Alicia en el país de las maravillas, una fantasía que se multiplica en la Buenos Aires de vacaciones de invierno
El clásico de Lewis Carroll por partida doble. Inspira una encantadora puesta inmersiva en el Jardín Botánico de Palermo y el Ballet Estable del Colón estrena una versión con elementos de teatro musical.
Quién sabe, Alicia, este país/no estuvo hecho porque sí. Para Charly García, Alicia era una especie de metáfora de la Argentina, en su Canción de Alicia en el país, que por estos días cantan en vivo Pedro Aznar y David Lebón, en las presentaciones de Serú Giran.
Pero Alicia se multiplica en Buenos Aires, en estos días mundialistas que darán paso a las vacaciones de invierno y los chicos sin clases. Por supuesto, en torno a la Alicia que creó, allá por 1865, el inglés Lewis Carroll. Un fotógrafo, matemático y escritor que en realidad se llamaba Charles Lutwigdge Dogson y que publicó, bajo el seudónimo, una novela fantástica en ese año: Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas.
El marco natural del Jardín Botánico porteño es el escenario ideal para que los chicos se metan en ese universo mágico, de espejos que llevan a otros mundos y un conejo muy preocupado por llegar tarde. Una experiencia sensorial e inmersiva de gran escala, estructurada en doce instalaciones concebidas para convivir con la naturaleza del jardín público. Parece que hayan sido pensados en conjunto: los estanques, el jardín de invierno como fondo y las estatuas del Botánico podrían haber estado perfectamente incluidas en el cuento.
Además, combina arte lumínico, escenografías monumentales, sonido envolvente y una tecnología interactiva para construir un recorrido nocturno. La idea es que el público, especialmente los chicos, pueda atravesarla, jugarla y protagonizarla. Para eso les dan unos susurradores que los acompañan en el trayecto.
El recorrido incluye algunos de los momentos más icónicos del universo de Carroll, que para muchos es el de Tim Burton, convertidos en espacios habitables donde los visitantes pasan a formar parte activa de la experiencia. La música no solo acompaña: es un aporte fundamental.
No lejos de allí, en el Teatro Colón, el Ballet Estable dirigido por Julio Bocca estrena este jueves 16 su Alicia en el país de las maravillas. Es el ballet en dos actos de Christopher Wheeldon con música de Joby Talbot inspirado en la novela de Carroll. Estrenada por primera vez el 28 de febrero de 2011 en la Royal Opera House de Londres, llega al Colón con la producción del Royal Danish Ballet y el Royal Swedish Ballet, y dirección musical de David Briskin al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. El montaje estará a cargo de los maestros repositores Jason Fowler, Dustin Layton y Jillian Vanstone. El guion y dramaturgia es de Nicholas Wright, y tendrá a sesenta artistas en el escenario, además de otro tanto detrás.
Quería hacer un ballet que abriera puertas a nuevos públicos, no solo algo pensado para impresionar a los conocedores, contó Wheeldon en Buenos Aires. Alicia es una historia que casi todo el mundo conoce en alguna versión, así que trabajé pensando en el rango de atención del público contemporáneo, incorporando elementos del teatro musical combinados con el lenguaje clásico. Usamos video, fotografía y todos los recursos posibles para lograr esa energía dinámica.
Queríamos que fuera un viaje, algo que te saque del teatro y te enriquezca, sumó Joby Talbot. "Por eso cada personaje tiene una melodía propia, que lo acompaña también en el país de las maravillas, para que el público lo reconozca y lo recuerde a lo largo de toda la obra. La reina de corazones, por ejemplo, empieza siendo la madre de Alice y se transforma en la reina psicótica que todos conocemos; para ese quiebre elegimos un tema de tango. Un guiño que cobra sentido en su estreno porteño encuentra en Buenos Aires el escenario ideal.