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Los Andes ayer 4 min de lectura

Enviaron un robot al fondo del Mar Argentino y encontraron basura humana a casi 4.000 metros

Entre plásticos, redes de pesca y sogas, apareció algo que nadie esperaba: un cassette VHS casi intacto a 2.643 metros de profundidad en el Mar Argentino.

Enviaron un robot al fondo del Mar Argentino y encontraron basura humana a casi 4.000 metros
Foto: Los Andes

El fondo del Mar Argentino cubre más de 4,6 millones de kilómetros cuadrados de aguas profundas. Hasta hace muy poco, nadie había observado de manera sistemática qué había ahí abajo, porque llegar ahí cuesta una fortuna. Una expedición argentina y latinoamericana lo logró por primera vez: bajó un robot submarino hasta casi 4.000 metros.

Lo que apareció fue justo lo que nadie quería encontrar, aunque tampoco sorprende del todo: bolsas de plástico, redes de pesca, sogas, ropa, objetos metálicos. Y, en medio de todo eso, a 2.643 metros de profundidad, un cassette VHS en un estado casi intacto gracias a la durabilidad del plástico. La expedición también notó cuán lejos viajó la contaminación humana alrededor del mundo.

Cómo se hizo el relevamiento

- La expedición, bautizada "Vida en los extremos", navegó a bordo del buque científico Falkor (too), del Instituto Oceánico Schmidt. La herramienta principal fue el ROV SuBastian, un vehículo operado a distancia equipado con una cámara científica que graba de manera continua en 4K Ultra HD, generando un registro en video detallado y permanente de cada recorrido por el fondo marino.

- En total, el equipo realizó 17 inmersiones en tres zonas del margen continental argentino: la cuenca Salado-Colorado, la cuenca Colorado-Rawson y la cuenca Malvinas. Recorrieron 55,6 kilómetros de fondo marino entre los 450 y los 4.000 metros de profundidad, contando cada objeto de basura visible en las imágenes, con su ubicación exacta, profundidad y tipo de material. Un total de 29 objetos de basura fueron registrados a lo largo de los 55,6 kilómetros de fondo relevado.

- El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science y firmado por Bravo, Fernández Severini y otros 23 investigadores del CONICET, la UBA, la Universidad Nacional del Sur y colegas de Uruguay y Estados Unidos, establece la primera línea de base científica sobre contaminación en el margen continental argentino profundo.

Los cañones submarinos, las zonas donde más basura se acumula

No toda la basura apareció distribuida de manera uniforme. El área con mayor concentración de residuos fue la más alta abundancia de basura fue registrada en las áreas de cañones submarinos, con 1,4 objetos por kilómetro, mientras que la cuenca Malvinas mostró los niveles más bajos, con 0,1 objetos por kilómetro, probablemente asociado a las condiciones hidrodinámicas de la zona.

Los cañones submarinos son valles profundos cortados en el talud continental, y su geometría particular parece actuar como una trampa natural: los materiales que llegan desde aguas menos profundas o desde actividades marítimas en superficie quedan atrapados en ellas y se acumulan con el tiempo, en lugar de dispersarse.

Un dato que llama la atención sobre el posible origen de esa basura: el territorio marítimo argentino supera los 6,5 millones de kilómetros cuadrados, y entre 2018 y 2021 más de 800 barcos pesqueros extranjeros acumularon cerca de 900.000 horas de actividad pesquera a menos de 20 millas náuticas de la Zona Económica Exclusiva argentina, más de la mitad de ellos con los sistemas de rastreo apagados.

Por qué la basura en el fondo profundo es un problema distinto al de la superficie

Las condiciones del fondo marino profundo (baja temperatura, ausencia de luz y menor concentración de oxígeno) hacen que la degradación de los residuos sea extremadamente lenta. Un plástico que en la superficie se fragmenta en décadas por acción de los rayos UV y el movimiento del agua, en la oscuridad de 3.000 metros de profundidad puede permanecer prácticamente intacto durante siglos.

Esa permanencia no es un problema aislado: tiene consecuencias directas sobre el ecosistema. Las redes y líneas de pesca abandonadas pueden enredar organismos que viven en el fondo marino. Los residuos sólidos funcionan como un sustrato artificial que modifica el hábitat natural, atrayendo especies que de otra manera no estarían presentes en ese lugar. Y los plásticos se van fragmentando progresivamente en microplásticos que terminan incorporándose a las redes tróficas del ecosistema marino.

La contaminación no fue el único resultado de esta expedición. El mismo viaje que documentó la basura también permitió observar corales de aguas profundas que ofrecen refugio, zonas de cría y áreas de alimentación para muchas otras especies, incluyendo pulpos y peces fotografiados a más de 2.700 metros de profundidad frente a la costa argentina.

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