Contacto

Volver a la portada
Deportes
La voz hace 20 horas 4 min de lectura

Argentina, sin reproches, aunque duela en el alma

La selección liderada por Lionel Messi en su último partido mundial, fue superada de principio a fin por España, que ganó 1-0 en tiempo suplementario y es nuevo campeón y heredero de la corona que la Albiceleste resignó en Nueva Jersey.

Argentina, sin reproches, aunque duela en el alma
Foto: La voz

Mundial 2026. Argentina, sin reproches, aunque duela en el alma

La selección liderada por Lionel Messi en su último partido mundial, fue superada de principio a fin por España, que ganó 1-0 en tiempo suplementario y es nuevo campeón y heredero de la corona que la Albiceleste resignó en Nueva Jersey.

Las lágrimas de Leo Messi parado frente a la hinchada con la medalla del subcampeón, conmueven, calan el corazón, mientras en el estadio de Nueva Jersey toda Argentina sufre por la final perdida y el festejo se viste de rojo por España, nuevo monarca mundial.

La defensa, el bicampeonato y la cuarta fueron imposibles frente a un rival muy superior durante todo el partido y que si debió esperar hasta el segundo tiempo suplementario para definir el pleito fue por la sensacional actuación de Emiliano Martínez, arquero argentino.

Argentina perdió su primer partido de un campeonato en el cual había ganado los otros siete con actuaciones en las cuales debió apelar varias veces al temperamento y a las reservas anímicas ante la ausencia de fútbol. Este domingo, otra vez ante una versión muy deslucida del equipo que dirige Lionel Scaloni, esa reacción épica nunca llegó y la derrota cayó inexorable.

Además, la Albiceleste lamentó la salida por lesión de su zaga central (Lisandro Martínez primero y Cristian Romero después) y jugó todo el tiempo suplementario con uno menos por la expulsión de Enzo Fernández. Demasiadas ventajas ante un rival que manejó todo durante los casi 130 minutos de juego y que si llegaba a perder lo hubiera lamentado infinito.

Sin sorpresas

El partido se presentó como se intuía y era de esperar. España se hizo de la pelota, dominó en posesión y posición a Argentina, que las veces que pudo recuperarla, careció de variantes y lucidez para darle un buen destino.

Además, los europeos metían una presión infernal ante cada pérdida, y cuando volvían a tenerla le daban intensidad en busca de las puntas, todo bajo una conducción brillante de Rodrigo.

En ese marco, las únicas situaciones de gol en el primer tiempo fueron para los españoles. A los 4m esa circulación le rindió los primeros frutos a España, que llegó a fondo con Yamal y exigió una buena intervención de Dibu Martínez.

A Argentina se le complicaba demasiado meterse en partido y sus esperanzas se remitían a algún pelotazo largo. En el medio, la selección de Scaloni respondió con mucho esfuerzo y concentración en forma acertada en defensa, por más que con el riesgo lógico de jugar tan metido en su campo y apostar demasiado a una corrida.

Así, aunque la final ratificó lo que se preveía, el final del primer tiempo sorprendió a los dos con un 0-0 que respondía más al plan de Argentina que al de España.

El segundo profundizó las posturas, con una selección albiceleste que nunca hizo pie y que las pocas veces que podría haber tenido la pelota se equivocó en la segunda entrega. Con ese panorama las chances de España se fueron sumando, con respuestas de muy buen nivel de Dibu Martínez, responsable de mantener el arco en cero.

Argentina, que casi ni pisó campo rival en el complemento, se complicó aún más con la salida de Romero, lesionado, y luego de Fernández, expulsado por doble amarilla luego de llegarle tarde a un rival. La primera chance seria para nuestra selección se produjo a los 47 de período final, la única vez que Unai Simón fue exigido. Y luego de eso, los españoles tuvieron dos más, la última un tiro libre de Yamal.

El tiempo suplementario, a esa altura un buen negocio para Argentina, comenzó en la misma sintonía que todo el encuentro y al instante Dibu sacó un cabezazo a quemarropa de Williams, quien en la próxima definió a la red, pero la jugada estaba invalidada.

La resistencia argentina duró hasta el primer minuto del suplementario cuando Ferrán Torres perforó la red de Dibu a metros del arco. La reacción albiceleste, de un equipo ya sin piernas, se dio en lo últimos minutos pero el milagro y los penales nunca llegaron.

Messi y compañía, quienes otra vez habían vuelto a ilusionar, debieron resignarse a pasarle el testimonio a España, digno campeón. Sin reproches. Aunque duela en el alma.

La voz Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por La voz y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026