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AnalisisDigital hace 20 horas 5 min de lectura

El hombre que desafió al tiempo | Análisis

Lionel Messi jugó este domingo su tercera final de un Mundial. Una carrera brillante, repleta de momentos felices y también con muchos puntos bajos que consiguió dejar atrás. No hubo dos victorias mundiales, pero su legado perdurará.

El hombre que desafió al tiempo | Análisis
Foto: AnalisisDigital

Messi cerró su sexto mundial con ocho goles y cuatro asistencias: ganó una de tres finales.

Este domingo, Lionel Messi jugó su 34° partido en una Copa del Mundo, el que más jugó en toda la historia. Esta fue su tercera final y ahora comparte el récord de finales disputadas con Cafú, presente en 1994, 1998 y 2002, con la diferencia de que el capitán argentino fue titular en las tres ediciones, mientras que Cafú ingresó en el complemento de su primera final.

Messi no solo jugó 34 partidos, además aportó 21 goles y asistió en 12 ocasiones a sus compañeros, teniendo injerencia en 33 goles del seleccionado entre todos sus partidos. Y en esta edición, en Estados Unidos, México y Canadá 2026, obtuvo sus mejores registros en ambos rubros: ocho goles y cuatro asistencias (podrían ser cinco, pero el gol de Cristian Romero a Cabo Verde fue considerado en contra de Diney que tocó el balón con la mano).

Con 39 años, Messi desafió al tiempo. El delantero tuvo hasta el momento su mejor mundial en cuanto a los registros numéricos, pero también como el alma del equipo. Con apariciones más esporádicas, fue clave para que el equipo argentino destrabe encuentros que parecían imposibles.

Sobran ejemplos en este mismo mundial: el primer gol del torneo fue suyo y hasta que fue suplente frente a Jordania había anotado todos los goles de la selección en el Mundial (tres a Argelia y dos a Austria).

En 16avos de final fue quien abrió el marcador y en octavos fue quien igualó agónicamente en medio de la remontada ante Egipto. Aunque con Suiza no tuvo su mejor actuación, frente a Inglaterra asistió en dos oportunidades para el histórico triunfo por 2-1.

Cuando se podía creer que lo máximo había llegado en Qatar 2022, torneo en el que se consagró campeón mundial por única vez en su carrera, fue elegido como figura del campeonato y consiguió ser el máximo anotador de Argentina, Messi volvió a superarse.

Largo camino

Antes había dicho presente en 2006 como la joven promesa que quedó en el banco de los cuartos de final, esperando por una oportunidad que no llegó ante Alemania. En 2010, ya como uno de los líderes futbolísticos del equipo, tuvo una de sus mejores actuaciones individuales sin poder aportarle al equipo goles y otorgando apenas una asistencia en cinco partidos, algo impropio de él.

En 2014 fue vital en la fase de grupos -recordado es su gol frente a Irán en un durísimo encuentro- y fue de menor a mayor en la continuidad del torneo, teniendo su mejor presentación ante Alemania en la primera final mundialista de su carrera. Aunque no se consagró Messi fue elegido la figura del torneo.

En 2018 fue quizás su punto más bajo. El seleccionado no llegó bien al mando de Jorge Sampaoli y en medio de los dos mundiales se había producido la renuncia de Messi a la selección, luego de la caída frente a Chile en la tercera final de Copa América de su carrera (justo en el lugar en el que se jugó la final del Mundial 2026, el MetLife Stadium). Pese a eso, Messi fue clave en la clasificación con sus tres goles ante Ecuador en la última fecha.

El penal errado ante Islandia y una floja actuación frente a Croacia no impidieron que forme parte de la posterior épica ante Nigeria, partido en el que anotó el primer gol. Ante Francia no hubo nada que hacer: fue derrota 4-3.

El recorrido hacia el Mundial 2022 fue soñado. Después de una Copa América 2019 que consolidó a Lionel Scaloni como entrenador después de un inicio sumamente tumultuoso, llegó la consagración. En 2021 Argentina ganó la Copa América con una gran actuación global de Messi y finalmente rompió la racha.

Llegó la Finalissima 2022 con una actuación brillante del seleccionado en la victoria por 3-0 ante Italia que confirmó que el equipo pelearía el Mundial de ese mismo año. Y así fue que llegó al punto más alto (hasta ese momento). Siete goles y cuatro asistencias en un Mundial que lo tuvo como figura en cada encuentro de la Argentina, aún incluso en la derrota ante Arabia Saudita.

Dos goles en la final y una actuación brillante liderando a una selección que fue una topadora, aunque no haya conseguido las victorias en tiempo regular que mereció ante Países Bajos y Francia. Messi se consagró campeón del mundo acompañado por un equipo histórico que poco después demostró que estaba para más.

Aunque no llegó en buena forma y no tuvo su mejor torneo, Argentina volvió a ser campeona en 2024 en la Copa América. En la definición ante Colombia (victoria 1-0 en tiempo extra), Messi salió a los 21 del segundo tiempo debido a una lesión en el tobillo que dejó las famosas imágenes suyas llorando en el banco.

Esta lesión y su presencia ya de varias temporadas en Inter Miami hicieron creer que el retiro estaba cerca, pero el capitán del seleccionado siempre fue claro: iría partido a partido. Y así llegó a 2026, otra vez en una final del Mundial.

Con un cierre (todavía por confirmar) soñado para una carrera casi imposible de superar, Lionel Messi demostró que es el primer hombre que desafió al tiempo. Y lo increíble es que demostró que se le puede ganar.

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