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Provinciales
Gualeguay 21 13/07/2026 16:38 2 min de lectura

En política, el populismo nunca se fue, quedó su propaganda

El kirchnerismo, como el populismo, no es una ideología, sino una estrategia de dominio en nombre de alguna ideología, basada, en parte, en la incertidumbre de la comunidad. Es por ello que una de las áreas estratégicas más importante de estos gobier

El kirchnerismo, como el populismo, no es una ideología, sino una estrategia de dominio en nombre de alguna ideología, basada, en parte, en la incertidumbre de la comunidad. Es por ello que una de las áreas estratégicas más importante de estos gobiernos es la de comunicación, o prensa, o información pública, desde dónde imponen la idea de las mil verdades para encubrir la verdadera, el condicionamiento de los medios a partir de la pauta pública, y su adopción del rol de informador como si fuera un medio independiente. Esto se llama propaganda, y sirve para oscurecer la verdad e imponer un relato conveniente.

Pero esta no es la noticia, lo es, sí, que gobiernos democráticos embanderados en un supuesto cambio hayan adoptado la propaganda como práctica política algo propio del terrorismo mediático del pasado, y la ejecuten con total impunidad, y facilidad. La adoptaron tal cual lo hacian en el pasado. Ejemplos de esto son el gobierno provincial de Rogelio Frigerio y el local de Dora Bogdan, quienes, por igual, mienten, tergiversan, confunden, y pretenden desplazar a los medios independientes.

Tal es así que ambos recurren a la pauta pública para condicionar a los medios, difunden por las vías oficiales noticias generales, utilizan las redes para mentir y tergiversar, y, así, saturar la plaza y desplazar a los medios. De ese modo, cuando un medio informa algo inconveniente, “les pega”, “están comprados”, o, simplemente, son gente jodida.

Un botón basta de muestra. Tal es su afán de imponer la propaganda que dejan de lado su deber de comunicar los actos de gobierno, que esconden, y que, para encubrirlo, difunden el clima, la altura de los ríos, la farmacia de turno y hasta los teléfonos de emergencia. Esto no es sin querer, es una estrategia política ya harto conocida.

De ese modo, los pueblos pierden de vista la verdad, la realidad, viven confundidos, en la incertidumbre total, sin saber qué creer, ni a quién. En síntesis, así se los somete, obligados a creer discursos e imágenes tan espectaculares como falsos y fantásticos, un pueblo reducido a su impotencia ante una sociedad civil coptada por esa misma conducta política.

Por último, vale reseñar que esta estrategia política nació hace mucho tiempo, en el siglo pasado, en la Alemania nazi de Hitler, de la mano de Joseph Goebbels. La misma estrategia fue traída al país por el General Perón y aplicada por Raúl Apold, y, años más tarde, rescada por el populismo latinoamericano, y por el kirchnerismo en la Argentina. En Entre Ríos, la impuso Pedro Báez, ministro de prensa y comunicación de Urribarri. En otras palabras, ha sido por muchos años la herramienta de poder elegida por los corruptos.

Norman Robson para Gualeguay21

Gualeguay 21 Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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