El femicidio que cambió para siempre la vida de una familia: nueve años sin Giuliana
Giuliana Solís Álvarez tenía 13 años cuando fue asesinada por un agente de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en un hotel céntrico de Resistencia. Nu
Elizabeth Giuliana Solís Álvarez tenía tan solo 13 años cuando Orlando Adrián Sánchez, agente de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, le arrebató la vida en un hotel céntrico de la ciudad de Resistencia un 14 de julio, pero de 2017. Este crimen desató una cadena de dolor que afectó a una familia entera y conmocionó a la población.
Giuliana les había dicho a sus hermanos mayores que asistiría a una celebración junto a amigos de la iglesia evangélica que la familia solía frecuentar, pero esto nunca ocurrió. En cambio, la adolescente se encontró con este hombre de 30 años, quien la había engañado a través de Facebook y que luego la asesinó con su arma reglamentaria, una pistola 9 mm, en el hotel Alfil, ubicado en Santa María de Oro y Moreno, en pleno centro de la capital chaqueña.
Sánchez también utilizó su arma para quitarse la vida. Ambos cuerpos fueron descubiertos por personal del hotel al día siguiente, alrededor de las 11 de la mañana, cuando llamaron a la puerta y, al no obtener respuesta, decidieron ingresar. Los informes de la autopsia confirmaron que tanto la joven como el agresor murieron a causa de disparos efectuados por dicha pistola, la que fue hallada en la escena del crimen.
Varias incógnitas rodearon a este caso. Una de ellas fue cómo un hombre de 30 años logró ingresar al mencionado hotel con una menor sin un control previo. La niña no aparecía en los registros del sitio. Cabe mencionar que el establecimiento hotelero cerró al poco tiempo y, hoy en día, el edificio se encuentra abandonado.
El femicidio de Giuliana tuvo consecuencias que se extendieron mucho más allá del crimen y marcaron de manera irreversible a toda su familia. Su madre, Susana Álvarez, atravesó durante años situaciones de violencia de género por parte de su expareja y, tras la muerte de su hija, quedó sumida en un profundo proceso de duelo.
Dos años después del femicidio, Susana falleció sin haber logrado recuperarse del impacto emocional que provocó la pérdida de Giuliana, una tragedia que desestructuró por completo al núcleo familiar.
El dolor también alcanzó a Nicolás, hermano de la joven, quien tiempo después se quitó la vida al no poder sobrellevar la ausencia de su hermana ni las secuelas emocionales que dejó el hecho, sumando una nueva dimensión al drama que atravesó la familia.
A nueve años del femicidio de Giuliana, el caso sigue siendo una de las tragedias más dolorosas que conmovieron al Chaco. Su historia no solo recuerda el asesinato de una adolescente, sino también el profundo impacto que el crimen dejó en toda una familia, cuyas heridas nunca lograron cicatrizar.