Dura derrota, enorme Mundial
La Selección argentina quedó cerca de lograr el bicampeonato mundial tras caer en la final ante España
La Selección argentina quedó en las puertas del bicampeonato mundial. Es el dolor de un país. Duele ver el final. Duele porque la ilusión era gigante, por la última de Leo Messi, por el camino de una enorme generación.
La Selección argentina quedó en las puertas del bicampeonato mundial. Es el dolor de un país. Duele ver el final. Duele porque la ilusión era gigante, por la última de Leo Messi, por el camino de una enorme generación.
Dicho este prólogo, la Selección argentina tuvo una final con todos los contratiempos posibles y algunas decisiones llamativas.
Del vamos, el comienzo con Nico González (de muy buenos ingresos) y la salida de Leandro Paredes. Raro por el nivel del volante de Boca Juniors y por ese enroque con Enzo Fernández jugando de cinco (algo que no hizo en todo el torneo).
Sin Paredes, la posesión fue de España, ejerciendo una inteligente presión con Oyarzábal, Olmo, Yamal y Baena.
España duplicó en pases a Argentina, algo que en el resto de los otros siete encuentros fue a la inversa.
El segundo punto fueron las lesiones, algo que le quemó la partitura a Lionel Scaloni. Primero mancó Lisandro Martínez, luego Montiel, y por último, Cuti Romero. Ahí el entrenador gastó tres cambios y quemó ventanas. Al punto que Lautaro se quedó sin poder jugar ni un minuto.
El tercer quiebre fue la roja a Enzo Fernández, amonestado por irse de boca, y la segunda, por llegar a destiempo en una jugada intrascendente en mitad de cancha.
Ahí, la Selección argentina empezó a hundirse. Desgastado en lo físico, 10 contra 11 y sin cambios, el DT reordenó con Julián de volante izquierdo y Messi solo arriba.
Dibu Martínez le puso los guantes a cada ataque español (con 11, récord en finales) y el partido fue al alargue.
Ahí, con el plus de la variante del suplementario, Lionel Scaloni intentó cerrar con 5 defensores, dejando en cancha a Molina, Otamendi, Senesi, Tagliafico y Medina, algo impensado.
Renunciando por completo al ataque e intentando la heroica, Ferrán enterró la ilusión (otra vez con Molina cerrando mal ante Nico Williams).
Nada para reprocharle a un equipo que puso a nuestro país en la cima del mundo. Absolutamente nada. Enorme Mundial pese a todos los contratiempos. Por eso, solo palabras de agradecimiento.