La final del Mundial tuvo un show de entretiempo: Shakira, Madonna, BTS y Justin Bieber en el MetLife
La FIFA convirtió el descanso del partido entre Argentina y España en un espectáculo al estilo del Super Bowl. El estadio se transformó en un escenario gigante con las principales figuras de la música internacional.
La final del Mundial 2026 entre Argentina y España marcó un antes y un después en la historia de la Copa del Mundo. Por primera vez, la FIFA organizó un espectáculo de medio tiempo inspirado en el tradicional show del Super Bowl y convirtió el césped del MetLife Stadium en un imponente escenario para algunas de las mayores figuras de la música internacional.
Mientras los planteles permanecían en los vestuarios durante el descanso, una sofisticada estructura tecnológica permitió montar en pocos minutos una gigantesca plataforma circular en el centro del campo de juego, desde donde comenzó un espectáculo que combinó música, danza y efectos visuales.
Shakira, Madonna, BTS y Justin Bieber encabezaron el espectáculo
El show reunió a artistas de distintas generaciones y estilos musicales.
La colombiana Shakira volvió a ser una de las grandes protagonistas de un evento vinculado al fútbol mundial, mientras que Madonna aportó su histórica presencia sobre el escenario y BTS desplegó una de las coreografías más impactantes de la noche.
El repertorio incluyó canciones como "Music", "Dynamite" y "Dai Dai", el tema oficial del Mundial 2026, acompañadas por un gran despliegue de bailarines, globos y banderas que cubrieron el césped del estadio.
Justin Bieber sorprendió junto a los protagonistas de Ted Lasso
Uno de los momentos más celebrados llegó con la aparición de Justin Bieber, quien interpretó "Everything Hallelujah".
Su presentación fue introducida por los personajes Ted Lasso y Coach Beard, interpretados por los actores Jason Sudeikis y Brendan Hunt, en un guiño a una de las series más populares vinculadas al fútbol.
Un cierre contrarreloj para darle paso a la final
Tras el cierre del bloque musical, comenzó un rápido operativo para desmontar la estructura instalada sobre el campo de juego.
En cuestión de minutos, el escenario fue retirado y el césped quedó nuevamente listo para el ingreso de los futbolistas de Argentina y España, que regresaron al terreno para disputar el segundo tiempo de una final que ya había hecho historia incluso antes del pitazo final.