Una mirada desde la alcantarilla. Juegos de mesa
Esta noche es nuestra y decimos letras, vocales, sonidos nuevos del lenguaje. POR BELÉN ZAVALLO
Juegos de mesa
*
Tótems chiquitos plástico rosa y azul para avanzar por los casilleros.
La mano de mi hija reparte tarjetas hay palabras y definiciones.
Un diccionario lejano se abre entre sus dedos.
Es fácil confundir esta belleza con la cola abierta de un pavo real -pienso y elijo números-.
Avanzamos casilleros por azar por coincidencia por la iluminación cálida que viene de la risa.
Son pocas las calmas en la casa siempre la olla hierve, la burbuja de los fideos avanza por encima de las hornallas.
Los pequeños volcanes que sujetan una urgencia intermitente: gritos de bebés, el sonido final del lavarropas.
Esta noche es nuestra y decimos letras, vocales, sonidos nuevos del lenguaje.
Tegúr: mago, bolla: impuesto a los juegos. No investigamos si es verdad el origen de este diccionario, solemos creer en las ficciones.
Esta noche es nuestra, repito, y entonces la voz se afina hasta perderse.
Entre los dados y el tablero avanza otro cuento las confesiones que siempre soñamos hacernos: pienso esto, digo aquello, siento acá, con el índice empuñando las costillas. La voz se corta y el aliento no alcanza.
Esta noche es nuestra. El juego de mesa se desplaza hasta perder protagonismo.
Un diccionario íntimo se abre con los últimos sonidos de la calle.