Juana Repetto recibió críticas por mostrar que sus hijos comieron una picada y salió a defenderse
Sus seguidores la cuestionaron por las fotos que la influencer publicó de Toribio y Belisario.
Juana Repetto recibió una catarata de comentarios después de compartir en sus redes sociales una foto en la que se veía a sus hijos Toribio y Belisario comiendo una picada.
En la imagen aparecían distintos tipos de quesos, salame y galletitas, un detalle que despertó el debate entre sus seguidores. Mientras algunos le hicieron consultas desde la curiosidad, otros la criticaron por el menú que les dio a los nenes.
¿Les das salame Juani? Yo siempre tengo tanto miedo y no sé si animarme, fue una de las preguntas que recibió en sus mensajes de Instagram. Toro sí, Beli no, explicó Juana para asegurar que el menor de cinco años todavía no consume ese tipo de fiambre.
Sin embargo, otro mensaje fue mucho más crítico: ¿Comen salame? ¿Galletitas de paquete? ¿Queso? ¿Dónde está el tomate cherry y la zanahoria?.
Lejos de ignorar los comentarios, la influencer grabó una serie de historias para explicar el contexto de la foto y aclarar por qué sus hijos estaban comiendo una picada.
La respuesta de Juana Repetto tras las críticas
Voy a aprovechar a responder un comentario que se repite mucho y un comentario malicioso que me parece que está bien también responder, dijo en los primeros segundos del video que publicó.
Luego remarcó que no siente la obligación de justificar cada una de sus decisiones como madre, aunque muchas veces utiliza esos cuestionamientos para abrir un debate.
Siempre que respondo estas cosas críticas, lo hago desde el lugar de tomarlas como disparador para sacar un tema, manifestó.
Sobre la consulta por el salame, detalló: Beli no come salame todavía. En su momento era hasta los 5 años que había que cuidar a los chicos de este tipo de productos, tipo chorizo, salame, carne picada. Ahora se extendió un poco la edad.
Además, aclaró que sigue las recomendaciones médicas en relación al síndrome urémico hemolítico: Cada uno hable con su pediatra. Yo por ahora no le habilité a Beli nada de esto.
Por último, Juana explicó que la picada había quedado del encuentro que organizaron con amigos para ver el partido de la Selección y defendió el orden que mantiene con la alimentación de sus hijos.
Ustedes ya saben, nosotros hacemos un equilibrio. Nosotros comemos acá toda la semana, comemos lo mejor posible para cuidar nuestra salud. Pero vinieron a comer amigos: los grandes comimos picadas, los chicos empanadas y sanguchitos de miga, y hoy comimos lo que teníamos, señaló.
Para cerrar, Juana insistió en que ese tipo de comidas no forman parte de la rutina diaria de sus hijos. No llevan todos los días al colegio las galletitas ultraprocesadas, ese es el punto. Una vez cada tanto, si, concluyó, dejando en claro que se trató de una situación excepcional y no de un hábito cotidiano.