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Cuestion Entrerriana 14/07/2026 10:19 4 min de lectura

Crisis citrícola en Entre Ríos: productores dejan mandarinas y naranjas en la planta porque no cubren ni los costos

Productores citrícolas entrerrianos advirtieron, en diálogo con el suplemento Clarín Rural, que la combinación de bajos precios, sobreoferta y caída del consumo interno llevó a la actividad a una crisis tal que muchos optan por no cosechar y dejar la

Productores citrícolas entrerrianos advirtieron, en diálogo con el suplemento Clarín Rural, que la combinación de bajos precios, sobreoferta y caída del consumo interno llevó a la actividad a una crisis tal que muchos optan por no cosechar y dejar la fruta en las plantas.

La provincia de Entre Ríos es hoy la principal productora de cítricos dulces del país: aporta casi el 90% de las mandarinas y el 64% de las naranjas a nivel nacional.

De acuerdo con estimaciones oficiales, son cerca de 1.900 los productores, en su mayoría pequeños, que trabajan unas 36.000 hectáreas concentradas en los departamentos de Federación y Concordia, con un volumen anual que ronda entre 900.000 y 1,2 millones de toneladas.

En paralelo, operan unas 300 empresas de empaque, de las cuales hasta 2022 solo 14 estaban habilitadas para exportar, lo que limita la salida al exterior de la producción excedente.

Precios por el piso y costos que no cierran

Según relataron los productores a ese medio, los valores que reciben por la mercadería no llegan a cubrir los costos, en especial en el caso de las mandarinas.

En ese sentido, el presidente de la Federación de Citrus de Entre Ríos (Fecier), Pablo Molo, detalló que los productores están recibiendo entre $ 40 y $ 60 por kilo, y en casos muy puntuales hasta $ 120 según la variedad, cuando el costo mínimo de producción es de $ 120 por kilo.

Tenemos un exceso de producción, a lo que se le suma el poco consumo interno por falta de poder adquisitivo. Nuestro rubro no escapa a la situación del país y todo se presta a que tengamos variedades en la planta que nos están sobrando. Eso va a quedar en planta, porque no conviene cosecharla, relató Molo.

Sobreoferta, consumo deprimido y horizonte incierto

La cosecha de mandarinas comienza a fines de marzo y se puede extender hasta octubre, por lo que las labores de recolección están en pleno desarrollo.

No obstante, Molo planteó que hay variedades que están sobrando: hoy, una mandarina criolla, que era la vedette de los mercados en otras épocas, está quedando en la planta, advirtió.

Y agregó: Por eso, en estos momentos, solo podemos pensar en subsistir. No se ve el horizonte. Tenemos que esperar y que el consumidor tenga un mayor ingreso para que pueda consumir lo que nosotros producimos.

Si bien desde Fecier todavía no tienen una estimación de qué porcentaje de la producción no va a ser cosechada o no se va a comercializar, sí prevén un impacto directo en la campaña del año próximo.

Según explicó Molo, las labores de fertilización y mantenimiento de las plantas van a mermar, al igual que la contratación de personal para trabajar en el campo, por la falta de recursos.

Esta situación genera un problema en la planta, porque en primavera florece para la próxima campaña y, si no se cosecha, se va a ver afectada la producción porque perjudica su productividad. Tampoco vamos a poder hacer los trabajos que se necesitan, porque no vamos a tener para fertilizar y podar, achicando en calidad y cantidad, describió.

Y completó: Hay productores que tienen la espalda necesaria para afrontar esta situación, pero la mayoría no y se complica ver hacia adelante.

Alerta por un círculo vicioso que expulsa productores

Por su parte, la integrante de la Asociación de Citricultores de Concordia y ex presidenta de Fecier, Melania Zorzi, detalló que la actual campaña los encuentra con una alta producción de mandarinas y naranjas para consumo fresco, en un mercado interno sobreofertado y con demanda deprimida.

Al mismo tiempo, señaló que la industria juguera, el otro gran eslabón demandante de citrus dulce, sufrió una caída en el precio internacional del jugo concentrado, lo que agrava el cuadro.

Para Zorzi, hoy los precios de los cítricos en la planta no cubren los costos de producción, remarcó.

Y sostuvo que, si bien habrá productores que no van a recolectar las frutas, hay que cosecharlas de todas maneras, porque el cultivo debe recuperarse, así en la próxima primavera se logre una nueva floración y cuaje para una próxima campaña.

Pero la realidad es que los productores tendremos que repensar cómo seguimos adelante. La inversión para la nueva campaña se verá resentida, lo que se traducirá en un manejo del cultivo que no cubrirá las necesidades, porque habrá menos fertilizaciones, podas, pulverizaciones y demás, describió.

Por último, Zorzi consideró que el actual panorama es un círculo vicioso que acorrala a los productores, advirtió.

Algunos tienen más posibilidades que otros de soportar las crisis, pero es muy probable que haya productores que vayan saliendo de la actividad, porque es una situación que se viene profundizando, concluyó.

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