Murió a los 77 años Carlos Miguens Quilmes, el empresario que marcó época en la cervecería Quilmes
El reconocido empresario padecía cáncer. En su trayectoria también se destacó en minería, agroindustria y energía.
Carlos José Miguens Bemberg, uno de los empresarios más influyentes de las últimas décadas y figura central de la familia detrás del crecimiento de Cervecería y Maltería Quilmes, murió este domingo a los 77 años como consecuencia de un cáncer.
El reconocido empresario padecía cáncer. En su trayectoria también se destacó en minería, agroindustria y energía.
Carlos José Miguens Bemberg, uno de los empresarios más influyentes de las últimas décadas y figura central de la familia detrás del crecimiento de Cervecería y Maltería Quilmes, murió este domingo a los 77 años como consecuencia de un cáncer.
Integrante de una de las dinastías empresarias más tradicionales de Argentina, encabezó durante más de diez años la principal cervecera del país y dejó una huella en el desarrollo de la compañía antes de su venta a capitales internacionales.
Hijo del arquitecto Carlos Miguens y de la reconocida cineasta María Luisa Bemberg, representó a la cuarta generación de la familia fundadora de Quilmes.
La historia de la empresa comenzó en 1860, cuando su tatarabuelo Otto Peter Friedrich Bemberg creó la destilería Franco Argentina, emprendimiento que con el paso de las décadas dio origen a la marca de cerveza más emblemática del mercado argentino.
Durante su gestión al frente de Cervecería y Maltería Quilmes, la empresa atravesó una etapa de fuerte crecimiento regional.
Bajo su conducción se ampliaron plantas industriales en Argentina, Chile y Bolivia, mientras la firma consolidó una posición dominante dentro del segmento de consumo masivo, convirtiéndose en una de las compañías con mayor presencia del país.
Miguens Bemberg también protagonizó uno de los momentos más trascendentes en la historia de la empresa: el proceso de venta de Quilmes. Dentro del grupo familiar fue uno de los principales opositores a desprenderse del negocio, aunque finalmente prevaleció la postura mayoritaria.
El primer paso ocurrió cuando la brasileña Brahma, que más tarde se fusionó con Antarctica para crear AmBev, adquirió una participación accionaria por unos USD 600 millones. Años después, en 2006, el conglomerado belga-brasileño InBev completó la compra de la totalidad de la compañía mediante una operación valuada en alrededor de USD 1.200 millones.
Tras dejar atrás la conducción de Quilmes, el empresario decidió redireccionar las inversiones del holding familiar hacia sectores considerados estratégicos y de largo plazo. Ese mismo año impulsó el desembarco en el negocio energético junto con Merrill Lynch y otros inversores, entre ellos Eduardo Escasany y, durante un período, Nicolás Caputo.
De esa alianza nació Sadesa, sociedad que adquirió las centrales Piedra del Águila y Central Puerto, activos que con el tiempo se transformaron en uno de los pilares de los negocios de la familia Miguens Bemberg.
La diversificación también alcanzó a la minería. A través de Black River Mine Inc., el grupo controló el 43% de Patagonia Gold y promovió el desarrollo del proyecto Calcatreu, ubicado en las cercanías de Ingeniero Jacobacci, en la provincia de Río Negro.
Otro de los sectores donde mantuvo presencia fue el agroindustrial. La familia conservó una participación accionaria en San Miguel, la empresa tucumana considerada la mayor procesadora industrial de limones del mundo, donde compartía el control con la familia Otero Monsegur.
Además, amplió su cartera de inversiones hacia la industria alimenticia. En 2011 se asoció con la empresa brasileña BRF, surgida de la unión entre Perdigão y Sadia, para adquirir la firma avícola Avex y la tradicional marca Dánica.
Más allá de su trayectoria empresarial, Miguens Bemberg cultivó una fuerte pasión por el deporte.
Se destacó especialmente en el polo, disciplina en la que alcanzó un hándicap de seis goles. También desarrolló una destacada carrera como golfista, logrando un hándicap de un solo dígito, y fue un entusiasta de la pesca deportiva.
En los últimos años encontró un nuevo desafío en el automovilismo. Participó de manera habitual en una categoría monomarca, donde todos los vehículos contaban con la misma potencia, una competencia que reflejaba el espíritu competitivo que lo acompañó tanto en el deporte como en los negocios.
Comprometido con el desarrollo del sector privado y con la agenda económica del país, también integró el grupo de empresarios que impulsó la creación de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), entidad en la que ejerció el cargo de vicepresidente y desde la cual promovió iniciativas vinculadas con la actividad empresarial y la inversión.