Ley de Tierras (Parte 1): la advertencia de Carrió y una impactante relación con la ocupación de EE.UU. a México - TN24
La exlegisladora y líder de la Coalición Cívica, la chaqueña Elisa 'Lilita' Carrió se pronunció en los últimos días sobre una de las iniciativas
La exlegisladora y líder de la Coalición Cívica, la chaqueña Elisa Lilita Carrió se pronunció en los últimos días sobre una de las iniciativas prioritarias del Gobierno nacional. Salvando las distancias y los tiempos históricos ¿Podría haber un paralelismo con los territorios que perdió México ante Estados Unidos?
Detrás del debate por la desregulación de la compra de territorio por parte de extranjeros, se esconde una discusión de supervivencia geopolítica que tiene paralelismos directos con el nacimiento de los grandes imperios modernos.
Sobre un hipotético paralelismo, el reconocido historiador y politólogo argentino Marcelo Gullo expuso una serie de datos sumamente llamativos.
Sus análisis sobre la conformación del «Estado-Continente» norteamericano a expensas de la mutilación territorial de México en el siglo XIX ofrecen una advertencia que puede preocupar a más de uno.
Esta semana, Elisa Carrió, junto a referentes de la asociación civil Voces por la Cultura, la Justicia y la Paz, encendió las alarmas al sostener que el proyecto oficialista que modifica sustancialmente la Ley 26.737 (Ley de Tierras) compromete gravemente la soberanía nacional.
Al remover los límites para que personas físicas, corporaciones y Estados extranjeros adquieran tierras argentinas, y al delegar estas decisiones en gobernadores y en el Poder Ejecutivo Nacional sin control parlamentario estricto, la ex diputada advierte que la Argentina camina hacia la indefensión.
«Los argentinos perdemos la tierra, perdemos el agua, perdemos la dignidad. La reforma de la Ley de Tierras nos expone a un nuevo feudalismo tecnológico», sentenció el documento firmado por Carrió.
La líder de la Coalición Cívica apuntó directamente contra la relación del Gobierno con tecnomagnates mencionando específicamente al empresario tecnológico Peter Thiel que promueven «espacios de autonomía radical frente a la política democrática». Es decir, corporaciones privadas o magnates de la Inteligencia Artificial que buscan comprar territorios soberanos para fundar enclaves donde las leyes del Estado dejen de regir.
Los datos de Marcelo Gullo sobre el Estado-Continente que Estados Unidos llevó a la práctica
Para comprender la viabilidad y el peligro de este «desmembramiento por goteo», la perspectiva histórica de Marcelo Gullo es esclarecedora. Gullo explica detalladamente cómo los Padres Fundadores de los Estados Unidos diseñaron, desde sus orígenes, una estrategia implacable de expansión para consolidar un Estado-Continente.
La doctrina de expansión estadounidense no fue un accidente del destino. Estaba delineada en la mentalidad de líderes fundacionales como George Washington, Thomas Jefferson, Alexander Hamilton y Benjamin Franklin. Ellos veían a su nación como el «nuevo pueblo elegido» y comprendían que, para competir con las potencias imperiales de Europa, necesitaban escala geográfica, recursos infinitos y, sobre todo, el control absoluto de la tierra.
El papel de los referentes políticos yankees
- George Washington: Estableció las bases de un nacionalismo pragmático. Entendía que la joven república no sobreviviría arrinconada en las trece colonias originales; la expansión hacia el oeste era una necesidad vital de seguridad nacional.
- Thomas Jefferson: Consolidó ideológica y prácticamente esta expansión. En 1803, protagonizó la compra de la Luisiana a Francia, duplicando el tamaño de EE. UU. de la noche a la mañana. Jefferson teorizaba sobre el «Imperio de la Libertad», justificando que la expansión territorial norteamericana era un bien moralizador frente a la «decadencia» de las monarquías hispanas o europeas.
La propaganda y la justificación teológica: Tal como describe Gullo, esta élite política sembró la idea de que las poblaciones nativas y los herederos de la América Hispana (los mexicanos) eran «salvajes» incapaces de administrar adecuadamente la riqueza de la tierra, legitimando moralmente su desplazamiento y posterior anexión forzada.
La ocupación a México
Esta lógica expansiva se materializó con crudeza a mediados del siglo XIX. La anexión de Texas en 1845 y la posterior guerra contra México (1846-1848) concluyeron con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo. México fue cercenado, perdiendo más del 55% de su territorio originario (los actuales estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, Colorado y Arizona).
Como señala Marcelo Gullo, este trauma geográfico convirtió a México en un «país mutilado» y determinó para siempre su asimetría geopolítica frente al gigante del norte.
¿Argentina corre el mismo riesgo?
Según analistas de geopolítica e historia, como el citado Marcelo Tullo, podría existir un paralelismo estructural entre la expansión territorial de EE. UU. en el siglo XIX y la desregulación de la Ley de Tierras que hoy enfrenta la Argentina. La diferencia radicaría en métodos y actores involucrados:
Mientras que en el siglo XIX los estadounidenses desplazaron la frontera mexicana promoviendo la radicación de colonos que luego desconocieron la ley mexicana, en la Argentina de hoy se pretende abrir las puertas legalmente para que capitales concentrados extranjeros adquieran lugares clave.
Entre algunos de dichos territorios destacan el Litoral por su potencial maderero y sus recursos hídricos vitales como los ríos Paraná, Iguazú, Bermejo y Uruguay; la Patagonia por sus lagos y glaciares o el NOA por sus tierras raras ricas en Litio y otros minerales preciados para la industria tecnológica y militar a nivel mundial.