Coremberg advirtió que la inversión no alcanza para crecer - Informe Digital
En la Rural dijo que casi todo lo invertido en 2025 fue para reponer capital y que el PBI por habitante sigue sin recuperar 2011.
La Argentina invierte, pero casi no suma capital nuevo: de los 19,1 puntos del PBI destinados a inversión en 2025, solo 4,2 fueron para ampliar la capacidad productiva. El resto se usó para reponer y mantener lo que ya existe, una señal que para el economista Ariel Coremberg explica por qué el país sigue sin despegar. Según sus cálculos, la tasa de inversión debería subir al 23,3% del PBI para volver a un sendero de crecimiento parecido al del último ciclo expansivo y al 32,2% si quisiera acercarse al ritmo de economías como Corea del Sur.
Coremberg, profesor de la UBA, la Universidad de San Andrés y la Ucema y director del Centro de Estudios de la Productividad ARKLEMS+LAND, presentó esos números durante una jornada del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), en la Exposición Rural de Palermo. La economía argentina casi no se capitaliza, resumió al explicar que la mayor parte de la inversión apenas alcanza para reemplazar el desgaste del stock existente.
Para el economista, ese es uno de los factores que explican la larga estancación argentina. Sostuvo que la productividad está en niveles de 1950, que el ingreso por habitante todavía no recuperó el máximo de 2011 y que, si el país siguiera creciendo al ritmo del último siglo, un joven de 25 años necesitaría 70 años para duplicar su nivel de vida. Recién a los 95 años va a tener duplicado su nivel de bienestar, ejemplificó. En comparación, dijo que un australiano lo logra en unos 35 años y un coreano en apenas 14.
Lo del año pasado es un rebote, afirmó. Dijo que el dato que realmente muestra si una economía crece es el PBI por habitante y recordó que la Argentina aún no recuperó el nivel de 2011. A la década perdida de los años 80 le tenemos que agregar la década y media perdida del mayor superciclo de commodities de la historia argentina, sostuvo. También señaló que entre 2002 y 2011 la economía avanzó en promedio 2,5% anual, pero sin mejoras en productividad.
Durante la exposición también presentó una estimación del stock de capital de la economía argentina por tipo de activo, incluida la infraestructura, elaborada junto con el área de pensamiento estratégico de la Cámara Argentina de la Construcción. Según indicó, es la primera medición con ese nivel de detalle y forma parte de un proyecto que se realiza para el Indec con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Ese trabajo permitió estimar que la inversión bruta interna representó en 2025 el 19,1% del PBI a precios constantes. Sin embargo, solo 4,2 puntos correspondieron a inversión neta, mientras que el resto se destinó a mantener el capital existente.
La comparación con años anteriores también muestra el deterioro. Según dijo, en 2011 la inversión neta representaba el 10,6% del PBI, más del doble que en la actualidad. Durante la pandemia, incluso fue negativa. Se destruyó capital, afirmó.
El economista insistió en que la competitividad de un país no depende del tipo de cambio sino de su productividad. Según sus estimaciones, la productividad laboral está apenas por encima de la de 1974, mientras que la productividad total de los factores que combina tierra, trabajo y capital sigue en niveles similares a los de 1950, pese al rebote del 2,8% registrado el año pasado.
También señaló que el ingreso por habitante creció apenas 0,8% anual en los últimos cien años. Ese ritmo, dijo, explica por qué a los argentinos les lleva prácticamente toda una vida duplicar su nivel de ingresos. Como ejemplo, comparó la evolución del país con la de otras economías: en la década de 1950 el PBI por habitante de la Argentina equivalía al 60% del de Estados Unidos, mientras que Israel representaba el 30%. Hoy nosotros estamos en el 30% e Israel está cerca del 70%, afirmó. También señaló que, en el último siglo, la Argentina creció la mitad que Australia y menos de un cuarto que Corea del Sur.
Para estimar cuánto debería invertir el país, Coremberg utilizó una metodología desarrollada por los economistas Robert Hall y Charles Jones. El primer escenario plantea repetir el desempeño del último ciclo de crecimiento, entre 1998 y 2011. Según explicó, con una mejora de medio punto anual en la productividad la economía podría crecer 2,9% por año. Pero para eso la inversión debería pasar del 16,6% al 23,3% del PBI.
En ese escenario, dijo, un joven de 25 años duplicaría su nivel de vida a los 71 años, en lugar de hacerlo a los 95. Agregó que los mayores esfuerzos de inversión deberían concentrarse en transporte, almacenamiento y comunicaciones, electricidad, gas y agua, además del agro.
El escenario más ambicioso supone crecer al 6% anual, como lo hicieron Corea del Sur, Irlanda y varios países de Europa del Este. Según sus cálculos, para lograrlo la inversión debería llegar al 32,2% del PBI y la productividad aumentar 2% por año. En ese caso, un joven de 25 años duplicaría su ingreso en apenas 14 años. También advirtió que, si la productividad no mejorara, la inversión necesaria subiría hasta el 40% del producto.
Todos los sectores tienen que aumentar su inversión, absolutamente todos, afirmó. Y mencionó especialmente al transporte, la infraestructura digital y la energía.