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Política
Informe Digital hace 4 días 6 min de lectura

De las polémicas tortas fritas prohibidas al proveedor único - Informe Digital

INFORME DIGITAL advirtió en mayo que la polémica podía anticipar una centralización. Ahora el Gobierno la confirmó.

De las polémicas tortas fritas prohibidas al proveedor único - Informe Digital
Foto: Informe Digital

De la redacción de INFORME DIGITAL

La polémica comenzó con una circular que prohibía tortas fritas, buñuelos y otros alimentos en los comedores escolares. Dos meses después, el Gobierno de Entre Ríos confirmó una transformación mucho más profunda: las compras que realizaba cada escuela pasarán a centralizarse y la provisión quedará, en una primera etapa, en manos de un solo proveedor.

El nuevo sistema comenzará en agosto con los desayunos y meriendas de cerca de mil establecimientos con más de 50 alumnos y alcanzará a unos 180.000 estudiantes. Más adelante, según adelantó el director de Comedores, Lautaro Azzalini, también abarcará los almuerzos.

La Provincia sostiene que el cambio mejorará la calidad nutricional, la trazabilidad, los controles y el estándar alimentario. Pero el anuncio confirma también el escenario que INFORME DIGITAL había planteado el 22 de mayo, cuando reveló la Circular N° 5 y advirtió que aquellas restricciones podían anticipar una concentración del sistema de compras.

La polémica que reveló el cambio

La Circular N° 5 fue firmada por Azzalini y prohibió tortas fritas, buñuelos, masas fritas, embutidos, golosinas, gaseosas, productos ultraprocesados y otros alimentos.

La decisión fue fundamentada en criterios nutricionales y sanitarios, aunque la controversia creció porque el documento recomendaba reemplazar algunas preparaciones por bizcochuelos o productos de panadería.

Difundida poco antes del 25 de Mayo, la medida provocó una reacción política, cultural y gremial. El gobernador Rogelio Frigerio tuvo que intervenir personalmente para negar que existiera una decisión de prohibir comidas tradicionales y admitir que el área se había equivocado.

Jamás prohibiría nada. La informaron mal. Fue una sugerencia de las nutricionistas del área de Comedores que creo que se equivocaron, afirmó entonces.

Pese al escándalo y a la desautorización pública del criterio aplicado, Azzalini continúa al frente de la Dirección de Comedores. Es el mismo funcionario que ahora conduce y explica el proceso de centralización.

La advertencia de mayo

La publicación de mayo no se había limitado a la discusión por las frituras. También puso el foco sobre el volumen económico de un sistema que alimenta diariamente a cerca de 200.000 chicos.

Con una ración estimada entonces en $1.500 por alumno y por día, el movimiento total de los comedores escolares y comunitarios superaba los $8.000 millones mensuales entre almuerzos, desayunos, meriendas y otras prestaciones.

Esa cifra no corresponde exclusivamente a la licitación anunciada ahora, que inicialmente comprende desayunos y meriendas, pero permite dimensionar la magnitud económica del área.

En ese contexto, fuentes políticas opositoras habían advertido que las restricciones podían anticipar una centralización, con productos homologados o estandarizados y una provisión más concentrada. Dos meses después, aquella posibilidad dejó de ser una hipótesis.

De la tarjeta a la compra centralizada

Hasta ahora, los directores administraban una tarjeta Sidecreer para comprar alimentos entre los proveedores disponibles en cada localidad.

Para los establecimientos alcanzados por la primera etapa, ese mecanismo será reemplazado por una compra centralizada. Las escuelas con más de 50 alumnos dejarán de utilizar la tarjeta para desayunos y meriendas, mientras que las de menor matrícula continuarán temporalmente con el sistema anterior.

El comunicado oficial habló de 996 comedores. Azzalini mencionó 966 escuelas y calculó que el cambio comprenderá a casi 180.000 chicos. Otras 800 instituciones, con unos 20.000 estudiantes, seguirán por ahora con la tarjeta.

Con el nuevo modelo, la Provincia determinará previamente los productos, las condiciones técnicas y nutricionales y la modalidad de distribución.

De cada escuela a un solo proveedor

Azzalini explicó sin rodeos el alcance del cambio: Hoy el sistema va a pasar de la compra individual de cada escuela a un solo proveedor, que ese proveedor va a distribuir en toda la provincia.

También reconoció que la centralización busca reducir irregularidades. Uno de los objetivos, expresó, es quitarle la posibilidad a aquellos que no tengan una buena fe en la administración de los fondos.

El funcionario sostuvo que se pretende contar con un sistema homogéneo y trazable. La idea oficial es que la leche sea la base de la prestación, acompañada por mate cocido o té.

La modificación tampoco finalizará allí. Azzalini adelantó que el objetivo es incorporar luego los almuerzos y terminar la gestión con el sistema funcionando en su totalidad de manera centralizada.

La defensa de la ministra

La ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso, sostuvo que la alimentación escolar es indispensable para aprender y que en muchos hogares cubre déficits nutricionales.

El Gobierno provincial asumió el compromiso de garantizar que cada peso destinado a los comedores escolares se traduzca en alimentos de calidad, definidos bajo criterios nutricionales y con mayores controles por parte del Estado, afirmó.

Berisso agregó: Garantizar un estándar nutricional representa un mayor esfuerzo económico, pero constituye una decisión estratégica, porque invertir en alimentación es invertir en aprendizaje, desarrollo e igualdad de oportunidades.

Según la Provincia, la centralización permitirá mejorar la trazabilidad, homogeneizar la calidad y quitarles a los directores la responsabilidad de buscar proveedores, comprar alimentos y administrar los fondos, un reclamo histórico de los gremios docentes.

Una licitación con datos pendientes

El Gobierno informó que la nueva operatoria fue precedida por una licitación conforme a la normativa y que la empresa adjudicataria cumplió los requisitos técnicos, administrativos y de calidad.

Sin embargo, en la comunicación difundida no se informó el nombre de la firma seleccionada, el monto final del contrato, su duración, la cantidad de oferentes ni el precio por alumno.

Tampoco se detalló cuáles serán los productos concretos, cómo se realizará la distribución ni qué ocurrirá con los comercios locales que hasta ahora abastecían a las escuelas.

Esos datos serán indispensables para establecer si el nuevo esquema mejora los precios, la calidad y los controles respecto del sistema descentralizado.

La centralización no demuestra por sí misma la existencia de irregularidades ni permite afirmar que el sistema fue diseñado para beneficiar a una empresa. Pero confirma que detrás de la polémica por las tortas fritas había una discusión mucho mayor: quién decide los alimentos, quién administra los fondos y quién concentra la provisión de un área que mueve miles de millones de pesos cada mes.

La discusión empezó con una circular que puso a las tortas fritas en el centro de la escena. Dos meses después, la Provincia confirmó que las compras que manejaban cientos de escuelas quedarán concentradas en un esquema centralizado y bajo un proveedor único.

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