Cuti Romero, el mal ejemplo de la Selección Argentina
"El fútbol no te va a dar nada." Eso le dijo la directora del colegio Jerónimo Luis de Cabrera a un alumno que rozaba los 15 años. "¿Vas a jugar al fútbol o a prepararte para la vida?", le insistió.
Ese joven, llamado Cristian Romero, convencido, tomó una decisión que hizo enojar a Rosa, su mamá: dejó el colegio y se dedicó a jugar al fútbol en Belgrano, el club de sus amores.
Hoy es conocido como El Cuti, el dos de la Selección Argentina. Un central que, partido a partido, se gana su lugar en la mesa de los mejores defensores argentinos de la historia.
Él mismo sabe que no es un buen ejemplo. Rosa, molesta en aquel momento al ver que su hijo dejaba de estudiar, tuvo su recompensa cuando Cristian la sorprendió comprándole una casa. Pensé que era para él, le dijo a la modelo Paula Chaves en Madre Argentina, el contenido especial del canal de streaming OLGA.
Cuti -apodado así por su hermana mayor, Aldana, ante su dificultad para pronunciar Cristian a los dos años de edad- sorprendió a Rosa con una casa de la misma forma que sorprendió a Cabo Verde y a Egipto en sus áreas. Contra los caboverdianos -aunque la FIFA lo haya registrado como gol en contra- fue para dejar de sufrir. Ante los egipcios fue para iniciar una remontada histórica en los Mundiales.
Es el mejor defensor del mundo, dijo en 2023 un tal Lionel Messi. ¿En serio Leo dijo eso?, les preguntó Romero a los periodistas sin poder creer el elogio de su capitán. Tres años después y con cuatro títulos juntos vistiendo la celeste y blanca, el dos abraza al diez segundos después de meterse -una vez más- entre las mejores ocho selecciones del mundo gracias a sus goles y al de Enzo Fernández.
El partido ante Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 será el número 56 de Romero con la Selección Argentina. Al final, a este He-man cordobés que se tira agua bendita en la cabeza, campeón del mundo, bicampeón de américa y ganador de la Finalissima el fútbol le dio todo. Y va por más.