Este domingo jugamos una nueva final del mundo
. Vivámosla con la misma pasión, pero también con la responsabilidad que nos caracteriza como comunidad. Si nuestra Selección vuelve a hacer historia y se consagra nuevamente campeona del mundo, celebremos con alegría, respeto y cuidando entre todos
Este domingo jugamos una nueva final del mundo
. Vivámosla con la misma pasión, pero también con la responsabilidad que nos caracteriza como comunidad.
Si nuestra Selección vuelve a hacer historia y se consagra nuevamente campeona del mundo, celebremos con alegría, respeto y cuidando entre todos nuestra ciudad.
Si nuestra Selección vuelve a hacer historia y se consagra nuevamente campeona del mundo, celebremos con alegría, respeto y cuidando entre todos nuestra ciudad.
Hay dos cuestiones fundamentales que debemos tener presentes:
La prohibición no es un simple trámite administrativo. Existe para proteger a las personas con trastornos del espectro autista, adultos mayores, bebés, personas con enfermedades, veteranos de guerra y también a nuestros animales, que sufren gravemente las explosiones. Una celebración no puede convertirse en el sufrimiento de otros.
Los escapes modificados generan contaminación sonora, alteran el descanso de los vecinos y afectan la tranquilidad de toda la comunidad. Festejar no significa hacer más ruido; significa compartir una alegría que nos une sin perjudicar a los demás.