La psicología asegura que quienes prefieren ver los partidos de la Selección argentina solos no son antisociales, sino que buscan vivir las emociones a su manera
Elegir mirar un partido sin compañía no implica rechazo hacia los demás, afirman los expertos.
Durante los partidos de la Selección argentina, muchos prefieren encerrarse a verlos solos en vez de juntarse con familiares o amigos. Aunque puede parecer que lo hacen por ser antisociales, la psicología advierte que esta decisión está ligada al manejo y la expresión de las emociones.
De acuerdo con una investigación publicada en Personality and Social Psychology Bulletin, la soledad puede funcionar como una herramienta para autorregularse y disminuir la intensidad tanto de las emociones positivas como de las negativas. Si la decisión de estar solo es voluntaria, también puede favorecer la relajación.
Por qué algunas personas prefieren ver los partidos solas
Durante un encuentro importante, como un partido de la Selección, se generan nervios, ansiedad, alegría, bronca y euforia. Para algunos hinchas, sumarle las reacciones de otras personas a esas emociones provoca que la experiencia resulte aún más intensa.
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En ese sentido, mirar el partido solo aparece como una manera de controlar mejor el entorno. Al no haber conversaciones paralelas ni comentarios constantes, la persona puede concentrarse sólo en lo que sucede en la cancha y reaccionar de manera natural, sin preocuparse por la mirada de los demás.
Mirar un partido solo no significa ser antisocial
Esto no quiere decir que todas las personas que miran los partidos solas lo hagan por el mismo motivo. Algunas pueden tomar esta decisión por costumbre, porque se ponen nerviosas o porque simplemente disfrutan vivir cada jugada con mayor tranquilidad.
Así, aunque puede parecer que quienes ven los partidos solos son antisociales, en algunos casos esta decisión puede estar relacionada con la autorregulación emocional. También puede ser una manera de concentrarse más y vivir el partido con mayor autonomía y control sobre sus propias emociones.