Los ópticos coinciden: apoyar los anteojos con los lentes hacia abajo puede rayarlos y hacer que duren mucho menos
Aunque parezca un detalle sin importancia, la forma en la que dejás los anteojos cuando no los usás puede acortar su vida útil y dañar los cristales.
Muchas personas apoyan los anteojos con los lentes hacia abajo sin saber que ese simple gesto puede acortar su vida útil. Según los especialistas en óptica, esta costumbre favorece la aparición de rayones y acelera el desgaste de los cristales, incluso si cuentan con tratamientos antirreflejo o capas protectoras.
Aunque parezca la forma más práctica de dejarlos sobre una mesa por unos minutos, el contacto directo con cualquier superficie aumenta el riesgo de dañarlos con el paso del tiempo.
Por qué no conviene apoyar los anteojos con los lentes hacia abajo
Los ópticos explican que cualquier superficie, por limpia que parezca, puede contener pequeñas partículas de polvo, arena o suciedad.
Al apoyar los cristales directamente sobre esas partículas se generan microarañazos que, con el uso diario, terminan afectando la transparencia de los lentes y la calidad de la visión. Además, el roce constante puede desgastar los tratamientos antirreflejo, antiarañazos y otras capas protectoras.
Cómo apoyar correctamente los anteojos
Si necesitás dejar los anteojos sobre una mesa por unos minutos, los especialistas recomiendan hacerlo de la siguiente manera:
- Con las patillas abiertas y los lentes hacia arriba.
- Sobre una superficie limpia, plana y estable.
- Dentro de un estuche rígido si no los vas a usar durante un tiempo.
De esta forma, los cristales quedan protegidos del contacto directo con la superficie y también se reduce el riesgo de deformar el armazón.
Otro error que también puede dañarlos
Los especialistas también desaconsejan guardar los anteojos sueltos en bolsillos, mochilas o carteras.
Al entrar en contacto con llaves, monedas, celulares u otros objetos, los lentes pueden rayarse y la montura puede doblarse o perder su alineación. Por eso, siempre recomiendan transportarlos dentro de un estuche rígido.
Cómo limpiar los anteojos sin rayar los cristales
La limpieza también influye en la vida útil de los lentes.
Los ópticos aconsejan enjuagarlos primero con agua para eliminar las partículas de polvo y luego lavarlos con jabón neutro o un limpiador específico para anteojos. Finalmente, deben secarse con un paño de microfibra limpio.
En cambio, no recomiendan limpiarlos con la remera, servilletas de papel, pañuelos descartables o toallas, ya que esas superficies pueden contener fibras o partículas capaces de producir rayones con el paso del tiempo.