Mundial 2030: qué figuras de la Selección argentina podrían no llegar
Varios campeones del mundo con Argentina en Qatar 2022 superarían los 35 años para el Mundial 2030, lo que pone en duda su presencia en el torneo
El Mundial 2030 encenderá una luz de alerta sobre el futuro de la Selección argentina. Varios de los jugadores que fueron protagonistas en la conquista de Qatar 2022 tendrían más de 35 años en esa edición del torneo, lo que plantea una gran interrogante sobre cuántos de ellos podrán seguir compitiendo al más alto nivel.
El caso más emblemático es, sin dudas, el de Lionel Messi. El astro rosarino llegaría a esa cita mundialista con 43 años, una edad que, en principio, parece incompatible con el fútbol de élite. Sin embargo, el propio Messi dejó abierta la puerta a la sorpresa: en el último certamen jugó y fue determinante con 39 años, algo que hace apenas una década hubiera parecido impensado.
También superarían la barrera de los 35 el arquero Emiliano 'Dibu' Martínez, figura clave bajo los tres palos, junto a su colega Gerónimo Rulli y el también guardameta Juan Musso. El arco argentino, tan sólido en los últimos años, deberá encontrar nuevas referencias para esa cita.
En el mediocampo, Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, el motor y la pausa creativa del equipo, también estarían por encima de esa edad límite. Lo mismo ocurre con Giovani Lo Celso, un volante que cuando ha podido estar disponible siempre aportó calidad y desequilibrio al esquema del equipo.
La defensa tampoco escaparía al recambio obligado. Nicolás Tagliafico y Gonzalo Montiel, pilares del lateral del campeón del mundo, rondarían los 37 y 36 años respectivamente para 2030, lo que hace poco probable su continuidad a ese nivel competitivo.
En ataque, Lautaro Martínez, el goleador del Inter de Milán que acompañó a Messi en la delantera, llegaría también con más de 35 años. Su reemplazo natural deberá surgir de las actuales categorías juveniles, un semillero que Argentina viene trabajando con atención en los últimos tiempos.
El escenario invita a reflexionar sobre la renovación generacional más profunda que deberá afrontar la Selección en los próximos años. El técnico que conduzca al equipo hacia 2030 tendrá la tarea de ir construyendo un nuevo ciclo que conviva, en lo posible, con los últimos años de los actuales referentes y el surgimiento de nuevas figuras.