Guillermo Kuitca, el gran artista argentino, presenta su obra más asombrosa y personal
Sobre una mesa de jardín, la de su propia casa, registra la historia de su trabajo de 25 años entre garabatos, fechas y colores desparramados.
Cuando Guillermo Kuitca dice Me interesa la pintura como un campo que se expande, me interesa la exploración de los límites dentro de la pintura se comprende la sensación que provoca su recorrido artístico. No parece la obra de un solo pintor: son cientos, toda una generación. Las ideas, las miradas, las iras de toda una generación.
Guillermo Kuitca hizo su primera exposición individual a los 13 años en la galería Lirolay de Buenos Aires. Desde entonces exhibió en muestras individuales en The Museum of Modern Art (MoMA) en Nueva York, IVAM en Valencia, Whitechapel Art Gallery en Londres, Centro de Arte Hélio Oiticica en Río de Janeiro, Fondation Cartier pour lart contemporain en París y muchas más.
Participó en muestras colectivas relevantes como la Bienal de San Pablo, Documenta IX en Kassel, Carnegie International en Pittsburgh y tantas más. Desde luego sus obras figuran en las colecciones particulares y los grandes museos del mundo.
Kuitca produce series: Yo como, Siete últimas canciones o Nadie olvida nada, en la que evoca figuras salpicadas en un misterioso vacío o simplemente propne una cama.
Trabajó con colchones, hizo mapas, planos arquitectónicos, teatros y espacios domésticos. Usó materiales históricos, iconografías, realizó una trama hipnótica construida íntegramente por números, que parecen aleatorios pero son fechas referidas a personas desaparecidas.
Logra transmitir una ausencia estructurada, la música alternada del sonido y el silencio, la tensión entre lo empírico y lo abstracto. Los críticos han reconocido su maestría en lograr un estilo único que reconcilia la abstracción con una forma ilusionista de lo figurativo.
La obra que exhibe actualmente en Arthouse, Diarios 2000-2025, se concentra en una sencilla mesa de jardín que se convierte en una especie de diario de su tarea de todos estos años: obras inconclusas, fechas, garabatos, papeles, objetos personales, colores y tachaduras, figuras rescatadas después de haber sido descartadas, una historia de vida, una entrega intensamente personal.
Es un conjunto de 45 piezas circulares, de 1,20m de diámetro, que se despliegan en torno de la sala y muestran la transformación de un procedimiento íntimo en una obra que registra 25 años de historia, práctica y creación.
Partes de esta obra se exhibieron en la Fundación Cartier, algunas en el museo Reina Sofía, en el Malba, en la Bienal de Venecia y otras muestras. Ahora puede verse la colección completa de los Diarios, el trabajo más reciente, aclamado internacionalmente, de uno de los grandes artistas argentinos.