El mundo de las cábalas: otro sentir nacional que hermana al pueblo argentino en la Copa
Desde elegir siempre el mismo lugar hasta no ver los partidos, cada vez más hinchas apelan a supersticiones. El rito como identidad colectiva. ¿Qué hay detrás? ¿Qué pasa si alguna no funciona? La opinión de especialistas.
Silvina tiene que cocinar siempre antes de cada partido del Mundial, sea la hora que sea; la familia de Eugenia pone el nombre del mejor jugador rival en el freezer; Miguel besó el retrato de su nieta fallecida hace un par de años antes de que Argentina meta los dos goles contra Inglaterra; una anciana agarra la tijera y corta a los jugadores del rival en la pantalla de su tele; Pablo tiene que ver los partidos siempre en el mismo lugar y Luciana siempre se pone la misma remera. Rodrigo De Paul y Leandro Paredes tienen que comer los mismos caramelos en el campo de juego previo a cada encuentro.
Una encuesta de P&G junto al Instituto Ipsos arrojó un dato contundente: uno de cada cuatro argentinos practica rituales para «ayudar» a la selección durante la Copa (aunque uno se anima a arriesgar que son aún más). Las supersticiones o cábalas se definen como pensamientos irracionales o comportamientos que conectan un objeto, una acción o una fuente externa con un evento particular, bajo la creencia de que tienen un impacto directo en el resultado.
Recurrimos a ellas creyendo de que tenemos el poder de controlar la suerte o los factores externos. A nivel psicológico, una cábala representa fundamentalmente un mecanismo que utilizamos los seres humanos para obtener un sentido de control sobre nuestras vidas, en particular cuando experimentamos altos grados de incertidumbre y estrés, remarca a Tiempo el lic. Daniel Ochoa, becario doctoral del INCYT-CONICET, Grupo INECO.
Las cábalas como anclas psicológicas
Desde una perspectiva evolutiva, estas creencias cumplen la función de ayudarnos a lidiar con eventos supuestamente amenazantes sobre los cuales no tenemos un dominio real: Realizar este tipo de rituales o cábalas convence a las personas de que están ejerciendo control sobre la situación, lo cual ayuda a reducir su ansiedad. Las cábalas no son solo hábitos curiosos, sino que representan una profunda necesidad humana de crear orden y certeza ante situaciones incontrolables, actuando como un ancla psicológica que permite a los hinchas sentir que forman parte activa del destino de su equipo.
«Los argentinos tienen un alto componente mágico-religioso en su vida que se exacerba durante un campeonato mundial», explicó a BBC Mundo el sociólogo Alejandro Frigerio. Las supersticiones ayudan a consolidar la pertenencia. Para el especialista, las cábalas también son una muestra de cómo se puede hacer parte de esa identidad nacional que genera el fútbol: Y además, de cómo se puede aportar o ayudar a conseguir el objetivo colectivo».
A veces la cábala va en detrimento de la posibilidad de gozar del propio evento. Le pasó a Jorge Millán. Vive en Banfield. Y por cábala no ve los partidos de Argentina: La empecé a respetar cuando fue la final de la Copa América en Brasil de 2021, fue la primera vez que dije esta final no la voy a ver. Porque la verdad pensaba que ganaba Brasil. Entonces empecé a mantenerla. En el mundial de Qatar no vi ningún partido en directo. Los veía después. Cuando jugaba Argentina me tiraba a dormir junto a mi mujer, que tampoco los ve. Contra Suiza el otro día vi una película española en Netflix, me enteraba por los gritos. Solo veo los partidos en directo cuando son amistosos o de eliminatorias. Y acota: La cábala la mantengo porque da resultado. La realidad es esa. Y además me ahorro bastantes nervios.
Una historia de cábalas
Las supersticiones y los rituales siempre existieron y están profundamente arraigados en nuestra historia evolutiva. Incluso existe evidencia arqueológica del período Neolítico que demuestra cómo las poblaciones de Gran Bretaña recorrían cientos de kilómetros para asistir a rituales en lugares como Stonehenge.
