Ni en un frasco ni en una bolsa: cuál es el mejor lugar para guardar el ajo y que no brote tan rápido
Un error muy común al almacenarlo puede hacer que germine antes de tiempo o pierda parte de su sabor.
El ajo es uno de los ingredientes indispensables en la cocina por su intenso sabor y su versatilidad. Sin embargo, muchas personas cometen un error al momento de guardarlo: lo colocan en frascos herméticos o bolsas de plástico, lo que puede favorecer la humedad y acelerar su deterioro.
Para conservarlo en buen estado durante varias semanas, los especialistas en almacenamiento de alimentos recomiendan elegir un lugar fresco, seco y bien ventilado. De esta manera, los ajos mantienen su textura, aroma y sabor por mucho más tiempo.
¿Cuál es el mejor lugar para guardar el ajo?
La mejor opción es colocar las cabezas de ajo en una canasta de mimbre, una bolsa de red o un recipiente abierto, ubicado dentro de una alacena o despensa donde no reciba luz solar directa.
La ventilación es clave, ya que evita la acumulación de humedad, uno de los principales factores que hacen que el ajo brote o se eche a perder antes de tiempo. Los beneficios de almacenarlo de esta forma son:
- Retrasa la aparición de brotes.
- Reduce el riesgo de moho.
- Conserva mejor el aroma y el sabor.
- Evita que los dientes se ablanden.
- Permite que dure varias semanas, e incluso meses, en buenas condiciones.
¿Por qué no conviene guardar el ajo en un frasco o en una bolsa?
Aunque muchas personas creen que un frasco cerrado protege mejor los alimentos, en el caso del ajo ocurre lo contrario. Los recipientes herméticos y las bolsas de plástico dificultan la circulación del aire y pueden generar condensación, en especial cuando cambia la temperatura ambiente. Esa humedad acelera el deterioro y favorece la aparición de brotes o moho.
Tampoco se recomienda dejar el ajo cerca del horno, sobre la mesada donde recibe sol o dentro de la heladera si todavía está entero, ya que el frío y la humedad pueden alterar su conservación.
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Otros consejos para que el ajo dure más tiempo
Además de elegir el lugar adecuado, existen otros hábitos que ayudan a prolongar su vida útil:
- Guardar las cabezas enteras y separar los dientes solo cuando se vayan a utilizar.
- Mantenerlo alejado de fuentes de calor y de la luz directa.
- No lavarlo antes de almacenarlo.
- Revisarlo de forma periódica y retirar las piezas que presenten signos de deterioro.
- Si ya está pelado, conservarlo en un recipiente hermético dentro de la heladera y consumirlo en pocos días.
Con estos simples cuidados, el ajo puede mantenerse fresco durante mucho más tiempo, al conservar todas sus propiedades y evitar el desperdicio de uno de los ingredientes más utilizados en la cocina.