Los veterinarios coinciden: los gatos no se lamen después de una caricia porque les moleste, sino para recuperar su propio olor
Muchas personas interpretan este gesto como una señal de rechazo, pero forma parte de la rutina natural de acicalamiento de los felinos.
Los gatos, en muchas ocasiones, suelen lamerse exactamente en la zona donde fueron acariciados. Si bien muchos interpretan este gesto como una señal de que la demostración de afecto les molestó, los veterinarios coinciden en que no necesariamente es así.
Cuando una persona pasa la mano por el cuerpo de un gato, deja parte de su olor sobre el pelaje y modifica la manera en la que está acomodado. Por este motivo, el animal puede lamerse para distribuir de nuevo sus propios aromas y dejar el pelo como estaba antes.
Por qué los gatos se lamen después de recibir una caricia
Según la veterinaria Sara Shepler, este gesto se vincula, principalmente, con el olfato de los felinos. Nuestros gatos suelen lamerse después de ser acariciados para redistribuir su olor, señaló la especialista.
Al acicalarse, el animal extiende nuevamente sus aromas naturales por el cuerpo. De esta manera, recupera un olor que le resulta conocido y le brinda seguridad dentro de su entorno. Por eso, está lejos de significar que rechaza a la persona o que quiere eliminar los rastros de la caricia.
Como si fuera poco, las caricias humanas pueden aplastar y desordenar el pelo. En ese sentido, la veterinaria Caroline Wilde explicó que, aunque disfruten del contacto, algunos gatos sienten la necesidad de limpiarse y asegurarse de que su pelaje vuelva a quedar de la manera que quieren.
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Cuando se lamen, también pueden distribuir los aceites naturales de la piel, eliminar los pelos sueltos y mantener el manto limpio. A veces, es precisamente una caricia la que les recuerda que deben realizar su rutina de higiene.
Cómo saber si el gato disfrutó de la caricia
Si se busca saber si el animal está cómodo con el contacto humano, es fundamental observar el resto de su lenguaje corporal. En caso de permanecer relajado, mantener las orejas en una posición neutral, ronronear o volver a acercarse, el acicalamiento posterior no debería ser preocupante.
Por el contrario, si mueve la cola bruscamente, aplana las orejas, intenta morder, se aleja o se lame de manera desesperada, el gato podría estar sobreestimulado y necesitar espacio. Además, si se acicala excesivamente, pierde pelo o tiene la piel irritada, es conveniente consultar con un veterinario.
Así, aunque muchas personas interpretan este gesto como un rechazo al contacto, que un gato se lama después de una caricia suele ser una señal de que está recuperando su olor, acomodando su pelaje y continuando con un hábito instintivo y natural.