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Uno ayer 4 min de lectura

Paraná, 200 años de una ciudad: una memoria viva entre calles y recuerdos

Un recorrido por costumbres en Paraná, tradiciones y escenas que marcaron la identidad de la ciudad y hoy sobreviven enUn recorrido por en la memoria colectiva.

Paraná, 200 años de una ciudad: una memoria viva entre calles y recuerdos
Foto: Uno

Paraná, la llamada ciudad que nunca fue fundada tuvo y tiene características muy particulares, que la hacen en algunos aspectos diferente o distinta, nunca pierde ese carácter pueblerino, es como una ciudad pintada con paletas de un pintor.

Paraná, 200 años de una ciudad: una memoria viva entre calles y recuerdos

Un recorrido por costumbres en Paraná, tradiciones y escenas que marcaron la identidad de la ciudad y hoy sobreviven enUn recorrido por en la memoria colectiva.

A lo largo del tiempo miles de hombres y mujeres, provenientes generalmente de Europa poblaron sus calles, españoles, vascos, catalanes, italianos, piamonteses, friulanos, toscanos, sicilianos, fueron los más numerosos, pero también había franceses, ingleses, holandeses, alemanes, portugueses, suizos, belgas, judíos, polacos, rusos y hasta turcos, que llegaron a la ciudad entre la segunda mitad del Siglo XIX y principios del Siglo XX.

Cada uno con sus sueños, fueron construyendo una ciudad con identidad propia. En Paraná, lamentablemente algunas de esas acciones, características, iniciativas, se fueron perdiendo o están paulatinamente ausentes de lo diario y de lo cotidiano, una verdadera pena.

Hace muchos años, era tradicional en Paraná que se realicen desfiles militares para las fechas patrias en calle San Martín. La costumbre era que el pase de revista tuviera lugar el mismo día patrio. Era un momento esperado: los ciudadanos de todas las edades participaban del estridente evento. Hoy, aunque continua realizándose, lamentablemente casi se ha perdido ese sentimiento patriótico que tuvimos y hoy no lo tenemos.

Colectividad española

La colectividad española fue uno de los grupos inmigratorios más numerosos que llegaron al país y también a Paraná. Mantenían vigentes las tradiciones culturales originales, sino que estaban atentos a todo tipo de necesidades que pudieran surgir para promover soluciones a la medida del problema. Así, indirectamente, ayudaron a urdir una red solidaria y a generar vínculos identitarios fuertes, que fueron pasando de una generación a la siguiente. En Paraná, fue contundente la presencia ibérica a tal punto que hacia 1875 construyeron su propia sede social, la Sociedad Española, edificio único en la ciudad y en la provincia por sus nobles características y por ese lenguaje arquitectónico distintivo, obra de Don Santos Domínguez y Benguria. El 13 de mayo de 1938, es la inauguración de la farmacia de la Sociedad Española de Socorros Mutuos que, dicho sea de paso, por años significó un símbolo urbano, testimonial y comercial de la ciudad.

Entre tantas costumbres que han quedado en el olvido emerge una de las profundidades de los archivos. A mediados de los años 30, la sociedad paranaense tenía sus peculiaridades. La actividad laboral o profesional se desarrollaba de lunes a viernes; los varones, dedicados a actividades comerciales, agrícolas, políticas o profesionales; y las mujeres, a quehaceres hogareños y de vez en cuando a formar parte de cuestiones sociales. Pero los días domingo, las familias destacadas de la ciudad compartían una actividad muy característica, las cabalgatas de domingo por el Paseo Rivadavia. En esos eventos señoritas y caballeros salían a disfrutar, se mostraban en público y socializaban con sus caballos criollos.

Memoria de la ciudad

Las zonas en que las personas se encuentran han ido variando, con los años. Hace unas décadas, los clubes cumplían con esa premisa de sociabilidad, además de ser enclaves para la práctica deportiva. En efecto, Paraná llegó a tener una actividad deportiva y social muy importante, instituciones que marcaron etapas y épocas, donde distintos estamentos de la sociedad se agrupaban, no solo para practicar deportes y competir, sino también para urdir lo social, involucrarse en lo recreativo y ser parte de la propuesta institucional. Hoy, quedan pocos o casi ninguno de esos lugares, otros han desaparecidos por completo o están en vías de extinción. Eran los tiempos de la sencillez de un pic nic familiar a la canasta organizado, en este caso, por el Club Talleres, desarrollado en Bajada Grande.

Las corrientes inmigratorias le impregnaron cosmopolitismo a nuestra cultura, cada una con usos y costumbres. La colectividad inglesa de Paraná y Santa Fe, reunidos para celebrar el Jubileo de Plata de Jorge V, que se celebró el 6 de mayo de 1935, año que marcó los 25 años del monarca como Rey del Reino Unido y los Dominios Británicos, y Emperador de la India.

De esta manera cientos de costumbres fueron perdiendo vigor, transformándose o perdiéndose del todo, lamentablemente. Fueron verdaderos protagonistas de una ciudad que fue cobijando sueños, esperanzas, ideales, y que hoy, este año PARANÁ, CUMPLE 200 AÑOS, y así la homenajeamos desde UNO.

Fernando Ponce / Especial para UNO

Uno Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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