El ajuste del consumo ya golpea la mesa y los gastos del hogar - Informe Digital
Con ingresos que no alcanzan y más morosidad, las familias recortan salidas, carne, salud y hasta arreglos en la vivienda.
La desaceleración de la inflación todavía no mejora la economía cotidiana de los hogares. Los ingresos reales siguen perdiendo poder de compra y cada vez más familias ajustan consumos para llegar a fin de mes.
Según el último informe de la Secretaría de Trabajo, el poder adquisitivo del promedio de los salarios del empleo registrado privado cayó 2% mensual en mayo, mientras que el salario conformado medio de los principales Convenios Colectivos de Trabajo retrocedió 1,4%. En la comparación interanual, las bajas fueron de 2,4% y 5,2%, respectivamente.
En paralelo, de acuerdo con Equilibra, el ingreso disponible el dinero que queda en el bolsillo después de pagar los gastos fijos subió 0,8% mensual en abril. Aun así, sigue 1% por debajo del mismo mes de 2025 y 14,5% abajo del promedio de enero a septiembre de 2023.
Un estudio de la consultora Zentrix reveló que el 61% de los encuestados asegura que sus ingresos le alcanzan, como máximo, hasta el 20 de cada mes. Otro 24,3% dice que llega con lo justo, sin margen para ahorrar. Apenas el 13% logra cubrir todas sus necesidades y además ahorrar.
Arreglos postergados y servicios al límite
En ese marco, un análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA mostró que la principal privación en los hogares durante 2025 fue no poder hacer arreglos en la vivienda. Esa dificultad alcanzó al 56% del total y trepó al 80,2% en el estrato bajo marginal.
La principal privación que se observó en los hogares durante 2025 estuvo vinculada a la imposibilidad de realizar arreglos en la vivienda
Después aparecen los problemas para calefaccionar o refrigerar el hogar, con 32,2%; la reducción o el abandono del uso del transporte público, con 23,6%; y la imposibilidad de afrontar el pago de algún servicio, con 23,4%.
A su vez, el 7,4% dejó de pagar la tarjeta de crédito, el 6,8% debió mudarse por falta de recursos y el 6,6% dijo haber sentido temor de perder su casa.
Agustín Salvia, director del ODSA, sostuvo: Hay una fuerte desigualdad social en la capacidad para cubrir el costo de las tarifas frente a los aumentos que vienen registrando. Esto ocurre incluso cuando bajan la indigencia o la pobreza, porque existe una mayor capacidad para consumir alimentos, ya que sus precios vienen desacelerando.
Esa contradicción deriva en una mayor morosidad en las tarjetas de crédito y en el pago de los servicios y, al mismo tiempo, implica un nivel más alto de estrés económico, agregó.
Más changas y más deuda
La dinámica se sostiene con una inflación más estable y con el crecimiento del trabajo informal, las changas y otras ocupaciones que permiten sumar ingresos. Pero ese alivio es parcial: exige más esfuerzo, paga menos por hora y empuja a recortar gastos o postergar obligaciones.
Hay una fuerte desigualdad social en la capacidad para cubrir el costo de las tarifas frente a los aumentos que vienen registrando (Salvia)
En esa línea, Equilibra señaló que la insuficiencia de ingresos no golpea solo al repago de préstamos formales: también crecieron los atrasos en expensas, prepagas, cuotas de clubes y otros compromisos. Según la consultora, el boom de crédito ocultó de manera transitoria el deterioro de la hoja de balance de los hogares y revertir la debilidad de la demanda interna no será sencillo.
Una encuesta de Trespuntozero mostró que el 72,8% de los consultados redujo sus consumos en el último tiempo, frente a un 4,8% que los incrementó. El 20,7% dijo que mantuvo sus hábitos y el 1,7% no respondió o no supo contestar.
Entre los recortes, las salidas gastronómicas, culturales y deportivas encabezaron la lista con el 64,6% de las menciones. Luego aparecen las compras de alimentos, con 61,6%; los gastos vinculados a la vivienda, con 49,6%; y el bienestar y cuidado personal, con 40,7%. Además, el 34% redujo el dinero destinado a salud, mientras que el 32,7% recortó productos de limpieza y la misma proporción hizo lo propio en movilidad y transporte.
La directora de la consultora, Shila Vilker, resumió el clima que aparece en las entrevistas: Lo que define esta época es la sensación de que la plata no alcanza. Es el punto de partida de cualquier conversación. No importa lo que haga cada persona.
Y esto aparece tanto entre votantes de la oposición como entre quienes apoyan al oficialismo. No es una cuestión ideológica, sino una experiencia de vida cotidiana, explicó.
Lo primero que señalan los encuestados es el cambio en la mesa familiar, especialmente la necesidad de reducir el consumo de carne (Vilker)
También señaló que lo primero que aparece en las conversaciones es el cambio en la mesa familiar, sobre todo la reducción del consumo de carne, un recorte que impacta de lleno en la vida cotidiana.
Cada vez que surge ese tema, si no se interrumpe, las personas podrían pasar horas hablando de cuánto cuesta la carne, las milanesas o los churrascos. El recorte en este sentido es muy doloroso, dijo Vilker.
En la misma línea, una encuesta de Casa Tres arrojó que el 66% resignó algún consumo, principalmente ocio (61%), primeras marcas (56%), indumentaria (46%), vacaciones (37%) y plataformas de streaming (30%).
Ese cambio también alteró la percepción social: Zentrix encontró que el 50,2% de los consultados se identifica como parte de los sectores bajos o medio-bajos, y apenas el 10,5% como clase alta.
Las marcas están ampliando permanentemente su portafolio para generar novedades que atraigan a los clientes
En el consumo masivo, una de las tendencias que ganan terreno es la del lujo accesible: cada vez más argentinos eligen productos premium en el supermercado como una forma de darse un gusto, ante la imposibilidad de acceder a bienes o experiencias de mayor valor. Por eso, las marcas amplían su oferta para intentar retener a esos clientes.