Uso de celulares en las escuelas: 11 jurisdicciones argentinas avanzan con regulaciones
Un informe de Argentinos por la Educación reveló que el 59% de los alumnos de tercer grado ya tiene celular propio y analizó el debate sobre las restricciones en las escuelas. La evidencia muestra menos distracciones en clase, aunque no resultados co
Uso de celulares en las escuelas: 11 jurisdicciones argentinas avanzan con regulaciones
Uso de celulares en las escuelas es uno de los debates que más fuerza cobró en el ámbito educativo argentino en los últimos años. En ese contexto, un informe elaborado por la ONG Argentinos por la Educación reveló que el 59% de los alumnos de tercer grado de primaria cuenta con un teléfono celular propio y advirtió que al menos 11 jurisdicciones del país ya implementaron algún tipo de regulación para limitar o controlar el uso de estos dispositivos durante la jornada escolar.
El estudio, titulado "Celulares: ¿prohibir o no prohibir?", analizó el crecimiento del acceso a teléfonos móviles entre los estudiantes, las políticas implementadas en distintos países y provincias argentinas y la evidencia científica disponible sobre el impacto que tienen las restricciones en el rendimiento académico, la atención y la convivencia escolar.
Los autores del trabajo, Andrea Goldin (Conicet y Universidad Torcuato Di Tella), Martín Nistal y Tomás Besada (Argentinos por la Educación), utilizaron datos del operativo Aprender 2024 para relevar la situación en tercer grado de primaria y complementaron el análisis con investigaciones internacionales sobre el uso de celulares en el ámbito educativo.
Cada vez más chicos tienen celular propio
Uno de los datos que más llamó la atención es el crecimiento del acceso a teléfonos celulares desde edades tempranas. El informe señala que el 59% de los alumnos argentinos de tercer grado de primaria posee un celular propio, mientras que otro 23% no tiene dispositivo personal, pero utiliza el de alguno de sus padres o familiares.
En consecuencia, solamente el 18% de los estudiantes de ocho años no tiene acceso a un teléfono celular, un escenario que plantea nuevos desafíos para las escuelas y las familias en torno al uso responsable de la tecnología.