A 31 años de la muerte de Fangio, el recuerdo de su histórica visita a Resistencia
A 31 años de su muerte, el quíntuple campeón mundial de Fórmula 1 también es recordado por un gesto que lo llevó a postergar su cumpleaños para cumplir u
Hay fechas que unen el final de una vida con un recuerdo que permanece intacto. El 17 de julio de 1995 fallecía Juan Manuel Fangio, el hombre que llevó al automovilismo argentino a la cima del mundo con cinco campeonatos de Fórmula 1. Tenía 84 años y murió en el sanatorio Mater Dei, donde permanecía internado desde dos días antes por un cuadro gripal que derivó en una bronconeumonía.
Su estado de salud venía deteriorándose desde hacía varios años. En 1992 fue operado por un tumor en un riñón y, desde entonces, las complicaciones renales lo obligaban a realizar diálisis tres veces por semana. También había atravesado otras internaciones y, durante el último tramo de su vida, había reducido casi por completo sus apariciones públicas.
Pero mucho antes de ese invierno de 1995, Fangio había dejado una huella difícil de borrar en el Chaco. No fue por una carrera ni por un triunfo, sino por una decisión personal que reveló el peso que le daba a la palabra empeñada y a los gestos de compañerismo.
El 24 de junio de 1979, mientras en Balcarce lo esperaban para celebrar su cumpleaños número 68, el quíntuple campeón eligió estar en Resistencia. La ciudad inauguraba oficialmente el autódromo pavimentado "Yaco" Guarnieri y la ceremonia reunió al gobernador de facto Antonio Serrano, al presidente del Chaco Automoto Club, Roberto Longhi, y al titular del Automóvil Club Argentino, César Carman. Junto a Fangio también llegó José Froilán González, otra figura emblemática del automovilismo nacional.
Durante aquel acto recordó un episodio ocurrido treinta años antes, en el Gran Premio de Turismo Carretera de 1949. Una falla mecánica amenazaba con dejarlo fuera de competencia cuando el piloto chaqueño Eduardo Gerónimo Orcola tomó una decisión que marcaría para siempre la memoria del campeón: desmontó la dirección de su propio auto para que Fangio pudiera continuar.
"Él se quedó con la mía y yo pude seguir. Son actos que no se pueden olvidar", explicó ese día ante el público chaqueño. Con esa frase resumió la razón de su viaje. Había postergado el festejo de su cumpleaños en su ciudad natal para cumplir con lo que consideraba una obligación moral: agradecer, en la tierra de Orcola, aquel gesto de solidaridad que nunca dejó de recordar.
31 años después de su muerte, la figura de Fangio continúa asociada a los títulos que lo convirtieron en leyenda. En Resistencia, en cambio, su recuerdo encuentra otro camino: el de aquel cumpleaños en el que prefirió saldar una "deuda de honor" antes que celebrar rodeado de homenajes.