Una nueva terapia contra el mieloma puede aliviar la carga de los pacientes del interior - Primera Edición
El elranatamab permite que determinados pacientes con mieloma múltiple pasen de una aplicación semanal a una quincenal tras seis meses
Para un paciente con mieloma múltiple que vive lejos de un centro hematológico de alta complejidad, cada aplicación supone mucho más que una consulta médica. Puede implicar varias horas de viaje, gastos de traslado, la pérdida de una jornada laboral, la necesidad de contar con un acompañante y, en algunos casos, pagar alojamiento.
Cuando el tratamiento se extiende durante meses o años, esa rutina se convierte en una carga adicional a la propia enfermedad, especialmente en un país atravesado por grandes distancias y con buena parte de la atención especializada concentrada en las principales ciudades.
En ese contexto, la incorporación de una nueva inmunoterapia abre la posibilidad de reducir la frecuencia de las aplicaciones para determinados pacientes. Se trata del elranatamab, un anticuerpo biespecífico destinado a adultos con mieloma múltiple en recaída o refractario, es decir, cuya enfermedad reapareció o dejó de responder después de haber recibido varias terapias.
Los pacientes que responden y mantienen esa respuesta pueden pasar de una aplicación semanal a una administración cada dos semanas después de 24 semanas de tratamiento. La modificación no elimina la necesidad de controles ni de seguimiento especializado, pero puede reducir significativamente la cantidad de traslados anuales.
Una enfermedad de la médula ósea
El mieloma múltiple es una enfermedad oncohematológica que se origina en las células plasmáticas de la médula ósea, encargadas de producir los anticuerpos que participan en la defensa del organismo.
Cuando estas células se vuelven malignas, se multiplican de manera descontrolada, producen proteínas anormales y desplazan a las células sanguíneas sanas. Como consecuencia, la enfermedad puede provocar anemia, daño renal, debilitamiento de los huesos, fracturas, aumento del calcio en sangre e infecciones recurrentes.
Aunque los tratamientos lograron prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida, la recaída continúa siendo uno de los principales desafíos. Muchos pacientes necesitan atravesar varias líneas terapéuticas a lo largo de la enfermedad.
Hoy, un número creciente de pacientes logra alcanzar y mantener remisiones duraderas tras el tratamiento de primera línea. Sin embargo, la recaída continúa siendo uno de los principales desafíos en el manejo de la enfermedad, explicó la doctora Paola Ochoa, especialista en Clínica Médica y Hematología e integrante del Servicio de Hematología y Trasplante Hematopoyético del Instituto Alexander Fleming.
La médica Guillermina Remaggi, especialista en Medicina Interna y Oncohematología, señaló que, aunque todavía se considera una enfermedad incurable, los nuevos tratamientos permitieron aumentar de manera marcada la sobrevida y la calidad de vida. Incluso planteó que una proporción de pacientes podría alcanzar lo que se denomina una cura funcional: mantener la enfermedad controlada durante un período prolongado, aunque no pueda afirmarse que haya desaparecido definitivamente.
Cómo actúa el nuevo tratamiento
El elranatamab pertenece a la familia de los anticuerpos biespecíficos. Su mecanismo consiste en unirse simultáneamente a la proteína BCMA, presente en las células del mieloma, y al receptor CD3 de los linfocitos T. De ese modo, aproxima las células del sistema inmunitario a las tumorales para favorecer su destrucción.
La terapia está indicada para un grupo específico: pacientes adultos que ya atravesaron al menos tres líneas previas de tratamiento, entre ellas un inhibidor del proteasoma, un agente inmunomodulador y un anticuerpo dirigido contra CD38, y cuya enfermedad progresó con la última alternativa recibida.
No se trata, por lo tanto, de un tratamiento inicial ni de una opción aplicable a todas las personas con mieloma múltiple. Su utilización exige evaluación hematológica, controles periódicos y vigilancia de posibles efectos adversos.
La autorización internacional se apoyó en los resultados del estudio de fase 2 MagnetisMM-3. En la cohorte de pacientes que no había recibido previamente una terapia dirigida contra BCMA, la tasa de respuesta objetiva alcanzó el 61%. Además, quienes sostuvieron una respuesta después de seis ciclos pudieron cambiar de la administración semanal a la quincenal.
Uno de los hallazgos más importantes de MagnetisMM-3 fue demostrar que, en los pacientes que alcanzaron una buena respuesta tras seis meses de tratamiento, fue posible espaciar la administración de elranatamab de una vez por semana a una vez cada dos semanas sin perder eficacia, señaló Ochoa.
Según la especialista, el 80% de quienes pasaron al esquema quincenal mantuvo o mejoró la respuesta y se observó una disminución de los eventos adversos graves, especialmente de las infecciones que requieren hospitalización.
Menos aplicaciones, menos viajes
La reducción de la frecuencia tiene una dimensión que excede lo estrictamente farmacológico. Para una persona que reside en una provincia sin un centro especializado cercano, pasar de cuatro aplicaciones mensuales a dos puede significar menos kilómetros recorridos, menos gastos y menos días apartada de su trabajo o de su familia.
También disminuye la exposición asociada a la circulación frecuente por establecimientos sanitarios, un aspecto relevante para pacientes que pueden presentar defensas reducidas como consecuencia de la enfermedad y de los tratamientos.
El advenimiento de terapias dirigidas contra la proteína BCMA, en particular los anticuerpos biespecíficos como el elranatamab, suma un recurso muy útil y rápidamente disponible, sostuvo Remaggi, subjefa de la Unidad de Trasplante e investigadora principal de ensayos clínicos sobre mieloma múltiple en FUNDALEU.
La especialista remarcó que los pacientes que ya recibieron medicamentos de las principales familias utilizadas contra la enfermedad y desarrollaron resistencia a uno o más de esos mecanismos representan un desafío terapéutico especialmente complejo.
Un avance que requiere controles
Los resultados favorables no significan que la terapia esté libre de riesgos. El elranatamab puede causar infecciones graves, alteraciones en las células sanguíneas y síndrome de liberación de citocinas, una reacción inflamatoria provocada por la activación intensa del sistema inmunitario. También se notificaron toxicidades neurológicas, por lo que las primeras dosis y el seguimiento deben realizarse bajo protocolos específicos.
Por esa razón, la decisión de espaciar las aplicaciones no se toma de manera automática. Depende de la respuesta obtenida, el estado general del paciente y la evaluación del equipo tratante.
Estos resultados demuestran que es posible individualizar la intensidad del tratamiento según la respuesta obtenida, preservando su eficacia y mejorando la calidad de vida de los pacientes, concluyó Ochoa.
La innovación no resuelve por sí sola las desigualdades territoriales de la atención sanitaria, pero puede reducir una parte concreta de su impacto. Para los pacientes del interior, menos aplicaciones no significan únicamente mayor comodidad: representan menos viajes, menor interrupción de la vida cotidiana y mejores posibilidades de sostener un tratamiento prolongado.
Fuente: Agencia de Noticias NA