Una mirada desde la alcantarilla. Implosiones
Alguien arrojó estos granos sobre la llama. Alguien propició el primer incendio. Alguien metió los huevos entre sus clavijas. Alguien quitó la seguridad de una bomba con sus dientes. POR BELÉN ZAVALLO
Implosiones
¿Qué mira una mujer a través de la ventana?
Puntos lentos en el fondo
del paisaje:
un ojo de luz
el baile del fuego
la llama quieta en el centro del bosque.
Maíces saltan sobre el fondo de una olla:
se abren como nubes
explosivas los picos de los hijos
pequeños pajaritos nacidos de la luz
en el centro de la palma de un dios.
Hambre hambre hambre
la mano se apresura sobre las cosas, la piel se quema,
la mujer piensa en todo lo que explota entre
los huesos de sus costillas que se mueven
como palmeras arrasadas por el viento.
Palmeras o esqueletos de pescados, querida Elizabeth.
La mujer mira a través de la ventana
mientras moja su brazo en la canilla
se pierde el dolor ardido de su piel
como si fuese posible disolver piedras bajo el agua.
Alguien arrojó estos granos sobre la llama.
Alguien propició el primer incendio.
Alguien metió los huevos entre sus clavijas.
Alguien quitó la seguridad de una bomba con sus dientes.
Alguien vio estallar su propia cueva hecha en su propia montaña.
Un ñandú esconde la cabeza para ver la profundidad de la tierra.
Un hombre da machetazos para abrir un hueco de luz en el centro de la leña.
¿Qué buscamos olisqueando las ondas expansivas de los rayos de sol?
¿Qué encontramos en las partículas desordenadas de la luz que forman colores en el cielo?
Hay un tesoro más allá de los cofres. Hay granos tiesos que se convierten en algodón si le damos la temperatura justa. Hay un océano corriendo por las venas de una mujer quemada. Hay preguntas que resuenan dentro de las ampollas, el agua empujando el techo de la piel roja.
El dolor se mantiene vivo mientras se piensa en todo lo que explota.