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Confirmado.ar 13/07/2026 09:48 4 min de lectura

La Selección apelará a la cábala de la camiseta suplente para el cruce histórico ante Inglaterra

De cara a las semifinales en Estados Unidos, el conjunto nacional revivirá el uso de su indumentaria alternativa frente a los británicos, una combinación que evoca los grandes hitos de 1986 y 1998. La expectativa es total ante el inminente choque ent

La Selección apelará a la cábala de la camiseta suplente para el cruce histórico ante Inglaterra
Foto: Confirmado.ar

De cara a las semifinales en Estados Unidos, el conjunto nacional revivirá el uso de su indumentaria alternativa frente a los británicos, una combinación que evoca los grandes hitos de 1986 y 1998.

La expectativa es total ante el inminente choque entre Argentina e Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Con vistas a este trascendental partido, se confirmó que el combinado nacional saltará al campo de juego con su camiseta suplente, una decisión que despierta el entusiasmo de los hinchas debido al impecable historial que arrastra la indumentaria alternativa cada vez que tocó enfrentar a este clásico rival. Las estadísticas reflejan un contraste absoluto: las dos únicas veces que el seleccionado se impuso ante los ingleses en una cita máxima lo hizo vestido de azul, mientras que las derrotas sufridas en las ediciones de 1966 y 2002 ocurrieron vistiendo la tradicional camiseta celeste y blanca.

Este cruce no solo tiene una enorme relevancia deportiva por ser la primera semifinal mundialista entre ambos, sino que además quiebra una racha de 24 años sin verse las caras en este torneo. El esperado encuentro se llevará a cabo el próximo miércoles 15 de julio a las 16:00 (hora argentina) en el imponente estadio Mercedes-Benz de Atlanta. Para ese entonces, el panorama de la gran final ya estará delineado, dado que España y Francia disputarán la primera semifinal el martes 14 en el mismo horario.

Los antecedentes de una indumentaria con mística

El uso de la casaca alternativa remite inevitablemente a dos de las páginas más gloriosas del fútbol argentino, cargadas siempre de un fuerte componente emotivo tras el conflicto bélico de las Islas Malvinas en 1982. La primera gran gesta con estos colores se produjo en México 1986, cuando el equipo comandado por Carlos Salvador Bilardo venció por 2-1 gracias a la genialidad de Diego Armando Maradona. Aquella tarde quedó inmortalizada por “La Mano de Dios” ante el arquero Peter Shilton y por el posterior “Barrilete Cósmico”, considerado el mejor gol de la historia de los mundiales tras dejar en el camino a cinco rivales.

La segunda alegría azul tuvo lugar en Francia 1998, en un dramático partido que culminó con un triunfo albiceleste por 4-3 en la tanda de penales. En aquella oportunidad, el equipo logró forzar el empate en la última jugada del tiempo reglamentario mediante una recordada acción de pizarrón en un tiro libre que ejecutó con precisión Javier Zanetti. Las tres indumentarias guardan una relación cromática entre sí: la sencillez del modelo de 1986 comprado y bordado a contrarreloj por pedido de Bilardo y el diseño con detalles patrios de 1998 compartían el protagonismo del azul combinado con el negro en shorts o medias, una esencia que se mantiene en el modelo actual, donde se destaca un diseño de fileteado porteño azul sobre una base predominantemente negra.

Una cadena de coincidencias que alimentan la ilusión

Más allá del color de la indumentaria, el presente torneo arrastra una sorprendente cantidad de analogías respecto a las campañas de 1986 y 1998. En los tres certámenes, Argentina completó la fase de grupos en condición de invicta, logrando incluso el puntaje ideal en la actual edición y en la cita francesa. Asimismo, en las tres oportunidades el fixture obligó a superar a un rival del continente asiático en la primera ronda: Corea del Sur en el 86, Japón en el 98 y Jordania en este 2026. Los paralelismos exactos se trasladan incluso a las pizarras de los resultados, repitiéndose el tanteador de 3-1 en los éxitos frente a surcoreanos y jordanos.

El aporte goleador de la línea defensiva en las instancias previas es otro patrón que se reitera. Mientras que en México el zaguero Oscar Ruggeri infló la red en el debut, y en Francia hizo lo propio el lateral Mauricio Pineda frente a Croacia, en el vigente torneo norteamericano la defensa aportó por duplicado gracias a los festejos de Lisandro Martínez contra Cabo Verde y de Cristian Romero ante Egipto.

Por último, los lazos conducen directamente al banco de suplentes y a la filosofía de sus conductores. Al igual que el histórico Carlos Bilardo, el actual director técnico Lionel Scaloni posee raíces profundamente ligadas a Estudiantes de La Plata. Coincidiendo casi de manera milimétrica a pesar de las cuatro décadas que separan a un proceso del otro, ambos entrenadores optaron por quitarle dramatismo político al encuentro de cara a la opinión pública. En su época, el Doctor argumentó con firmeza que mezclar el fútbol con la guerra significaba una falta de respeto hacia los caídos en las islas, asegurando que ambos planos debían correr por carriles estrictamente separados. En sintonía con ese mensaje de cordura, Scaloni remarcó en su última rueda de prensa la importancia de no buscar segundas lecturas y entender el compromiso del miércoles bajo una única condición: la de ser un simple partido de fútbol.

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