Agua fría, tibia o caliente: cuál conviene usar para lavar la ropa y evitar que se arruine
La temperatura elegida puede influir en la limpieza, el color y la duración de las prendas. Qué opción usar según el tipo de tela y el nivel de suciedad.
Aunque lavar la ropa parece una tarea sencilla, hay algunos detalles que pueden hacer que las prendas pierdan color, se encojan o se desgasten con mayor rapidez. Entre ellos, uno de los que más dudas genera es: ¿a qué temperatura hay que lavarla para evitar que se arruine?
Lo más importante antes de empezar el lavado es revisar la etiqueta de cuidado de cada prenda. Ahí se indica la temperatura máxima que soporta la pieza y si requiere algún ciclo delicado. También es recomendable separar la ropa por color, nivel de suciedad y tipo de tela, para evitar que se transfieran los colores o que las prendas se arruinen dentro del lavarropas.
Qué temperatura conviene usar para lavar la ropa
En líneas generales, el agua fría es la alternativa más segura para los lavados cotidianos. Esta temperatura ayuda a conservar los colores, reduce el riesgo de encogimiento y es apropiada para prendas delicadas, ropa oscura y jeans. Como si fuera poco, consume menos energía.
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De todas maneras, si las prendas tienen grasa, tierra adherida, olores intensos o manchas difíciles, el agua fría puede no ser suficiente. En esos casos, hay que tratar la zona afectada antes del lavado y elegir un detergente que funcione a bajas temperaturas.
Por otro lado, el agua tibia es un punto intermedio que puede utilizarse para ropa de algodón, prendas claras y sábanas. Como tiene una temperatura mayor, facilita la acción del detergente sin ser tan agresiva como el agua caliente. Sin embargo, puede acelerar la pérdida de color en algunas prendas.
El agua caliente, por último, solo debe utilizarse para lavar prendas resistentes y en casos muy específicos. Suele ser práctica para limpiar toallas, repasadores, sábanas blancas o textiles muy sucios. Su principal punto en contra es que aumenta el riesgo de encogimiento, que se destiña la pieza y daños en las fibras o los estampados.
Cómo evitar que la ropa se arruine durante el lavado
Más allá de elegir la temperatura adecuada, para que la ropa no se arruine durante el lavado es conveniente cerrar los cierres, dar vuelta las prendas oscuras y poner la ropa delicada en bolsas de lavado. También es clave respetar la cantidad de detergente indicada y no combinar productos.
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Así, el agua fría es la opción más conveniente para lavar la ropa de todos los días. El agua tibia debe reservarse para la suciedad moderada, mientras que la caliente debe utilizarse en textiles más resistentes que realmente la necesiten.