Colapso energético en Santa Cruz: la FESC exige soluciones definitivas
La interrupción del suministro eléctrico afectó simultáneamente a Río Gallegos, El Calafate y la Cuenca Carbonífera. Comerciantes y pymes registran pérdidas irrecuperables en pleno invierno. Desde el sector productivo exigen la reactivación urgente d
La madrugada de este martes 14 de julio de 2026 expuso nuevamente la fragilidad energética que enfrenta el sur de la provincia de Santa Cruz. Un masivo e imprevisto apagón paralizó por completo la actividad comercial, productiva y residencial de Río Gallegos, El Calafate, Río Turbio y 28 de Noviembre. La falla, originada en la Estación Transformadora de 500 kV La Esperanza, afectó de manera simultánea a las cuatro localidades y despertó el enérgico reclamo de la Federación Económica de Santa Cruz (FESC).
A través de un comunicado firmado por su presidente, Guillermo Polke, la entidad gremial empresaria manifestó su "profunda preocupación" ante las consecuencias del corte de suministro, el cual, al momento de difundirse el reclamo, todavía no se había normalizado en su totalidad.
El comercio, paralizado y sin respuestas
Para la FESC, las interrupciones en el servicio eléctrico no constituyen una simple molestia doméstica, sino que implican la "paralización integral de la actividad comercial y productiva". El colapso del suministro eléctrico provoca un efecto dominó inmediato: dejan de funcionar los sistemas de bombeo de agua potable, se interrumpen los servicios de internet y telefonía, y se vuelve imposible realizar facturaciones o procesar cobros, tanto de manera presencial como a través de medios de pago electrónicos.
A este escenario se suma una preocupación crítica en los comercios alimenticios y gastronómicos: la pérdida de la cadena de frío, lo que obliga a descartar mercadería perecedera. "Cada hora de corte se traduce en ventas irrecuperables, mercadería descartada y costos fijos que el comerciante debe afrontar de todos modos", advierte el documento de la federación. Esta situación golpea a un sector pyme local que ya opera en un contexto de marcada fragilidad financiera.
Vulnerabilidad estructural y fallas en el respaldo
El apagón puso al descubierto las fallas de infraestructura en la región, la cual depende de un único punto de distribución, haciendo que cualquier avería en la línea de La Esperanza incomunique eléctricamente a toda la zona sur de la provincia.
La gravedad del cuadro se acentúa al analizar la falta de sistemas de respaldo locales eficientes:
En Río Gallegos: La Reserva Fría de Río Chico no puede operar a su máxima potencia debido a que el volumen de gas disponible es insuficiente para cubrir la demanda total de la capital santacruceña.
En El Calafate: No se contó con ningún tipo de respaldo de energía local para amortiguar el apagón.
En la Cuenca Carbonífera: El suministro eléctrico se sostuvo únicamente de forma parcial gracias a la usina de 21 MW de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).
Tarifas en alza para un servicio deficiente
Desde la federación empresaria apuntaron contra las sucesivas subas de las tarifas eléctricas y la quita de subsidios que los usuarios han debido absorber en el último tiempo. Calificaron de "contradicción" que, a pesar de pagar boletas considerablemente más elevadas, el consumidor reciba una prestación cada vez menos confiable. "Lo ocurrido es la consecuencia directa de años de falta de inversión y de mantenimiento en la infraestructura eléctrica", sentenciaron.
A nivel social, la FESC enfatizó el riesgo sanitario que implica que cientos de hogares hayan tenido que pasar la noche sin electricidad, sin agua y sin calefacción en pleno invierno patagónico.?
La FESC recordó que, según estimaciones de la propia conducción de YCRT, bastaría con poner en marcha un solo módulo de 120 MW de la planta para abastecer holgadamente la demanda eléctrica total de la provincia de Santa Cruz (estimada en unos 110 MW). La paradoja resulta alarmante para la federación: la provincia posee la infraestructura apta para resolver definitivamente el problema.