En estas épocas modernas su frecuencia fluctúa dependiendo del contexto, el nivel de estrés y los factores socioculturales. La exposición intensa al estrés, al peligro situacional y a altos grados de incertidumbre está directamente relacionada con una mayor adopción y prevalencia de comportamientos supersticiosos. En épocas o durante eventos que generan mucha incertidumbre y estrés, estas prácticas se ven incrementadas, al menos, hasta que esa sensación se extinga, plantea Ochoa.
¿Y qué pasa si esa cábala al final no se cumple? ¿Se cambia por otra, se mantiene? Cuando el resultado es negativo los hinchas se enfrentan a lo que se denomina un «encuentro con la realidad». La mayoría de las veces, los hinchas explican esta disonancia asumiendo que hubo una falla en la forma en que ejecutaron la cábala o piensan que otros factores simultáneos se interpusieron e impidieron el éxito.
Algunos aficionados deciden continuar con su costumbre sin hacerle absolutamente ningún cambio. Psicológicamente, esto se explica mediante un sesgo egoísta, le permite distanciarse de la responsabilidad del fracaso atribuyendo la derrota a razones externas a su comportamiento, pero al mismo tiempo le deja llevarse el crédito cuando el equipo gana», explica Ochoa.
Y continúa. «Otros hinchas optan por modificar su cábala o reemplazarla por una completamente nueva. Las personas que hacen esto tras un resultado negativo asumen que el fracaso fue culpa de su acción. Es decir, la necesidad de apoyarse en una cábala nunca desaparece frente a una derrota. Lo único que varía es si deciden culpar a factores externos y mantener su ritual intacto, o si culpan a su propia ejecución y deciden ajustar o reemplazar la cábala para recuperar el control.
El Mundial como efervescencia colectiva
Pedro Saborido habló en estos días de cómo el mundial es el único momento donde toda la sociedad (de izquierda, derecha, centro) se hermana en un sentimiento. En el Mundial tercerizamos la felicidad, lo graficó.
A nivel social, el Mundial representa un momento de conexión que impacta en la identidad, la cohesión y el bienestar de gran parte de la población. Funciona como un ritual que provoca lo que se conoce como «efervescencia colectiva», un estado de emoción compartida que unifica a las personas y fortalece enormemente los vínculos grupales.
El doctor Juan Ingelmo, del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas de la UBA, acota sobre ese sentimiento nacional como emblema de pertenencia: En el Mundial las personas construimos parte de quiénes somos a través de los grupos a los que pertenecemos. Cuando juega la Selección, el equipo es una representación colectiva de nosotros mismos. Eso explica por qué la carga emocional es tan intensa. Esa sincronía emocional colectiva es una experiencia casi única en la vida cotidiana moderna, y genera una intensidad que amplifica todo lo que se siente individualmente.
La palabra cábala proviene del hebreo lekabel: recibir. No se refiere a recibir información, sino a recibir la luz espiritual que emana del Infinito. Una conexión con lo divino. Por la desesperación de aferrarnos a algo que nos supera, por la necesidad de creer o de tener un ritual para transitar momentos de tensión, todas y todos nos aferramos a alguna cábala en algún momento de nuestras vidas.
Durante los años 50 al profesor universitario John Anthony Wilson Burgess le diagnosticaron un tumor cerebral en el Hospital de Enfermedades Tropicales de Londres y le dieron un año de vida. Se propuso escribir mil palabras por día hasta que le llegue la muerte. Pero cuando se cumplieron los 365 días le dijeron que no había rastros del tumor. Entonces se propuso escribir otras mil páginas para seguir con la cábala y así continuó por décadas (y llegó a crear obras como La Naranja Mecánica y Jesús de Nazaret). Algo similar a la selección argentina, que sigue y sigue, a pesar de todo.