Las cinco estrategias más efectivas para combatir los problemas digestivos relacionados con la ansiedad
El estrés que nos generan, por ejemplo, los partidos de la Selección puede llevarnos a tener problemas en la digestión. Cómo evitar situaciones límite.
El Mundial se vive en Argentina con mucha intensidad: Durante los partidos, salen a la luz diferentes emociones a medida que pasan los minutos, mientras que en los días previos a un encuentro definitorio como el que jugará la Selección ante Inglaterra, aparece la ansiedad. Estos cuadros pueden desencadenar algunos inconvenientes en la salud, entre ellos, en la digestión.
La relación entre la ansiedad y los problemas digestivos es mucho más estrecha de lo que la mayoría de las personas imagina ya que el sistema digestivo y el cerebro están conectados de manera directa a través de lo que conocemos como el eje intestino-cerebro.
Así lo indicó el psicoterapeuta español Dr. Jordi Risco, quien añadió que esa conexión implica que cualquier alteración emocional puede tener un impacto inmediato en el funcionamiento gastrointestinal.
Cuando una persona experimenta ansiedad, su cuerpo activa el sistema nervioso simpático, conocido como el sistema de lucha o huida. Este mecanismo, que es útil en situaciones de peligro real, provoca una serie de cambios fisiológicos que afectan directamente a la digestión, dijo y explicó que, entre estos cambios se incluyen: alteración del movimiento intestinal; aumento de la sensibilidad visceral; cambios en la secreción de jugos digestivos y modificación de la microbiota intestinal.
Síntomas digestivos más comunes relacionados con la ansiedad
Uno de los aspectos que más desconcierta a los pacientes es la variedad de síntomas que pueden aparecer. No hay una única manifestación y esto puede hacer que el problema se prolongue en el tiempo sin un diagnóstico claro, aseveró el experto, a la vez que dijo que los síntomas digestivos más frecuentes que ve en sus consultas son:
- Dolor o molestias abdominales
- Hinchazón o sensación de abdomen inflamado
- Gases frecuentes
- Diarrea o estreñimiento
- Náuseas
- Sensación de nudo en el estómago
- Ardor o acidez
En muchos casos, estas molestias aparecen o empeoran en momentos de estrés, antes de situaciones importantes o tras periodos de preocupación prolongada. Lo importante es entender que estos síntomas son reales. No son imaginarios, aunque su origen sea funcional y esté relacionado con la ansiedad, manifestó el Dr. Jordi.
Además, indicó que la ansiedad, por sí sola, no suele ser la causa directa de enfermedades estructurales graves del aparato digestivo. Sin embargo, sí puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de ciertos trastornos funcionales.
Uno de los ejemplos más claros es el síndrome del intestino irritable, una condición en la que existe una alteración del funcionamiento intestinal sin lesiones visibles. En este trastorno, la ansiedad juega un papel fundamental tanto en la aparición como en la intensidad de los síntomas, señaló y dijo que también puede influir en dispepsia funcional, reflujo gastroesofágico y colitis nerviosa.
Cómo saber si los problemas digestivos están relacionados con la ansiedad
El psicoterapeuta señaló que no siempre es fácil diferenciar entre una causa orgánica y una emocional y por eso es importante hacer una valoración adecuada. En tanto, dijo que algunas señales que pueden indicar una relación con la ansiedad son:
- Los síntomas aparecen en momentos de estrés o preocupación
- Las pruebas médicas no muestran alteraciones significativas
- Hay antecedentes de ansiedad, insomnio o estrés crónico
- Los síntomas mejoran en periodos de calma o vacaciones
- Existe una preocupación excesiva por la salud
Siempre recomiendo descartar causas médicas con un especialista digestivo. El abordaje debe ser integral. No basta con tratar solo los síntomas digestivos ni únicamente la ansiedad. Es necesario actuar sobre ambos aspectos de forma coordinada, aseveró y dijo que, desde su experiencia clínica, las siguientes son las estrategias más efectivas:
- Psicoeducación. Entender lo que está ocurriendo en el cuerpo es el primer paso para reducir el miedo. Cuando comprendemos que los síntomas tienen una explicación y no son peligrosos, la ansiedad disminuye.
- Terapia psicológica. La terapia cognitivo-conductual es especialmente útil para trabajar la ansiedad, los pensamientos catastrofistas y la hipervigilancia corporal.
- Regulación del sistema nervioso. Técnicas como la respiración diafragmática, la meditación o el mindfulness ayudan a reducir la activación del sistema nervioso.
- Hábitos de vida. Comer despacio y de forma consciente; evitar comidas copiosas en momentos de estrés; dormir adecuadamente y mantener una rutina regular.
- Tratamiento farmacológico. En algunos casos, puede ser necesario el uso de medicación para la ansiedad o para los síntomas digestivos. Siempre debe ser indicado por un profesional.