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Sociedad
TN 12/07/2026 21:10 3 min de lectura

Si tenés sillas de plástico rotas, poseés un tesoro: 3 ideas modernas para no aprovecharlas en casa y no tirarlas a la basura

Antes de tirarlas, podés transformarlas en objetos útiles con materiales simples y poco trabajo.

Si tenés sillas de plástico rotas, poseés un tesoro: 3 ideas modernas para no aprovecharlas en casa y no tirarlas a la basura
Foto: TN

Una silla de plástico rota en el patio suele parecer un descarte inevitable: el asiento partido, una pata floja o el respaldo vencido parecen condenarla a la basura. Sin embargo, el plástico de estas sillas es resistente, liviano y soporta la intemperie, lo que lo convierte en un material ideal para reutilizar en casa.

Con un poco de ingenio y herramientas básicas, es posible darles una segunda oportunidad y sumar soluciones prácticas tanto en el interior como en el exterior. Estas tres alternativas permiten aprovechar cada parte de la silla, según el estado en que se encuentre.

1. Macetero elevado: el asiento roto se transforma en jardín

Cuando el asiento se rompe pero la estructura de la silla sigue firme, el hueco que queda puede convertirse en el espacio perfecto para colocar una maceta. Así, la silla se transforma en un macetero elevado para el balcón, el jardín o la entrada de casa.

Para hacerlo, solo necesitás la silla con el asiento dañado, una maceta que encaje en el hueco, una sierra de mano o cúter para ajustar el tamaño, lija para suavizar los bordes y, si querés, pintura en aerosol para renovar el color. El proceso es simple: retirás los restos del asiento, agrandás el hueco si hace falta, lijás los bordes y apoyás la maceta. Si la estructura lo requiere, podés sumar un soporte interno con listones de madera.

Esta idea es económica, rápida y permite sumar verde en cualquier rincón, aprovechando la resistencia del plástico a la intemperie.

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2. Estante o perchero de pared: el respaldo cobra protagonismo

El respaldo de una silla de plástico, si está en buen estado, puede convertirse en un estante o perchero de pared. Su forma plana o levemente curva y su rigidez lo hacen ideal para sostener objetos livianos o colgar prendas.

El paso a paso consiste en cortar el respaldo con una sierra manual, lijar bien los bordes y fijarlo a la pared con tornillos y tarugos. Si el respaldo tiene agujeros decorativos, pueden usarse para pasar los tornillos; si no, se marcan los puntos de sujeción. Una mano de pintura o barniz para exteriores ayuda a protegerlo si va a estar al aire libre.

Así, una parte que parecía inútil suma espacio de guardado y un toque original a cualquier ambiente.

3. Patas como base para mesas o estructuras de apoyo

Si solo las patas de la silla sobrevivieron, todavía pueden ser útiles. Estas piezas pueden convertirse en la base de una mesa auxiliar, una superficie de trabajo temporal o un soporte para objetos pesados en el patio.

El procedimiento es sencillo: se desmontan o cortan las patas, se lijan los extremos y se colocan sobre el suelo en la posición deseada. Encima, se apoya una tabla de madera, un tablón de deck o una plancha de MDF. Si las patas tienen orificios, se atornilla la tabla; si no, se puede usar silicona o pegamento epoxi para mayor firmeza. Unos topes de goma ayudan a estabilizar la estructura si es necesario.

De esta manera, hasta la parte más castigada de la silla encuentra un nuevo uso y se evita sumar residuos plásticos.

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