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AnalisisDigital hace 4 días 2 min de lectura

Las palabras de Messi que debe oír Milei | Análisis

Un día sucede que te levantás tarde sin oír las noticias, recién salido del sueño, y después de bostezar y rascarte la espalda, te enteras de que la historia ha dado otro vuelco inesperado y el mundo futbolístico ya no tiene nada que ver con el que d

Las palabras de Messi que debe oír Milei | Análisis
Foto: AnalisisDigital

José Luis Lanao

Un día sucede que te levantás tarde sin oír las noticias, recién salido del sueño, y después de bostezar y rascarte la espalda, te enteras de que la historia ha dado otro vuelco inesperado y el mundo futbolístico ya no tiene nada que ver con el que dejaste al acostarte. Leo Messi lo hizo posible, lo expresó clarito: La gente no llega a fin de mes. Las palabras importan, más de lo que pensamos.

Los jugadores de fútbol no son extraterrestres: son ciudadanos comunes y corrientes, con sus deberes y sus derechos, tan responsables como usted y como yo de cuanto ocurre a su alrededor; o quizá un poco más, precisamente porque desde su posición privilegiada sus opiniones políticas pueden tener una influencia que no la tienen ni la suya, ni la mía. Messi podría haber esquivado el bulto, no meterse en problemas, hacerse el sueco, pero la Pulga desnudó la realidad agobiante que vive el pueblo argentino.

Si lo normal no fuera que los deportistas se callaran, sino que hablaran, no habría dedos suficientes para señalarlos a todos. Se dirá que eso no garantiza que vivamos en sociedades mejores; falso: eso garantiza que vivimos en sociedades más democráticas, que es la única garantía de vivir en sociedades mejores. Algunos se preguntarán: ¿deben los deportistas opinar sobre política? ¿Es conveniente que lo hagan? El debate se abrió tiempo atrás a raíz de unas declaraciones de Mbappé en las que, tras la victoria de la ultraderecha en la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas, propuso no votar a Marine Le Pen en la segunda vuelta.

En fin, el debate está viciado. Los poderes económicos sueñan con el ideal de una ciudadanía integrada por súbditos, palmeros bien retribuidos o, en el peor de los casos, sujetos obedientes y silenciosos. Si lo normal no fuera que los deportistas se callaran, sino que hablaran, no habría dedos suficientes para señalarlos a todos. La democracia es demasiado importante para dejarla solo en manos de los políticos. La política es cosa de todos, incluidos los futbolistas. Es una manera de lavarle la cara a la dureza de la indiferencia.

(*) José Luis Lanao es exjugador de Vélez, clubes de España y campeón Mundial Tokio 1979. Esta columna de Opinión fue publicada originalmente en el portal del diario Página/12.

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