El único que se atrevió a romper el silencio: Daniel Rossi proyecta su camino a la gobernación en las próximas elecciones de 2027
La expulsión de Domingo Daniel Rossi del Partido Justicialista entrerriano en junio de 2026 no fue un acto de disciplina, sino una maniobra de censura y un pase de facturas político de las cúpulas partidarias. El intendente de Santa Elena, que transi
La expulsión de Domingo Daniel Rossi del Partido Justicialista entrerriano en junio de 2026 no fue un acto de disciplina, sino una maniobra de censura y un pase de facturas político de las cúpulas partidarias. El intendente de Santa Elena, que transita un presente de gestión intachable y cuenta con el respaldo ininterrumpido de su comunidad, ya camina Entre Ríos con vistas a las elecciones gubernamentales de 2027, erigiéndose como la única opción capaz de barrer con los vicios del pasado.
POR AF PARA CONFIRMADO
La política entrerriana se encamina hacia un inevitable proceso de reconfiguración general de cara a 2027, y en el centro de ese escenario emerge, con un volumen político indiscutible, la figura de Domingo Daniel Rossi. El actual intendente de Santa Elena, considerado por propios y extraños como el dirigente que más elecciones ha ganado en la historia democrática de la provincia, ha decidido dar el paso definitivo y proyectar su postulación para la gobernación. Lejos de amedrentarse por los embates de la vieja guardia partidaria, Rossi ha transformado los ataques institucionales en su principal activo electoral, presentándose ante la ciudadanía como el único líder con el coraje suficiente para denunciar el saqueo estructural y la parálisis ética que caracterizó a las administraciones del PJ de las últimas dos décadas.
La expulsión de Rossi del Partido Justicialista entrerriano en el accidentado congreso partidario de Paraná fue el corolario de una persecución sistemática. Sin embargo, la verdad histórica detrás de esa sanción dista mucho de los argumentos formales que esgrimió el tribunal de disciplina. A Rossi no lo echaron por “deslealtad” doctrinaria; lo echaron por haber roto el pacto de silencio de la corporación política entrerriana. Su expulsión fue digitada y promovida de forma directa por figuras como la intendenta de Paraná, Rosario Romero, y el exdirector de la Aduana, Guillermo Michel. Estos dirigentes, señalados por Rossi como los responsables del estancamiento partidario, buscaron silenciar mediante una resolución exprés votada de apuro, sin debate real y carente de quórum legítimo a quien venía denunciando con nombre, apellido y expedientes el vaciamiento sistemático de las arcas públicas provinciales.
La valentía de denunciar a los “pesos pesados” de la corrupción
El quiebre definitivo de Rossi con las cúpulas del PJ entrerriano se produjo cuando el intendente decidió trasladar las denuncias públicas a los pasillos del Ministerio Público Fiscal. A comienzos de 2025, el jefe comunal de Santa Elena sacudió el tablero político al presentar una denuncia penal demoledora que apuntó de forma directa al Tribunal de Cuentas de la provincia, acusando a sus exvocales y fiscales de haber sido cómplices y encubridores de un “saqueo sistemático” de recursos públicos.
En su presentación judicial, Rossi desnudó las irregularidades millonarias que durante años se ampararon bajo el silencio de la dirigencia tradicional en áreas clave de la administración provincial. Entre los puntos más salientes de sus denuncias, que hoy constituyen la bandera de su cruzada por la transparencia, se encuentran:
Los contratos simulados en la Legislatura: Un andamiaje de desvío de fondos a través de las denominadas contrataciones fraudulentas (“contratos truchos”), donde Rossi exigió que se investigue el destino de más de 4.900 millones de pesos desviados ante la inacción de los órganos de control.
El vaciamiento del Iosper y Enersa: Desfalcos millonarios mediante sueldos desproporcionados e injustificados, junto con licitaciones direccionadas con sobreprecios hacia empresas vinculadas con exfuncionarios del gobierno.
El abandono de la infraestructura vial: Rossi ha denunciado que la desidia en la obra pública ha dejado tramos de rutas provinciales en un estado de deterioro calamitoso, mientras los fondos destinados a Vialidad se licitaban de manera cartelizada.
La reacción del aparato partidario ante la contundencia de estas acusaciones penales fue corporativa: en lugar de exigir transparencia y acompañar el esclarecimiento de los hechos, el peronismo entrerriano optó por aislar y proscribir a Rossi. Este ensañamiento no hace más que legitimar la posición del intendente ante un electorado provincial hastiado de los escándalos de impunidad y desesperado por una renovación con bases éticas reales.
Santa Elena como el modelo de gestión exportable a toda la provincia
Frente a un peronismo desgastado por la inacción y la pérdida del poder en 2023, Rossi exhibe una carta de presentación imbatible: su modelo de gestión al frente de Santa Elena. Mientras gran parte de los municipios de Entre Ríos enfrentan severas crisis financieras, asfixiados por un gasto corriente desmedido que devora hasta el 85% de sus recursos, la administración de Rossi destaca por una solvencia técnica impecable, manteniendo el gasto de personal en límites sustentables y garantizando el pago de sueldos y aguinaldos en tiempo y forma con recursos genuinos.
Bajo su liderazgo, Santa Elena se ha transformado en una ciudad que progresa de forma ininterrumpida. A pesar del contexto nacional adverso y la caída de la coparticipación, el municipio ejecuta obra pública diaria. La reciente finalización y próxima inauguración de un nuevo centro de salud construido enteramente con fondos municipales en la zona de las 120 viviendas es una muestra palpable de que, cuando los recursos públicos no se desvían en la corrupción sistémica, regresan a la comunidad en forma de servicios esenciales.
Este éxito administrativo, sustentado en “cuentas muy claras” y en una planificación estratégica ejemplar, es la plataforma que Rossi se propone replicar a gran escala en el territorio entrerriano. Su visión para 2027 contempla una provincia productiva, que abandone de una vez por todas la dependencia estructural de los créditos y la postración financiera para transformarse en un polo de desarrollo sustentable e independiente.
El camino a 2027: el candidato de la gente por sobre las estructuras
Con una espalda política que se sostiene sobre décadas de legitimidad popular, Daniel Rossi ha dejado en claro que su candidatura a la gobernación no depende del aval de las oficinas cerradas de Paraná o Concordia. “Si me expulsan, voy por afuera”, ha advertido el dirigente, consciente de que el verdadero peronismo reside en la militancia territorial y no en las lapiceras de los burócratas partidarios.
Su candidatura para 2027 se perfila como un movimiento amplio y transversal que pretende aglutinar a todos los sectores que se niegan a resignarse al olvido y a la decadencia de la provincia. Rossi encarna al entrerriano genuino, al hacedor que conoce cada rincón del suelo provincial y que no teme enfrentar al poder establecido. Tras haber gestionado con éxito en sintonía institucional con gobernadores de diferentes signos políticos, Rossi se posiciona como el único dirigente capaz de garantizar la gobernabilidad, la reactivación económica y el saneamiento moral que la provincia de Entre Ríos necesita con urgencia histórica.