países como Uruguay, Brasil, Chile y España, es en Argentina donde la fecha adquirió una dimensión social y cultural que la convirtió en una de las jornadas más esperadas del año.

Cada 20 de julio, restaurantes, bares y espacios de encuentro reciben a grupos de amigos que se reúnen para compartir un almuerzo, una cena, un asado, una picada o simplemente un momento de celebración. La jornada está atravesada por reuniones, regalos simbólicos y muestras de afecto que ponen en primer plano el valor de los vínculos personales.

La intensidad con la que se vive esta fecha está vinculada, según se destaca, al fuerte arraigo cultural que existe en el país respecto del encuentro y de las relaciones sociales. Para millones de personas, la amistad constituye uno de los pilares de la vida cotidiana y el Día del Amigo representa una oportunidad para homenajear esos lazos.

Aunque no se trata de un feriado ni de una fecha patria, la celebración logró consolidarse como una verdadera tradición nacional.

El origen y la llegada a la Luna

La historia del Día del Amigo está estrechamente ligada a uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX: la llegada del hombre a la Luna, ocurrida el 20 de julio de 1969.

Ese hecho despertó una profunda reflexión en el argentino Enrique Ernesto Febbraro, quien interpretó el alunizaje como un acontecimiento capaz de unir simbólicamente a toda la humanidad. Para Febbraro, mientras millones de personas en distintos países seguían la transmisión televisiva de los astronautas estadounidenses caminando sobre la superficie lunar, el planeta entero compartía una misma emoción.

Aquella experiencia colectiva fue el punto de partida para impulsar una celebración dedicada a la amistad entendida como un valor universal.

Una idea que había nacido décadas antes

Sin embargo, la iniciativa no surgió de manera improvisada en 1969. El propio Enrique Ernesto Febbraro había comenzado a pensar en la posibilidad de instaurar una jornada dedicada a la amistad a principios de la década de 1940, cuando desarrollaba múltiples actividades profesionales.

Además de desempeñarse como dentista, también era profesor de Psicología, Filosofía e Historia, músico y trabajaba como locutor en Radio Argentina.

En una entrevista concedida años después al diario La Voz del Interior, recordó cómo comenzó aquella búsqueda. "En esos tiempos el gobierno nos daba una lista con las celebraciones que había que evocar todos los días. Era una cantidad enorme de fechas patrióticas, militares, políticas, pero no se festejaba ninguna virtud. Cuando empecé a buscar qué día se podía festejar, siempre coincidía con alguna tontería...".

La idea quedó pendiente durante varios años hasta que encontró, en la llegada del hombre a la Luna, el argumento que buscaba para impulsar su proyecto.

La amistad como símbolo de unión universal

Para Enrique Ernesto Febbraro, el histórico alunizaje trascendía el logro científico o tecnológico. Consideraba que el hecho de que toda la humanidad estuviera siguiendo el mismo acontecimiento reflejaba un sentimiento de unión que podía convertirse en el símbolo perfecto de la amistad.

Tiempo después definió ese concepto en distintas entrevistas. "La amistad como máxima virtud por el desinterés que lleva implícito, un símbolo de transparencia y autenticidad como debe ser el vínculo que une a las personas que merecen ser llamadas amigas".

Con esa convicción comenzó una campaña internacional desde su consultorio ubicado en Lomas de Zamora.

Las mil cartas que recorrieron el mundo

La propuesta de Febbraro tomó forma a través de una iniciativa tan sencilla como ambiciosa. Desde su consultorio envió mil postales dirigidas a personalidades de cien países, proponiendo que el 20 de julio fuera reconocido como el Día del Amigo.

Su pertenencia al Rotary Club facilitó el desarrollo de esa campaña internacional. Según se recuerda, ocho de cada diez destinatarios respondieron favorablemente a la propuesta y respaldaron la iniciativa impulsada por el odontólogo argentino.

Ese respaldo internacional fortaleció el proyecto y permitió que la fecha comenzara a difundirse en distintos lugares.

El reconocimiento institucional llegó diez años después

Con el paso del tiempo, la celebración fue ganando aceptación hasta alcanzar un reconocimiento institucional. Diez años después del alunizaje, el 20 de febrero de 1979, la Provincia de Buenos Aires dictó el Decreto 235, mediante el cual se estableció oficialmente la celebración.

La norma dispuso: "Auspiciase la celebración del Día Internacional del Amigo, a realizarse el día 20 de julio de cada año".

Ese reconocimiento consolidó una conmemoración que ya había comenzado a instalarse entre la sociedad y que con el tiempo se transformaría en una de las fechas más representativas del calendario argentino.

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