El Gobierno privatiza tierras estratégicas de la Armada en Ushuaia y desata fuertes críticas
A través de la AABE, el Ejecutivo declaró innecesario un predio clave en Tierra del Fuego para habilitar su venta inmobiliaria. Fuertes cuestionamientos desde las Fuerzas Armadas ante lo que consideran una alarmante pérdida de control geopolítico f
A través de la AABE, el Ejecutivo declaró “innecesario” un predio clave en Tierra del Fuego para habilitar su venta inmobiliaria. Fuertes cuestionamientos desde las Fuerzas Armadas ante lo que consideran una alarmante pérdida de control geopolítico frente a la Antártida y el reclamo de fondos de reequipamiento sin garantías.
POR AF PARA CONFIRMADO
La obsesión del Gobierno nacional por hacer caja a costa del patrimonio público ha cruzado una línea roja de extrema gravedad institucional y geopolítica. En las últimas horas, se confirmó el avance definitivo sobre la venta de un terreno de 2.939 metros cuadrados perteneciente a la Armada Argentina en la estratégica ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego. La decisión, adoptada a espaldas de la planificación de la defensa nacional, ha encendido alarmas y generado una profunda indignación y preocupación en amplios sectores de las Fuerzas Armadas, quienes ven en esta medida una claudicación imperdonable sobre un área considerada vital para la proyección y presencia soberana argentina en el Atlántico Sur y la Antártida.
La entrega del patrimonio militar fue instrumentada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) mediante la polémica Resolución 101/2026. A través de este mecanismo burocrático, el organismo libertario declaró el predio como “innecesario” para el servicio e inició formalmente su proceso de venta. El terreno en cuestión se encuentra ubicado en una zona urbana neurálgica de la capital fueguina, delimitado entre las calles Yaganes, 44 Héroes del ARA San Juan y Horeb. Para justificar el desguace, el oficialismo se amparó en un expediente administrativo donde se señala que el Ministerio de Defensa había informado en 2025 que supuestamente no existían previsiones de uso futuro para el lugar.
Entre el negocio inmobiliario y la vulnerabilidad geopolítica
La mirada puramente mercantilista del Gobierno choca de frente con la cruda realidad geoestratégica mundial. Fuentes militares altamente calificadas cuestionaron duramente la decisión del Ejecutivo al recordar que este lote posee un valor geopolítico incalculable que excede por completo cualquier tasación o precio del mercado inmobiliario. Su cercanía inmediata con el Atlántico Sur, la Antártida y el paso bioceánico lo convertían en una pieza fundamental para la soberanía. De hecho, dentro de los planes estratégicos de las fuerzas, en ese sector exacto se había evaluado el desarrollo de una base naval integrada destinada a fortalecer la infraestructura logística y el despliegue de la Armada en el sector austral. Con esta privatización, ese proyecto de defensa nacional queda virtualmente sepultado en favor del desarrollo de negocios privados.
La entrega territorial expone, además, la profunda desconexión de la actual gestión con la defensa de los intereses nacionales. Al enajenar suelo estratégico en Tierra del Fuego, el Estado argentino pierde posiciones en la misma zona donde las potencias globales disputan el control de los accesos antárticos. Tratar un enclave de la Armada como si fuera un lote sobrante para un desarrollo inmobiliario común demuestra una alarmante falta de visión de Estado y una alarmante liviandad a la hora de custodiar las fronteras del país.
El misterio de los fondos y un reequipamiento militar sin garantías
Más allá de la pérdida territorial y soberana, la trama económica de la venta añade más opacidad a la medida y genera un fuerte recelo en los mandos castrenses. Según lo establecido de forma teórica en el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar, las Fuerzas Armadas deberían recibir el 70% de todo lo recaudado por la venta de inmuebles propios. Sin embargo, la desconfianza hacia la gestión económica del Gobierno es total. Oficiales consultados tras conocerse la resolución señalaron con crudeza que no existe ningún tipo de garantías reales de que esos recursos millonarios efectivamente se terminen destinando a la compra de armamento o mejoras tecnológicas para los uniformados.
La sospecha generalizada dentro de las filas militares es que el dinero será absorbido por la caja central del Palacio de Hacienda para exhibir un superávit fiscal ficticio, dejando a la Armada sin el terreno estratégico y con las manos vacías. La retórica oficial que busca camuflar esta política bajo el lema de una supuesta “eficiencia del gasto” y modernización del Estado ya no convence a nadie. En los pasillos de las fuerzas, la venta de la Resolución 101/2026 se lee lisa y llanamente como un desguace soberano en favor de la especulación inmobiliaria, debilitando de forma alarmante la custodia del suelo argentino en las puertas mismas del continente blanco.