La FIFA se encamina a recaudar u$s9.000 millones pero Estados Unidos no logró el boom turístico del Mundial 2026
La Copa del Mundo 2026 entra en su tramo final y, contra todos los pronósticos iniciales, el principal anfitrión, Estados Unidos, no consiguió el esperado aluvión de turistas internacionales. Durante la fase de grupos, las llegadas desde el exterior
La Copa del Mundo 2026 entra en su tramo final y, contra todos los pronósticos iniciales, el principal anfitrión, Estados Unidos, no consiguió el esperado aluvión de turistas internacionales. Durante la fase de grupos, las llegadas desde el exterior crecieron apenas un 0,2% interanual, muy lejos del escenario de “boom” que contemplaban los estudios previos.
En paralelo, la FIFA proyecta embolsar alrededor de u$s9.000 millones en ingresos vinculados al torneo, mientras que sus propios análisis hablaban de un impacto de u$s30.500 millones sobre la economía estadounidense, apoyado en una llegada masiva de hinchas extranjeros de alto gasto.
Turismo internacional casi estancado
Durante la fase de grupos de la Copa del Mundo, disputada del 11 al 27 de junio, las llegadas internacionales a Estados Unidos se mantuvieron prácticamente estables, con una suba interanual de apenas 0,2%, según datos de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo (NTTO) del Departamento de Comercio.
El detalle regional muestra que las visitas desde Europa cayeron 1,2% y desde Asia retrocedieron 5,6%, dos mercados que habitualmente concentran el mayor volumen de turistas hacia Estados Unidos.
En contraste, crecieron los arribos desde regiones con menor flujo habitual, como África (+13,8%) y Sudamérica (+4,7%), aunque ese incremento no alcanzó para compensar la merma de los mercados tradicionales de mayor poder adquisitivo.
Hoteles con tarifas más altas pero sin mayor ocupación
De acuerdo con CoStar, firma de análisis y evaluación comparativa del sector, los hoteles de las ciudades que recibieron partidos del Mundial aumentaron las tarifas de las habitaciones, pero no registraron una suba significativa ni de la ocupación ni de la demanda.
El contraste con las proyecciones es marcado. Un análisis de la FIFA estimó que la Copa del Mundo inyectaría u$s30.500 millones en la economía estadounidense, cálculo que se apoyaba en una llegada masiva de hinchas internacionales, que en promedio gastan mucho más por persona que los residentes locales.
Por otra parte, un informe de Bloomberg Intelligence indicó que la FIFA prevé recaudar u$s9.000 millones en ingresos asociados al Mundial, reforzando la brecha entre los beneficios para el organismo y el impacto real sobre las sedes.
Críticas a las proyecciones y al uso de fondos públicos
En ese marco, distintos especialistas en economía del deporte y turismo ponen bajo la lupa las cifras difundidas por la entidad que conduce Gianni Infantino.
“La FIFA está jugando a las relaciones públicas con todas estas cifras”, cuestionó Andrew Zimbalist, profesor emérito de Economía en Smith College. Y advirtió: “Nunca fue razonable que hubiera una ganancia de u$s30.500 millones para la economía estadounidense”.
Sobre el impacto económico de los grandes eventos deportivos, Michael Edwards, profesor de gestión deportiva en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, declaró a la revista Forbes que estos torneos “siguen un patrón muy similar, y casi siempre se utilizan para justificar la transferencia de gasto público en beneficio de entidades privadas”, en alusión a la relación entre gobiernos locales, organizadores y empresas.
Según expertos en turismo deportivo, el beneficio económico de organizar un megaevento no siempre se concreta y, en muchos casos, las expectativas iniciales resultan sobredimensionadas.
Turistas que llegan y turistas que deciden no ir
Los destinos valoran especialmente al turista extranjero porque permanece más tiempo y gasta más que el visitante local. Sin embargo, Estados Unidos enfrenta dificultades para atraer ese segmento en la magnitud esperada.
Frente a los datos de la NTTO, Jan Freitag, director nacional de análisis del mercado hotelero en CoStar, sostuvo que “es difícil analizar los datos absolutos y llegar a la conclusión de que este torneo fue un gran impulso para el turismo internacional”.
En esa línea, los analistas señalan que las proyecciones suelen ser demasiado optimistas porque no contemplan los efectos adversos. “Lo que sucede con estos eventos es que atraen a aficionados al deporte, que de otro modo no estarían acá, pero también hay muchos turistas que deciden no venir porque el Mundial genera mucha congestión, precios más altos y mayores problemas de seguridad”, explicó Zimbalist.
Quién gana y quién paga: el modelo FIFA
El debate también se centra en la distribución de costos y beneficios entre la FIFA y las ciudades anfitrionas. “El modelo de la FIFA es que la FIFA obtiene los ingresos y las ciudades anfitrionas asumen los costos y los riesgos”, sintetizó Edwards.
Según un análisis de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, cada una de las 16 ciudades sede en Norteamérica debió invertir entre u$s100 y u$s200 millones en infraestructura, transporte y seguridad para recibir partidos del Mundial.
Ese desembolso fue apenas el punto de partida. La FIFA exigió a las ciudades ser eximida de impuestos municipales y gestionar exenciones de tributos estatales cuando fuera posible, tal como estableció el contrato de Kansas City.
Donde la exención no era legal, las ciudades se comprometieron a reembolsar o indemnizar a la FIFA por esos costos. De acuerdo con información publicada por The New York Times, tres estados Florida, Georgia y Missouri resignaron al menos u$s57,8 millones en ingresos fiscales para recibir partidos del torneo.
Ciudades que dijeron no al Mundial 2026
Ante este esquema, algunas ciudades estadounidenses concluyeron que el costo de recibir partidos del Mundial era demasiado alto.
Chicago retiró su candidatura en 2018, luego de que el entonces alcalde Rahm Emanuel determinara que la FIFA no podía garantizar la protección necesaria para evitar que los contribuyentes locales asumieran responsabilidades financieras, según consignó el Chicago Sun-Times.
Las Vegas también evaluó presentar una candidatura, pero se topó con un obstáculo logístico que resultó imposible de resolver, por lo que finalmente quedó fuera de la lista de sedes.
En paralelo, otras ciudades estadounidenses como Winston-Salem, en Carolina del Norte, y Nashville y Chattanooga, en Tennessee, optaron por un rol alternativo: se transformaron en bunkers para selecciones nacionales, lo que les permitió ofrecerles a los fanáticos una experiencia vinculada al Mundial sin asumir los costos de ser sede oficial.
Impacto final aún abierto, pero con dudas
El antecedente histórico indica que el flujo de turistas internacionales suele intensificarse en la fase eliminatoria, iniciada el 28 de junio, por lo que el veredicto definitivo sobre el impacto turístico del Mundial 2026 en Estados Unidos todavía no está cerrado.
Sin embargo, Freitag introdujo una nueva incógnita sobre la calidad de ese flujo: “Tampoco sabemos si las personas que vienen en julio son realmente las que la FIFA quería desde el principio”, señaló a Forbes, en referencia a los hinchas internacionales de alto poder adquisitivo capaces de costear las costosas entradas y paquetes asociados al torneo.
En síntesis, mientras la FIFA se asegura una recaudación multimillonaria, el impacto económico para las ciudades anfitrionas y para el turismo internacional en Estados Unidos luce, por ahora, muy por debajo de las promesas iniciales.